Consejos de un pastelito: Relaciones tóxicas

A veces me encuentro cosas encantadoras en las rrss. Hoy comparto con vosotros algo muy cuqui y, además útil:

Consejos de un Cupcake (que no es otra cosa que una magdalena con un tocado de colores) @TheGoodAdviceCupcake nos da una idea fantástica para lidiar con las relaciones tóxicas.

https://www.facebook.com/BuzzFeedMexico/videos/2157342470948136/

¿Qué te parece?

Por desgracia, a veces no es tan sencillo…

Puedes encontrar más consejos de este simpático personaje en su perfil de Facebook.

¡Hasta el próximo post!

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Duelo y olvido: «Tengo miedo de olvidarme de él/ella»

Cuando la confusión y el dolor van difuminándose para dar paso a la tristeza por la ausencia de un ser querido, los detalles que hacían a esa persona especial parecen imborrables. Sin embargo, pasan las semanas y los meses, avanzamos en el proceso de duelo y poco a poco algunos detalles van perdiendo nitidez. La voz, la forma de andar, el sonido de su risa…

Es frecuente que, pasado un tiempo del fallecimiento, surja en las personas el temor a olvidar a quienes ya no están con nosotros. En estas últimas semanas, son varias las personas que, en consulta, me han comentado su preocupación por este tema.

Muchas de las frases típicas que se escuchan tanto en el tanatorio como en el tiempo posterior a una pérdida identifican la superación del duelo con el olvido: «tienes que intentar pasar página», «tienes que seguir adelante», «no pienses tanto en ello»… En otra ocasión hablaremos de todos estos clichés, que sirven de poco y pueden dañar mucho a quien los escucha.

Se trata de un error considerar que el proceso de duelo acaba con el olvido: Nunca podremos borrar lo que esa persona ha significado y aún hoy significa para nosotros. Y podemos continuar adelante, pero en ningún caso quiere decir que vayamos a olvidar.

Insisto mucho en que el duelo es un proceso natural e inevitable. Se desencadena por la pérdida o separación de algo o alguien importante para nosotros. En palabras de Doug Manning:

«El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre, estornudar cuando te pica la nariz. Es la manera en la que la naturaleza sana un corazón roto».

El camino que el duelo supone, por tanto, no tiene como finalidad borrar todo resto del paso de esa persona por nuestra vida, sino crecer y transformanos, permitiéndonos recuperar la esperanza en un mundo en el que nuestra persona querida ya no está.

El temor a olvidar es legítimo, como lo son todas las emociones y preocupaciones que acompañan a las personas en duelo. Sin embargo, olvidar no es posible (ni siquiera cuando lo desearíamos) ni realista.

La meta, y el fin del proceso de duelo, es el recuerdo sereno que permite honrar la memoria de quien ya no está, manteniendo viva la relación a pesar de su ausencia. ¿Y cómo hacemos esto? Hablando de esa persona con los demás, compartiendo anécdotas y recuerdos, trayendo a la memoria las vivencias compartidas (también las malas, extrayendo sus aprendizajes), manteniendo el vínculo con esa persona a través de quienes nos rodean y convirtiéndolo en una fuente de sabiduría para seguir adelante.

En ocasiones este temor a olvidar hace que las personas se aferren al dolor, quedando atrapadas en alguna de las etapas del duelo. La tristeza y el aislamiento pueden servirnos para que el recuerdo permanezca en el primer plano de nuestra mente. Algunas personas sienten que así se honra a quienes ya no están. De hecho, tiempo atrás el luto por los fallecidos implicaba ritos, señales y comportamientos en esta dirección que se alargaban en el tiempo como muestra de amor a la persona fallecida. Esta actitud se ha mostrado contraproducente: bloquea el afrontamiento del duelo e impide a las personas desarrollar sentimientos sanos y constructivos, tanto hacia quien ya no está como hacia los que se quedan. Pienso, mientras escribo, en La Casa de Bernarda Alba, de Lorca. Aunque se trata de un ejemplo dramático, no nos pilla tan lejano, ni en el tiempo ni en el espacio.

Quedar anclado en la tristeza no es la forma más constructiva de mantener vivo el recuerdo de nuestra persona querida. Tampoco le honra más. Y dudo mucho que sea lo que esa persona quería para ti. Permitirse soltar el dolor, compartir los recuerdos y recorrer el camino del duelo en compañía, gestionando nuestras emociones con el apoyo de quienes nos rodean, y si es necesario, de un especialista, nos aleja del olvido, del rencor y de las culpas.

La tristeza es una respuesta normal y esperable. Sin embargo, si te aferras a ella puede contaminar los recuerdos con esa persona, y el rastro de cariño y aprendizaje que ha dejado en ti. No permitas que te robe esos tiempos compartidos.

¿La belleza? La belleza va cambiando, como tú…

Hace unos días llegué por casualidad a esta pequeña maravilla realizada por la CNN. Se trata de un vídeo de menos de tres minutos en el que se recorre el concepto de belleza femenina a través de la historia, desde las venus paleolíticas hasta las Kardashian, pasando por las damas encorsetadas del barroco, las gracias de Rubens, las modelos de Picasso y Matisse, la exuberante Marilyn, la irreverente Madonna o las vigilantes de la playa.

La definición de belleza está sometida a una constante evolución. Cambia en función de los ideales estéticos que se nos imponen.

¡Dejemos de perseguir cánones en constante cambio y disfrutemos de nuestros cuerpos!

El lenguaje que empleamos modela nuestra forma de pensar

La comunicación a través del lenguaje es un fenómeno casi mágico. Salen sonidos de la boca de un sujeto, provocan vibraciones en el aire que alcanzan el sistema auditivo de otro, éstas se traducen e interpretan y son comprendidas, generando pensamientos en ese oyente que puede, a su vez, emitir otro mensaje.

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Existen cientos de lenguas en el mundo, y los hablantes de cada una perciben la realidad de manera diferente. ¿Cómo es posible?

La Dra. Boroditsky desarrolla su actividad investigadora y docente en la Universidad de California. Sus estudios sobre las interacciones entre lenguaje, cognición y percepción aúnan disciplinas como la lingüística, las neurociencias, la antropología y la psicología. En la charla TEDWomen que impartió en 2017 nos hace ver cómo nuestra lengua materna modela la manera en que procesamos la información que llega a nosotros.

Sí, las palabras que utilizamos modelan nuestra forma de pensar. La cognición humana no es universal: se configura según la lengua y la cultura en la que estemos inmersos. No vemos todos la misma realidad. Percibimos la realidad según el vocabulario del que disponemos para describirla y compartirla con los demás.

Si las palabras modelan nuestra forma de pensar…

¿Por qué piensas como piensas?

¿Qué puedes hacer para cambiar tus pensamientos?

¡Tócate las tetas!

Hace unos días hablábamos del cáncer. Bueno, para ser precisos, de las personas que padecen cáncer y, por concretar aún más, de cómo en ocasiones la comunicación entre ellos y la gente de su alrededor puede verse obstaculizada, entre otras muchas cosas, por el miedo y los prejuicios.

En aquel post, las protagonistas eran, como procuramos que sea siempre, las personas y sus relaciones. Porque yo sigo siendo yo, aunque tenga cáncer.

La enfermedad no anula mi identidad, no me arranca mis intereses ni me roba mis sueños. Si acaso, me los complica un poco. El cáncer puede acompañarme, como un invitado indeseado, durante un periodo de tiempo, pero no hace desaparecer todo lo que hace de mí una persona valiosa.

Precisamente, para que esta visita molesta sea detectada y permanezca con nosotros el menor tiempo posible, resulta fundamental la detección temprana.

Consideramos que la concienciación de la vulnerabilidad y la detección temprana son dos cuestiones en las que no se insiste lo suficiente. Hoy queremos compartir con vosotros un vídeo de MACMA (Movimiento Ayuda Cáncer de Mama) que, por lo útil, entrañable y polémico, nos ha parecido enormemente interesante.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=iZhn1kTKPYc&w=560&h=315]

 

Gracias, MACMA, por vuestro ingenio y vuestro sentido del humor a la hora de sortear la censura de las redes sociales y acercar esta cuestión tan relevante al público.

Y tú, ¡no olvides tocarte las tetas periódicamente!

lazo rosa

Acoso escolar: ellos mismos reflexionan

chicx en el suelo con una capucha

En otras ocasiones hemos hablado de bullying. La crudeza de sus efectos sobre la identidad y la autoestima de quienes lo padecen, sobre su mundo relacional y todas las facetas que componen su vida, han sido descritos muchas veces en múltiples publicaciones, pero aún estamos lejos de acabar con el acoso entre compañeros en las aulas.

Hoy queremos compartir con vosotros un pequeño experimento y las reflexiones de lxs chicxs implicados, ya que no hay mejor resumen que sus propios testimonios.

https://www.facebook.com/netflixespana/videos/2097712000475890/

 

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Y tú, ¿Eres marciano?

¡Cerrado por formación!

Aunque los lunes no son el día de publicación habitual, esta semana es especial: Además de tener un martes primaveral y festivo, durante la que la consulta permanecerá cerrada, el jueves tampoco podremos recibiros.

¿Y por qué? ¿Se nos ha subido la primavera a la cabeza? ¿La alergia nos impide ejercer?

Nada más lejos de la realidad.

Lo que ocurre es que comenzamos el mes con fuerza, y como ya sabéis, la formación continua constituye una parte importante de mi compromiso con la profesión.

El jueves asistiré a la XVIII Jornada convocada por AVASI (Acción y Voluntariado ante el SIDA), y el sábado nos reuniremos una vez más en el Colegio Oficial de Psicólogos, esta vez por motivo de las Jornadas de la Sociedad de Psicología Clínica.

Mis compromisos con el Proyecto Primera Infancia de Cruz Roja Asturias me mantienen habitualmente fuera de la consulta la mañana de los miércoles.

Con todo esto, el horario de apertura del centro esta primera semana de mayo será el siguiente:

L

M X J V
Mañana y tarde CERRADO Tarde CERRADO

Mañana y tarde

 

 

Gracias por vuestra comprensión y apoyo. El próximo lunes recuperaremos la normalidad.

¡Os deseamos un feliz primero de mayo!

 

Violación: El cuerpo paralizado y la mente disociada

Esta semana millones de personas se han echado a la calle en protesta por la consideración como abuso, y no como violación, de un acto salvaje de agresión a una joven de 18 años por parte de cinco hombres adultos, dos de ellos pertenecientes a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

JUSTICIAUno de los jueces, argumentando esta resolución, ha esgrimido argumentos escalofriantes que me hacen, una vez más, poner el grito en el cielo por la extrema normalización de la violencia en nuestra sociedad. No pienso reproducir aquí lo que todos nosotros hemos leído y escuchado en los informativos. Mi intención es, sencillamente, reflexionar sobre ello e ir un poco más allá de lo evidente.

Al parecer, es común creer que la reacción primaria ante un ataque es la lucha física. Revolverse, arañar, morder… Reaccionar de forma violenta en un intento de autodefensa. Como si, al ser atacados, nuestro instinto de supervivencia nos activara y nos impulsara a la acción. Se nos ha olvidado que, además de la lucha, las reacciones de huida y bloqueo son también fruto del instinto de supervivencia. Son entonces, tres las respuestas «instintivas» ante un ataque, esas que los angloparlantes denominan 3F: Fight, Flight, Freeze. Las tres han sido ampliamente estudiadas y documentadas en distintas especies animales. Todos nosotros las hemos sufrido en algún momento. No obstante, no parece ser suficiente.

Siguiendo un razonamiento básico (situación de peligro -> reacción de lucha), parece lógico pensar que una persona sólo puede ser violada si el agresor tiene más fuerza que ella. Pero no es así.

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Muchas de las víctimas de agresiones pueden experimentar una forma de parálisis involuntaria que impide oponer resistencia activamente.

La teoría polivagal de Porges resulta fundamental a la hora de comprender por qué en una situación amenazante que provoca una respuesta de estrés o miedo intenso, el cuerpo se paraliza y la mente se disocia, desconectándose para protegerse.

Esta «inmovilidad tónica» debería ser tenida en consideración a la hora de tratar situaciones de violencia, y por supuesto de violencia sexual, no sólo por parte del sistema jurídico, sino también por los profesionales sanitarios y los miembros de las fuerzas de seguridad que entran en contacto con las víctimas durante el proceso posterior a su agresión.

Ante una amenaza abrumadora, la parálisis es una reacción normal y coherente desde el punto de vista biológico.

Tan normal y tan coherente es esta reacción, que de las 298 mujeres que constituyen la muestra de un estudio realizado por el Karolinska Institutet de Suecia (publicado en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandanavia), el 48% indicó haber padecido una inmovilidad tónica extrema durante la agresión sexual. El 70%, significativa.

La investigación va más allá: Los resultados arrojan una importante correlación entre la inmovilidad tónica durante el episodio de violencia sexual y la aparición de depresión aguda y estrés postraumático (TEPT) en los meses siguientes a la agresión.

Este fenómeno de parálisis entre las víctimas de violación no es nuevo. Ya en 1993 (hace 25 años), se publicaban estudios que lo recogían como una respuesta común. Porges enunció su teoría polivagal para el tratamiento del trauma en 1995.  Ya ha llovido, ¿no os parece?

La agresión sexual es una de las experiencias más traumáticas que una persona puede sufrir. Y sus secuelas se agravan aún más con la revictimización por parte del entorno, incluidos los especialistas en cuyas manos se deposita la salud de la víctima, su seguridad y protección y la justicia.

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A modo de recordatorio, incluimos una tabla con las diferencias entre abuso sexual y violación. Podéis sacar vuestras propias conclusiones.

ABUSO SEXUAL

VIOLACIÓN

·       Ambos son delitos sexuales tipificados y penados por ley.

·       Implican comportamientos de tipo sexual y agresivo que se llevan a cabo sin que una de las partes consienta.

·       Generan sensaciones de indefensión (la víctima ha sido agredida o alguien en quien confiaba se ha aprovechado de ellos), disminución de la autoestima, desconfianza y recelo hacia otras personas, alteraciones de la vinculación y la sexualidad, síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pueden generar estrés postraumático e intentos de suicidio.

 

Acto que supone la limitación de la libertad sexual de otra persona, sin que ésta consienta o pueda/tenga capacidad para consentir.

Realización del coito o acto sexual llevado a cabo mediante la fuerza o intimidación, no consintiendo una de las partes implicadas o no disponiendo de los medios para ser capaz de consentir.

No se emplea la violencia física, pero el abusador emplea la manipulación, engaño, sorpresa o incluso coacción para conseguir sus objetivos.

Existencia de penetración vaginal, anal o bucal.

Puede producirse o no contacto físico.

Ejemplos: toqueteos, masturbaciones, acoso, obligar a alguien a observar la realización de actividades de índole sexual o forzar a la víctima a mostrar su cuerpo valiéndose de una posición de superioridad

Agresión sexual en la que se produce contacto físico.

Objetivo: gratificación sexual + satisfacción de la necesidad de poder (el sexo se convierte en una forma de dominación de la víctima)

A modo de cierre, os dejamos un vídeo que nos recuerda a todos, ya que parece que a algunos aún les cuesta entenderlo, qué es y qué no es consentimiento.

La orfandad, en palabras de Julia Navarro

Quienes seguís el blog de manera habitual, sabéis que la lectura es un de mis pocos vicios.

Aún estoy recuperándome de la resaca literaria que me ha dejado «Dispara, yo ya estoy muerto», de la gran Julia Navarro.

Se trata de una novela histórica en torno al conflicto árabe-israelí que te transporta de San Petersburgo a Jerusalén, París, Madrid o Toledo y te permite viajar, de la mano de sus numerosos personajes y sus vidas entrelazadas, desde finales del s. XIX hasta 1948. Como ocurre con otras obras de esta autora, se trata de una historia llena de historias.

Entre sus páginas he encontrado una frase magnífica que describe con precisión quirúrgica lo que muchas de las personas que han perdido a sus padres me han relatado en consulta.

Hoy quiero compartir esta joya con vosotros.

“El padre es el techo, la madre el suelo, y cuando ambos desaparecen uno siente que también ha iniciado la cuenta atrás y que ya no tiene sujeción alguna, quedando suspendido en el aire.” 

Cáncer: Cómo hablar con personas que lo padecen

¿Podéis imaginaros cuál es la pregunta que con mayor frecuencia escucha alguien que padece o ha padecido cáncer?

Seguramente habéis acertado: «¿Cómo estás?»

La intención tras estas palabras es, por lo general, amable y bondadosa: es una muestra de interés por la salud de la otra persona. No obstante, si nos ponemos en la piel de la persona enferma, descubriremos que pueden no ser de ayuda o incluso provocar daño.

¿Cuál es la respuesta apropiada? ¿»Bien, gracias»?

Si nos responden que están bien… ¿le daremos credibilidad a sus palabras? ¿de verdad está bien? ¿y si no lo está? ¿le apetecerá compartir con nosotros cómo se siente? ¿será el momento adecuado?

paciente onco quimioterapiaAnte un diagnóstico de cáncer, muchos de nosotros quedamos mudos. De entrada, la sorpresa, la tristeza, la rabia, el miedo… Se apoderan de nosotros. Con el diagnóstico comienza un duelo, con sus correspondientes etapas, y según el momento la emoción puede hablar por nosotros. Incluso en ocasiones, familiares y amigos, ante la falta de recursos para afrontar la situación y el temor a «meter la pata» o a no saber qué decir, evitan por completo no sólo el tema de la enfermedad, sino a la persona que la padece, lo que puede resultar enormemente doloroso: Un abandono es peor que un comentario inadecuado.

Por todo esto, y porque con la mejor intención se cometen enormes errores, es importante que estemos preparados para evitar ciertos comentarios inapropiados que, en este contexto, son muy comunes.

Stan Goldberg, especialista en comunicación y profesor en la Universidad de San Francisco, padeció una forma agresiva de cáncer de próstata. En su experiencia como enfermo oncológico, tuvo oportunidad de analizar cómo puede sentirse la persona ante ciertos comentarios benevolentes y cuál es la mejor manera de acompañar a estas personas durante su proceso: diagnóstico, tratamiento, manejo de las secuelas, recidivas… De su experiencia surgió un libro. «Loving, Supporting and Caring for the Cancer Patient»

Golberg, como tantos otros pacientes con cáncer, se encontró con personas con un discurso de ánimo: «tú tranquilo, todo irá bien», «verás como habrá cura, vamos a hacerle frente juntos»… El autor reflexiona: «las palabras de aliento pueden funcionar a corto plazo, pero a la larga pueden generar culpa si el cáncer es más agresivo y vence todos los esfuerzos de la persona».

La primera y más importante recomendación: Habla menos y escucha más.

La interacción con nuestra persona querida, a pesar de su enfermedad, no tiene por qué convertirse en un intercambio de preguntas y respuestas. No es un interrogatorio, es una conversación. Por esa razón, se recomienda el uso de preguntas abiertas, que permiten acceder a información más detallada y descriptiva, más profunda y valiosa. Las preguntas cerradas sólo permiten respuestas estrechas y limitadas y hacen que la conversación se extinga rápidamente.

Algunas recomendaciones sobre lo que NO se debe hacer:

  • Evita destacar los cambios físicos que se están produciendo: pérdida de peso, de cabello…
  • No le digas que tiene suerte de sufrir cierto tipo de cáncer y no otro. Nunca es una suerte tener cáncer, aunque pueda haber diagnósticos más desesperanzadores que el suyo.
  • No le sugieras realizar tratamientos no probados o de efectos y referencias dudosas…
  • Incluso si los hábitos y el estilo de vida de la persona pueden haber contribuido a su enfermedad (tabaco, mala alimentación…), no sugieras que se lo ha buscado. La culpa no es útil. Y en este momento, menos. Son muchos los factores que influyen en el desarrollo del cáncer: ni ser no fumadores nos libra, ni ser fumadores de cajetilla diaria nos condena.
  • No le sermonees sobre la importancia de una actitud positiva. Tiene derecho a sentirse mal. A entristecerse, a enfadarse, a tener miedo. La actitud es importante, sí, pero sus emociones son siempre legítimas. Y además, si el entorno insiste en esto, la persona enferma puede sentirse culpable si las cosas no salen bien. «Pase lo que pase, voy a estar a tu lado», es más justo, más validante y mucho más útil.
  • No seas morboso. Si la persona te quiere dar información sobre su pronóstico, está bien. Si no, respeta su privacidad y sus tiempos.
  • No provoques que la persona enferma tenga que cuidar de ti. Tal vez tus propios sentimientos te abrumen, pero no es momento para que él/ella tenga que hacerse cargo de ti. Está bien que le digas que sientes lo que está ocurriendo, pero por favor, no hagas un drama mayor del que ya es.
  • Antes que no decir nada o desaparecer de su vida, lo que le haría sentir que le abandonas o que no te importa su sufrimiento, reconoce tu propio proceso de duelo.

No pasa nada si no sabes qué decir. Tus palabras no le van a curar. Pero tu apoyo, tu presencia, aunque sea en un silencio respetuoso, sí va a serle de ayuda.

 


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