Amor a la lectura: Los fantásticos libros voladores de Morris Lessmore

Ayer domingo se celebraba el Día del Internacional del Libro. Con más frecuencia de la que me gustaría, me encuentro, tanto fuera como dentro de la consulta, con padres y profes que se quejan de las dificultades que tienen para que sus hijos y alumnos lean. Y a todos ellos les digo lo mismo:

libro manos anciana reflexionando allende«El amor por los libros se desarrolla desde la infancia y se cultiva a lo largo de toda la vida»

Hoy quiero compartir con vosotros una historia fascinante: la de Morris Lessmore. Este corto, al que los Estudios Moonbot dieron forma, fue merecedor de un premio Oscar allá por el 2012. Además de ser una maravilla en términos cinematográficos, puede servirnos para reflexionar sobre el impacto que tienen los libros en la vida de las personas y lo esenciales que pueden llegar a ser. Quizá a los profes os pueda ser útil como herramienta didáctica para inculcar a los niños el amor por la lectura.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ZF6cD5ap1_c&w=560&h=315]

Y es que, tal como decía Borges, «La lectura es una de las mayores formas de felicidad. Y no se puede obligar a nadie a ser feliz». La lectura y la felicidad son, por tanto, elecciones de cada uno.

Por cierto, ¿cuáles son vuestros libros favoritos?. Nos encantará que nos lo contéis en los comentarios.

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¡Hasta el próximo post!

16 comentarios machistas por minuto: Ahora o nunca

Algunas personas somos conscientes de la presencia del machismo en nuestra sociedad. Otras, sencillamente, lo normalizan. La distribución de roles, las relaciones entre los géneros, están cambiando. Quizá no tanto ni tan deprisa como a algunos nos gustaría, pues la igualdad entre hombres y mujeres es aún un horizonte muy lejano en algunas facetas de la vida. No obstante, el aumento de conciencia del problema no hace sino ratificar que, por fin, un cambio es posible.

igualdad de generoUna joven estudiante de 17 años, Alicia Ródenas, del Instituto Diego Siloé de Albacete, ha recopilado 100 comentarios machistas que, si no todas, la mayoría de nosotras ha escuchado en numerosas ocasiones desde la más tierna infancia.

Durante la niñez, la adolescencia, y aún en la vida adulta, en todas las etapas vitales, se nos bombardea con mensajes que nos imponen modelos de feminidad y masculinidad sujetos a los roles tradicionales.

  • «No seas tan bruta jugando, pareces un niño»
  • «Las niñas no hacen esas cosas»
  • «Si ese niño te pega, no te preocupes, es porque le gustas»
  • «Los videojuegos y los coches son de chicos, las niñas juegan a cocinitas, a mamás y papás…»

A estos mensajes, que calan en la mente infantil dejando una huella importante en muchos casos, se añaden en la adolescencia otros que implican juicios respecto al desarrollo de la sexualidad:

  • «¿Ya tienes novio?» «¿Aún no tienes novio?»
  • «Si no querías que te mirase, ¿para qué llevas ese escote?»
  • «Si estás siempre rodeada de chicos, eres una calientap*llas; si sólo te relacionas con chicas, igual eres lesbiana. Si no te interesa, eres una estrecha»
  • «¿Qué pasa? ¿Tienes la regla, o qué?»

A medida que los años pasan y las niñas nos convertimos en mujeres, algunos de estos comentarios llegan incluso a poner en peligro nuestra integridad física:

  • «No te pongas ese vestido tan corto si yo no voy contigo»
  • «¿Te violó? ¿estás segura? Quizá lo provocaste… ¿Qué llevabas puesto?»
  • «Como me dejes, te vas a enterar… Voy a arruinarte la vida»
  • «Como me dejes… Te mato»

Machismo mujer sufiendo angustia

El video termina con una contundente afirmación:

«La violencia de género no es solo física. La vivimos desde nuestra infancia y nos persigue hasta el final. Es ahora o nunca.»

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=IX—4oLr2U&w=560&h=315]

Tal como afirma la joven, “Hay que empezar desde pequeños. Si no, es muy difícil aprender que decir estas cosas está mal” y que, por ejemplo, si una niña quiere jugar a fútbol no hay por qué necesidad de impedírselo, que no está bien soltar comentarios machistas y luego aducir que «era broma» y que es una barbaridad preguntarle a una mujer violada qué llevaba puesto”.

Es ahora o nunca.

 

 

15 libros infantiles para mini-feministas

Esta tarde de domingo, buscando lecturas para compartir en el proyecto de Primera Infancia de Cruz Roja en el que participo, he ido a dar con esta recopilación, que no tiene desperdicio.

Porque niños y grandes tenemos mucho que aprender sobre identidad, género y valores. Y nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, para educar en la igualdad.

¡Disfrutad de la lectura!

¡Al carajo los propósitos de año nuevo!

No te escandalices por el título de ese post, que seguro que a ti también te ha ocurrido… Acabas el año haciendo balance y planteándote, con la mejor intención, una serie de cambios a llevar a cabo en tu vida: más ejercicio, menos alcohol, más aire libre, menos tele, más vida social, aprender o mejorar alguna habilidad o conocimiento, ser más organizad@, perder peso… Y unas pocas semanas después o, como muy tarde al empezar la primavera, esos propósitos de año nuevo, quedan olvidados y, una vez más, te descubres a ti mismo haciendo las mismas cosas, poniéndote las mismas excusas…

En el vídeo que os traemos hoy, Prince Ea, poeta, rapero y productor de cine norteamericano nos da un tirón de orejas y nos propone levantar el culo de nuestro cómodo sofá y movernos en la dirección de lo que queremos conseguir.

¿Eres águila o gallina?

Aquí lo tienes:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=MOn4mWcga2A&w=560&h=315]

 

Si prefieres verlo en versión original, aquí está:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=CqTyOCSXO9Q&w=560&h=315]

 

La verdadera desgracia en la vida no es la gente que apunta muy alto y falla, sino la que apunta demasiado bajo… Y acierta.

aguila-volando

Como os decía en aquel post sobre el despropósito de los propósitos de año nuevo: Si a pesar de todo desistes, si no logras incorporar esa nueva actividad en tu rutina y acabas por abandonar… Quizá sea porque realmente no lo necesitas. En todo caso, espero que cada día cuando hagas (o pases de hacer) aquello que te propusiste el primero de enero, seas consecuente contigo mismo.

La coherencia es un propósito que todos debemos practicar a diario

Hablemos sobre la #depresión: En primera persona, Doug Leddin

Aunque debido a la carga de trabajo esta temporada no estoy publicando tanto como me gustaría, he encontrado este vídeo en la red y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros.

Se trata del testimonio de un chico irlandés de 27 años que sufre depresión desde hace 10. Cuatro minutos y medio conmovedores en los que describe cómo es su vida, o mejor dicho, como durante estos años ha llevado dos vidas paralelas: la que ven los que le rodean y la que él ha mantenido hasta ahora en silencio.

No es necesario irse tan lejos para encontrarse con esta realidad: personas que sufren, que temen no ser comprendidos por su entorno, por lo que tratan de acallar su malestar, alimentando su soledad y creando una distancia aún mayor entre ellos mismos y quienes les rodean, cumpliendo así su mayor miedo: «Lo que más tememos los que sufrimos depresión es que nuestros amigos no nos entiendan, que los perdamos, que los colegas nos miren diferente o que incluso perdamos nuestro trabajo».

 

El vídeo va acompañado de un escrito en el que Doug refleja su nerviosismo ante la salida a la luz del vídeo y su intención de ayudar a los demás con su testimonio:

«No es frecuente que publique algo demasiado serio en las redes sociales. No estoy seguro de que esto sea lo que hay que hacer y, para ser honesto, estoy nervioso escribiendo este ‘estado’ (de Facebook), pero espero que ayude a los demás y espero también que compartas esto si piensas que puede ayudar a alguien. Hay algo que he querido sacar de mi pecho desde hace tiempo, unos 10 años, de hecho. Esto será una sorpresa para algunos de mis amigos más cercanos con los que no he podido hablar por miedo a perderles o a no ser aceptado. Pero después de pensar y considerarlo mucho, decidí hacer un video para sacarme este peso de encima y compartir mis experiencias con vosotros. Estoy hablando de la depresión y esto es algo de lo que todos tenemos que hablar más, por las personas que han sufrido tanto tiempo en silencio y a las que tanto les cuesta hablar de ella. No estoy diciendo que abrirte a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso compañeros de equipo vaya a hacer que todo esté bien, pero sin duda te ayudará. A mis mejores amigos tengo que decirles que siento no haber tenido el valor de hacer esto antes. A mi familia tengo que darle las gracias por apoyarme durante los últimos 10 años. Ahora tengo 27 y estoy mucho mejor en mi vida. He pasado años visitando a médicos. He obtenido ayuda en distintos centros desde que tenía 16 años. Me encontraba en un lugar oscuro y sufrí solo, algo que no debería haber hecho. Este último año ha sido mucho mejor para mí y me encuentro en una posición cómoda para compartir esto. Y aunque me gustaría que no me hubiera tomado tanto tiempo para abrirme, así ha sido y no puedo cambiarlo, pero espero que pueda ayudar a muchos otros a hacer lo mismo. Supongo que estoy haciendo esto para tratar de animar a otros a hablar de sus problemas de salud mental con la familia, amigos o incluso organizaciones. Si piensas que esto podría ayudar a alguien, siéntete libre de compartirlo. Juntos podemos superar el estigma asociado con la salud mental, un problema que va en aumento con la gente de nuestra generación. ¡Recuerda que no estás solo!»

No, no estás solo. Por favor, no lo olvides.

El complejo de Jonás: «No soy capaz de lograrlo»

Comenzamos la semana con una nueva publicación de la serie sobre síndromes y complejos con nombres literarios. Esta vez no será Disney quien arroje luz sobre la historia del personaje que nos atañe; ya contamos con su ayuda para hablar del Síndrome de Blancanieves y del tándem Peter Pan y Wendy. Hoy tomaremos como punto de partida un fragmento del libro más vendido de todos los tiempos: La Biblia.

Biblia antiguaJonás es uno de los profetas cuya historia se relata en el Antiguo Testamento. No sólo aparece en el libro sagrado del Cristianismo, sino que es citado también en el Corán. Aunque debe su fama al dudoso mérito de ser tragado y escupido tres días después por una ballena, la verdad es que uno de los libros de la Biblia lleva su nombre; y es que la escena del cetáceo es sólo una parte de sus periplos…

La parte de la historia de Jonás que nos interesa para comprender el complejo al que Abraham Maslow bautizó con su nombre es aquella en la que Yahvé le encarga a Jonás la realización de una tarea: debe viajar a la ciudad pagana de Nínive y anunciar a sus habitantes el mensaje de su pronta destrucción. Jonás duda de su capacidad para cumplir con la encomendación y huye, dando pie con esto a una serie de sucesos que dificultan su supervivencia y, valga decirlo, tampoco benefician a los personajes que le rodean.

Y bien, ¿qué tiene este relato bíblico que ver con nosotros? Maslow, uno de los padres de la Psicología Humanista, emplea esta historia para ilustrar como en muchas ocasiones la inseguridad sobre nuestras habilidades y competencias nos provoca tal ansiedad y temor al fracaso que, como Jonás, pisamos el acelerador (metafóricamente hablando) en dirección opuesta a la tarea que tenemos que cumplir, o a la meta que queremos alcanzar. De esta manera, nos autosaboteamos, alejándonos del éxito, ya no por nuestra incompetencia o por los errores que potencialmente podamos cometer en el camino, sino por no asumir el riesgo de fallar y por el temor a las consecuencias de que las cosas salgan bien.

Maslow plantea que las personas no sólo tememos al fracaso: también tenemos miedo al éxito, nos asusta alcanzar nuestras máximas posibilidades. Podemos fantasear, vislumbrarnos alcanzando todo aquello que deseamos, siendo las mejores versiones de nosotros mismos… Pero al mismo tiempo, nos aterroriza la posibilidad de lograrlo: podemos anticipar que, además de admiración y respeto, quizá despertemos envidias, que nuestro entorno puede responder de manera hostil y que, el éxito puede, por tanto, acarrearnos consecuencias negativas. Y, como a nadie le gusta tener miedo, para evitarlo, nos autolimitamos. Nos escondemos, nos quedamos en nuestra zona de confort, en nuestro refugio.

Atrapados, como Jonás en la ballena.

Jonás en la ballena

Resulta paradójico cómo, si confiásemos en nosotros y en nuestro potencial, la situación podría ser resuelta. Sin embargo, nos sentimos inseguros y la posibilidad de éxito nos aterra y nos lleva a poner en marcha una serie de planes, a emprender una serie de acciones que, como decíamos, no sólo no nos acercan a nuestros objetivos, sino que se convierten en sí mismas en obstáculos a superar. En pocas palabras: los intentos de solución a un problema que no existe se convierten en sí mismos en problemas.

Si te sientes identificad@ con esta historia y crees que, de algún modo, tú también te estás boicoteando, alejándote de aquello que deseas y podrías alcanzar y conformándote con una mediocre versión de ti mism@, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Al igual que Jonás, tú también puedes «salir de la ballena».

Celosa y competitiva: El Síndrome de Blancanieves

Con unos días de retraso, retomamos nuestra línea de publicaciones sobre síndromes con nombres literarios. Dado que la factoría Disney ha ilustrado y llevado a la pantalla un buen número de cuentos tradicionales, resulta difícil hablar de algunos personajes sin que el rostro que sus dibujantes les dieron acuda a nuestra mente. Hoy hablaremos de una de las malas malísimas, también bella bellísima en su versión animada: La Madrastra de Blancanieves.

El síndrome recibe el nombre de la cándida e inocente niña, Blancanieves, sin embargo, hace referencia a los comportamientos y actitudes de su madrastra, la bruja. Como ya os comentamos en un post anterior, los síndromes a los que dedicamos esta serie de publicaciones no se encuentran recogidos en los grandes manuales de la psicología y la psiquiatría; no se trata de diagnósticos al uso, sino que describen formas de funcionar y relacionarse de personas con las que nos encontramos a diario, tanto dentro como fuera de la consulta.

Aunque también se da en varones, el perfil mas característico de personas con el «Síndrome de Blancanieves» es el de mujeres maduras que, a lo largo de su vida, han sido consideradas muy atractivas y han hecho de la belleza una de sus principales cualidades.

Sindrome Blancanieves Madrastra Psicologia Terapia

El tiempo pasa para todxs, y ellas no son una excepción. Aunque cada etapa vital tiene sus encantos y la madurez es, en muchos casos, una gran ventaja, el proceso de envejecimiento natural resulta difícil de aceptar para algunas personas. Y eso es lo que sucede a quienes padecen este síndrome: A medida que cumplen años y sienten que su aspecto se deteriora, perciben que dejan de ser el centro de atención, que las miradas y la admiración de las personas que las rodean se dirigen hacia otrxs.

Dado que su apariencia externa y los elogios que ésta despierta desempeñan un papel fundamental en su autoestima y su sentido de valía personal, al darse cuenta de que ya no son tan jóvenes pueden sentirse inseguras. Por lo general, se trata de personas que han vivido rodeadas de gente que valora y ensalza su aspecto físico, lo que les ha hecho dependientes de los refuerzos externos (piropos y halagos, expresiones de admiración) y con esta toma de conciencia de los cambios corporales inevitables asociados al paso del tiempo, puede aparecer temor a ser abandonados y miedo a la soledad.

Es frecuente que estas personas tengan una imagen distorsionada de su aspecto y sus cualidades; tienden a ensalzar su belleza y a negar su edad madura. El deseo de mantenerse joven y atractiva puede llevarla a sentir celos hacia quien considera que puede superarla en alguna cualidad, y a tratar de competir con ella (aquí aparece Blancanieves, que sufre las consecuencias de la frustración de la Madrastra). Por lo general, la comparación y posterior competición se realiza con alguien del mismo sexo, a quien la persona con el síndrome percibe como amenazador/a, como tratando de usurparle su lugar, sin que estas motivaciones tengan una base real: al igual que la Madrastra en el cuento, se siente insegura y amenazada, aunque la otra parte no tenga intenciones malévolas ni deseos de suplantar su puesto.

Como consecuencia de estos celos y de la necesidad de competir, es frecuente que la persona insegura arremeta contra aquella a la que envidia, tratando de humillarla y de dejarla en mal lugar delante de los demás. Para la persona que lo sufre, este trato puede resultar desconcertante, ya que entra en contraste con el que se le dispensa en privado, por lo general correcto y amable.

Además de la gran preocupación por la belleza y la salud, de los celos y el afán competitivo, es frecuente que estas personas busquen reforzar el concepto que tienen de sí mismas, provocando situaciones en las que su aspecto físico sea motivo de comentario y de halago. Buscan aprobación constantemente. Suelen mantener una actitud seductora, pues buscan ser miradas con admiración y, en sus intentos de gustar, flirtean constantemente, encadenando unas relaciones con otras.

Blancanieves y el principe Psicologo GijonTambién es frecuente que critiquen a aquellas personas que han logrado lo que ellas mismas ansían: una pareja estable, éxito en el ámbito laboral, buenas relaciones con sus hijos, apoyo social, hábitos saludables… Esta actitud tan crítica con las vidas ajenas puede hacer pensar que les molestan los logros y la satisfacción de los demás.

A estas alturas, lo más probable es que ya se te haya ocurrido algún ejemplo, que hayas pensado en alguien conocido o que tú mismx te hayas visto reflejadx en alguno de los dos roles: Madrastra o Blancanieves. Este tipo de relaciones complementarias en las que una parte envidia las cualidades (físicas o emocionales) de la otra son, por desgracia, comunes entre madres e hijas, suegras y nueras, entre amigas o , en el contexto profesional, entre jefa y empleada o bien entre compañeras. Aunque he empleado el género femenino, no perdamos de vista que se da también entre varones.

Las dos partes implicadas en este tipo de relaciones pueden presentar síntomas que, de no ser tenidos en consideración, desemboquen en algún cuadro ansioso o depresivo. Si bien es doloroso y molesto ser tratado de forma injusta y humillante en el rol de Blancanieves, también lo es sentirse inseguro, ver que aquello sobre lo que se asienta tu autoestima se desvanece y sentir que vives en una permanente competición… De la que parece poco probable que resultes vencedor.

Si necesitas ayuda, por esta u otras cuestiones relacionadas con tu bienestar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.


 

El error de Otelo: ¿Qué ha desencadenado la emoción?

El síndrome de Otelo toma su nombre de la popular tragedia de William Shakespeare, «Otelo, el moro de Venecia», escrita en 1603.

Otelo William Shakespeare Síndrome PsicologiaLa obra, que gira en torno a una compleja trama amorosa que no desvelaremos aquí, tiene en los celos uno de sus temas principales. En esta ocasión se trata de celos infundados, provocados por la mala intención de algunos de los personajes y alimentados por una serie de desafortunados malentendidos… Pero las consecuencias resultan trágicas e irreversibles: la obra acaba con la muerte de varios personajes, entre ellos Desdémona, esposa de Otelo, quien, presa de los celos asesina a su mujer y después se suicida.

Por desgracia, prácticamente cada semana nos llegan noticias a través de los medios de comunicación de algún final tan terrible como éste.

alone-513525_1280La clave del síndrome de Otelo reside en el hecho de que el personaje confunde la causa de la expresión emocional de su mujer: Desdémona mostraba miedo, sí. Pero temía no ser creída por su marido, quien sospechaba que ella le engañaba. Éste, sin embargo, atribuyó a ese miedo un origen distinto: consideró que el miedo de su esposa era una prueba más de su infidelidad, que ella se mostraba aterrada ante la idea de ser descubierta y castigada por su flagrante adulterio.

Podemos encontrar en Internet numerosos artículos sobre este síndrome, su causas y consecuencias, su relación con distintos trastornos clínicos y con el consumo de sustancias, su análisis desde la Sexología, las dificultades relacionales de las personas que lo padecen… Si quieres leer sobre ello, te recomendamos el articulo del blog «Sobre Psiquiatría, Adicciones, Neurociencias…».

Nuestro objetivo hoy no es analizarlo en profundidad, sino hacer énfasis en algo mucho más general que supone la base de este síndrome y que podemos resumir en una sola frase:

Las expresiones emocionales no nos revelan su causa, por lo que sería un error darla por supuesto (el «error de Otelo»).

chica triste mirando al suelo psicologia emocionesCon frecuencia realizamos atribuciones erróneas sobre el origen de los estados de ánimo de las personas que nos rodean. Muchos factores interfieren en nuestra interpretación de una expresión emocional: nuestro propio estado de ánimo, nuestras actitudes, expectativas y prejuicios e incluso lo que queremos o no queremos creer (porque nos beneficia en el primer caso y podría perjudicarnos en el segundo).

Tener en cuenta la situación en la que las evidencias de la emoción se manifiestan puede ayudar a reducir las posibilidades de error, pero tampoco nos garantiza poder conocer a ciencia cierta cuál ha sido la causa de la emoción que la expresión de la otra persona refleja.

Y tú, ¿has cometido alguna vez el error de Otelo?

¿Puede Wendy ser feliz? El complejo de Peter Pan y el dilema de Wendy

En el último post hablábamos del síndrome de Peter Pan. En la obra de teatro original de James Matthiew Barrie aparecen, entre los personajes secundarios, dos femeninos que cobran una gran importancia a medida que avanza la trama: el hada Campanilla y Wendy.

Peter Pan, Wendy y CampanillaDado que el objetivo de esta serie de publicaciones es realizar un recorrido por los síndromes que reciben su nombre de personajes de ficción, nos centraremos en la segunda, aunque hemos de reconocer que Campanilla, la celosa, vanidosa y sobreprotectora hada en la historia original, pizpireta y entrañable en la versión de Disney, supone también un personaje arquetípico en nuestra sociedad y tiene un papel relevante en el mantenimiento de la forma de funcionar de Peter Pan. (Si quieres saber más, aquí te dejo un artículo de Evolución Consciente).

Wendy desempeña en la historia de ficción, así como en la vida de los hombres con síndrome de Peter Pan, el rol de mamá cuidadora y protectora. Dan Kiley, autor de «El Síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido», describe en su obra a esta figura. Cariñosa, sensible y paciente, se muestra compasiva y dispuesta a asumir todas aquellas responsabilidades y compromisos de los que Peter rehuye. ¡Si hasta los malvados piratas ansiaban sus cuidados!

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Detalle de la escultura de Peter Pan – Palacio de Egmont, Bruselas

A voz de pronto, este tándem Peter-Wendy parece reflejar la pareja perfecta: una pareja en la que los roles se complementan y las necesidades de ambas partes (uno, de ser cuidado, atendido y consentido como un niño, la otra de cuidar, proteger y sentirse imprescindible, actuando como una madre) se ven cubiertas. Algunas personas llegan a un acuerdo tácito y logran encontrar el equilibrio en este tipo de relación, sin embargo, la realidad de este tipo de parejas suele distar mucho de una complementariedad sana: las posiciones de los dos miembros no son simétricas, como cabría esperar en una relación entre adultos, sino que el trato y el patrón de interacción es más similar al de una madre protectora al cargo de un menor necesitado de cuidados que al de una pareja.

Si bien desde fuera puede parecer que nuestra Wendy da muestras constantes de amor hacia su Peter, ésta suele sufrir enormemente en sus intentos por satisfacer todas las necesidades de la persona o personas que cree a su cargo. De hecho, la imagen que Wendy tiene de si misma se alimenta de su capacidad para complacer a los demás: suele tratarse de una mujer insegura y dependiente que, mediante el cuidado y la satisfacción de las necesidades del otro, le cede las riendas de su vida y el control de sus decisiones.

wendyYa avanzábamos en el post anterior que suele ser Wendy quien, en un intento de mejorar su relación y paliar su insatisfacción y su frustración, busca ayuda psicológica. De hecho, los problemas de pareja son el motivo principal por el que un hombre Peter Pan acude a consulta: ante el temor a ser abandonados por su pareja, acceden a la propuesta de iniciar un proceso terapéutico, bien individual o, en la mayoría de los casos, de pareja.

Algunas de las facetas más relevantes a trabajar en terapia tienen que ver con el establecimiento de límites claros en la pareja: no todo está permitido para Peter, y no todo es permisible por parte de Wendy, quien debe aprender a no ceder ante comportamientos inadecuados.

La atribución y el reparto de responsabilidades en la pareja constituye un punto en el que resulta necesario insistir: es frecuente que Wendy tienda a cargar con culpas que no le corresponden y a disculparse constantemente por sus «fallos» a la hora de complacer y cubrir las necesidades de las personas que la rodean.

Por último, hay que tratar de potenciar de la individualidad de cada uno de los miembros de la pareja: la valía de cada uno de ellos por separado, más allá de los cuidados (dados o recibidos por el otro), y la conquista de su autonomía, que permitirá a cada uno de ellos recuperar el protagonismo de su propia vida.

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