La ansiedad en pareja: ¿Tu ansiedad es la mía?

Vivir con ansiedad es complicado: el pensamiento acelerado, atascarse con tareas y actividades que para otros resultan sencillas, sentir que las preocupaciones nos atrapan… Propia o ajena, la ansiedad es un engorro. Cuando convives con alguien que la padece, es posible que la situación os sobrepase a los dos y sientas una enorme impotencia. De hecho, son numerosos los estudios que ponen de manifiesto cómo la ansiedad de una de las partes contribuye a la insatisfacción en la pareja. (Puedes leer más sobre ello aquí).

En consulta es habitual comprobar cómo la ansiedad se convierte en el tercer miembro no deseado de la pareja, en «el otro» o «la otra». Estamos hablando de la ansiedad como algo muy general, aunque se presenta bajo distintas formas: fobias específicas, agorafobia, angustia, ansiedad social, ansiedad generalizada… Todas ellas, recogidas y descritas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-V, pueden afectar, en mayor o menor medida, a la convivencia y la relación. De ahí la importancia de desarrollar estrategias para poder acompañar a tu persona querida en el desafío que supone manejar su ansiedad, y evitar que ésta os arrastre a los ambos.

  • Identifica los síntomas

Es recomendable que tengas localizadas las maneras en que tu ansiedad interfiere en tu día a día: problemas para conciliar el sueño, despertar precoz, dificultades de concentración… Si puedes explicárselo a tu pareja, entenderá mejor lo que está ocurriendo y os evitaréis malos entendidos o atribuciones erróneas. También captará con más facilidad a las primeras señales y podréis tomar medidas antes de que la situación vaya a más.

  • No niegues ni minimices sus sentimientos

Trata de entender los miedos y preocupaciones de la persona que tienes delante. Aunque desde tu punto de vista lo que le angustia parezca ilógico, su sentimiento es legítimo. No es una tontería, aunque a ti te lo parezca. Lo que siente es real: Valídalo.

La tendencia natural cuando vemos a alguien que tiene un problema es intentar solucionarlo inmediatamente. La ansiedad no funciona así: No podemos resolver nada sin antes mostrar empatía y comprensión. No podremos pasar a la lógica y cuestionar la irracionalidad de los pensamientos si la persona se siente juzgada e incomprendida.

Con la ansiedad no valen soluciones sencillas, pero si quieres ayudar, comienza por mostrar empatía.

  • Anima a buscar ayuda y participa en el proceso terapéutico, pero no te pases

Puedes sugerir a tu persona querida que busque ayuda, pero no tomes la iniciativa de concertar tú la cita con un especialista: Respeta su ritmo y deja que tome las riendas en la búsqueda de soluciones.

Durante el proceso terapéutico tomaréis conciencia de que, aunque la ansiedad trate de engañaros, estáis en el mismo equipo. Si hay que plantearlo en términos bélicos, esto no es una guerra entre vosotros. No perdáis de vista que la ansiedad es el enemigo. Vosotros sois un equipo y el profesional un aliado al que habéis reclutado para vencerlo.

Durante la terapia, es posible que el psicólogo/la psicóloga proponga algunas tareas conjuntas. Será útil que participes, pero no olvides tu papel: Incluso cuando te dedicas a ésto profesionalmente, no puedes convertirte en el psicólogo de tu persona querida.

  • Anima sin presionar

Aunque convivir con alguien que padece distintas formas de ansiedad cuando a ti no te ha pasado puede ser muy frustrante, tienes que entender que no se trata de algo que la otra persona ha elegido. Seguramente tiene más ganas que tú de encontrarse mejor.

Dado que los dos queréis lo mismo, tenemos que procurar que esa motivación resulte efectiva. Incluso si estás molesto/a, comentarios como «¿Por qué no puedes hacerlo? ¿Pero qué te pasa? No es para tanto…» sólo van a haceros sentir peor. Sería más útil algo como «Entiendo el malestar que esto te está produciendo. Tiene sentido que sientas así: no puedes salir discretamente, te preocupa que los demás se den cuenta de que algo no va bien y hagan preguntas y no quieres pasar vergüenza ni incomodar a nadie más. Hay muchas cosas que no puedes controlar y eso te agobia». Después puedes intentar, con cariño y respeto, animarle a afrontar la situación.

  • Cuidad vuestra vida más allá de la ansiedad

Los hábitos y relaciones saludables son dos de los pilares de la salud mental. No olvidéis cultivar vuestras parcelas fuera de la pareja: el tiempo de descanso y ocio, en soledad o con amigos, os permitirá ventilar y coger fuerzas para hacer frente a lo que venga.

Uno de los errores más comunes en pareja es asumir que la otra parte tiene que cubrir todas nuestras necesidades afectivas, que tenemos que compartirlo todo. Absolutamente todo. Estas expectativas desajustadas constituyen la base de esos mitos del amor romántico que tanto daño hacen.

Para no diluirnos en la pareja hasta desaparecer, necesitamos mantener nuestra individualidad: una red de relaciones propias, tiempo para nosotros, actividades e intereses propios…

Más aún cuando surgen dificultades, cada uno va a necesitar de apoyo individual: poder hablar con alguien ajeno a la pareja sobre lo que sucede, cómo nos sentimos, qué estamos intentando hacer y cómo muchas veces estos intentos de solución no hacen sino empeorar el problema resulta liberador y ayuda a tomar perspectiva. Aunque antiguamente se decía mucho eso de que «los trapos sucios hay que lavarlos en casa», también hay que salir fuera a comprar detergente, a tender si hace sol…

En ocasiones la vida familiar, y no sólo la de pareja, puede verse invadida por esa invitada no deseada que es la ansiedad. Tenemos que poner límites y no olvidar que somos un equipo contra ella: No podemos permitir que tome el control de nuestra casa decidiendo, por ejemplo, que determinados espacios de la casa tienen que estar extremadamente limpios y ordenados de una manera arbitraria. Aunque, cuando hablamos de ansiedad la comprensión y la flexibilidad resultan fundamentales, no podemos ser indulgentes y ceder a todas las peticiones que la ansiedad formule. 

  • No olvidéis que el objetivo es aprender a gestionar la ansiedad, no eliminarla

La ansiedad nos impide hacer cosas, y eso es lo que la convierte en un obstáculo. Lo más molesto de padecerla es, precisamente, ver nuestra vida limitada. Tener intención o deseo de llevar algo a cabo y verse asaltado por un montón de pensamientos y sensaciones físicas que nos hacen creer que no vamos a poder. Y como no lo intentamos, efectivamente: No podemos. Y encima nos sentimos culpables, tontos y avergonzados por ello… Y nos sentimos incomprendidos, nos distanciamos de quienes nos quieren, aparecen la apatía, dejamos de disfrutar de lo que antes nos gustaba… Y asoma la depresión. Y todo junto, gloria.

La gran lección, que a veces cuesta mucho aprender, es que la ansiedad no es la mejor compañera de viaje, pero no nos vamos a quedar en casa porque ella se haya apuntado al plan: Podemos llevarla con nosotros y, aun así, hacer lo que teníamos previsto.

Hay una frase motivacional dando vueltas por ahí que nos viene como anillo al dedo:

Si todos vuestros esfuerzos se centran en eliminar la ansiedad, tenéis la batalla perdida: Va a aparecer, con más o menos intensidad, de manera justificada por las circunstancias o no, en la vida de todos. La cuestión es ¿qué hacemos cuando venga?. Recuerda: es una invitada no deseada. Vendrá y llamará a la puerta. ¿Cómo la recibís? ¿la invitáis a café, le sacáis las mejores pastas y permitís que se instale en el salón toda la tarde? ¿Le ofrecéis que se quede cenar y a pasar la noche? ¿Permitís que ocupe la mejor habitación de la casa y vosotros os trasladáis al sofá?. Tampoco podéis negaros a abrir la puerta y fingir que no hay nadie en casa, y si la tratáis a gritos os plantará cara…

Si queremos resultados distintos, tendremos que poner en marcha estrategias distintas, ¿no os parece?

Padres deprimidos y ansiosos: ¿cómo afecta a la relación con sus hijos?

Los adultos que formamos parte de la vida de los niños tenemos responsabilidad sobre su educación. Sin embargo, los padres son (o deben ser) las figuras más influyentes de todo su mundo afectivo: el tipo de relación que establezcan con ellos va a ser fundamental en su desarrollo emocional.

Cundo alguno de los padres, o los dos sufre, este malestar es reflejado por el menor a su cargo. En otras ocasiones hemos hablado del contagio emocional y de la influencia de los padres en el desarrollo socioafectivo de los niños, y hoy queremos hacer una vez más hincapié en la vulnerabilidad de nuestros pequeños y la importancia de cuidar de nosotros mismos para poder velar por su bienestar.

No se trata de querer mucho, sino de querer mejor.

Me encantaría deciros que ser padres nos libra de los estados de ánimo negativos. Que uno no se siente triste, ni frustrado, ni enfadado ni desesperanzado. Pero como bien sabéis, estaría mintiendo como una bellaca. La crianza de un hijo conlleva una serie de cambios y responsabilidades, requiere de una inmensa capacidad de flexibilidad y adaptación,  y en muchas ocasiones supone una tarea que nos desborda, pudiendo provocar la aparición o el empeoramiento de síntomas de tipo ansioso o depresivo.

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Ser padre o madre puede ser fascinante. Pero también es agotador y complicado. Y hay que permitirse reconocer y hablar de ese lado oscuro de la no tan maravillosa aventura que supone la crianza de un hijo. Como padre, tenemos que ser conscientes de nuestras dificultades, estar en contacto con nuestras necesidades y cuidar de nuestra salud mental. Y muchas veces estamos tan volcados en los asuntos de nuestros peques que se nos olvida que cuidarnos también es cuidar de ellos.

Durante toda la vida somos permeables a lo que sucede a nuestro alrededor. Sin embargo, en la infancia somos esponjas: todo nos llega, todo nos cala. Más aún cuando procede de nuestras principales figuras de apego. Cuando un papá o una mamá se siente deprimido, pueden ocurrir varias cosas en la relación con el menor:

  • Es posible que el papá o mamá desbordado por su malestar sienta que su peque es una carga más, y sus obligaciones y cuidados se le hagan muy cuesta arriba. Aparecen entonces sentimientos de rechazo hacia el niño y de culpa por no estar ejerciendo sus labores como padre de la manera correcta. El niño, en esta situación, se siente confuso y ansioso. Su mundo se torna impredecible y, quien tendría que hacerse cargo de él/ella se muestra enfadado, distante e irritable.
  • También puede ocurrir que encuentre en su hijo la esperanza, la alegría y la ilusión que le permita cubrir sus carencias y alejarse de sus problemas. Diréis «Estupendo, ¿no?». Pues no. Cuando esto ocurre, el niño se convierte en tabla de salvación, en motivo principal de la vida de su progenitor y en fuente de sentido. El riesgo de que las necesidades del niño queden apartadas, y éste se dedique a cuidar de su papá o mamá, es elevado. Puede sentirse responsable de las emociones del adulto que debería hacerse cargo de él y, por tanto, experimentar preocupación, tristeza, vergüenza o culpa cuando su papá o mamá esté triste.

Por suerte o por desgracia, nuestros niños crecen para convertirse en adolescentes. La adolescencia es una etapa rodeada de mitos y con fama de complicada. Esta fama es, en parte, merecida. Se trata de una época de cambios, en la que nuestro cuerpo, nuestras relaciones, nuestras capacidades, están cambiando y nos sentimos vulnerables y, muchas veces incomprendidos.

La mezcla adolescencia + depresión de un progenitor es explosiva: el joven, en constante cambio, tiene necesidades socioafectivas que no se ven cubiertas. El adulto en ocasiones se coloca a su altura en la mala gestión emocional, al tiempo que exige resultados académicos, valores como la responsabilidad y la autonomía, comprensión, compasión y un millón de cosas más… Y la brecha existente entre las partes se abre cada vez más hasta transformarse en un abismo insondable

Papás y mamas: Si os sentís angustiados, solos, desesperanzados… Por favor, buscad ayuda. Vuestro bienestar es una parte fundamental del suyo.

Si quieres venir a vernos, puedes ponerte en contacto con nosotros. Será un placer poder acompañarte en el proceso.

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Violación: El cuerpo paralizado y la mente disociada

Esta semana millones de personas se han echado a la calle en protesta por la consideración como abuso, y no como violación, de un acto salvaje de agresión a una joven de 18 años por parte de cinco hombres adultos, dos de ellos pertenecientes a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

JUSTICIAUno de los jueces, argumentando esta resolución, ha esgrimido argumentos escalofriantes que me hacen, una vez más, poner el grito en el cielo por la extrema normalización de la violencia en nuestra sociedad. No pienso reproducir aquí lo que todos nosotros hemos leído y escuchado en los informativos. Mi intención es, sencillamente, reflexionar sobre ello e ir un poco más allá de lo evidente.

Al parecer, es común creer que la reacción primaria ante un ataque es la lucha física. Revolverse, arañar, morder… Reaccionar de forma violenta en un intento de autodefensa. Como si, al ser atacados, nuestro instinto de supervivencia nos activara y nos impulsara a la acción. Se nos ha olvidado que, además de la lucha, las reacciones de huida y bloqueo son también fruto del instinto de supervivencia. Son entonces, tres las respuestas «instintivas» ante un ataque, esas que los angloparlantes denominan 3F: Fight, Flight, Freeze. Las tres han sido ampliamente estudiadas y documentadas en distintas especies animales. Todos nosotros las hemos sufrido en algún momento. No obstante, no parece ser suficiente.

Siguiendo un razonamiento básico (situación de peligro -> reacción de lucha), parece lógico pensar que una persona sólo puede ser violada si el agresor tiene más fuerza que ella. Pero no es así.

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Muchas de las víctimas de agresiones pueden experimentar una forma de parálisis involuntaria que impide oponer resistencia activamente.

La teoría polivagal de Porges resulta fundamental a la hora de comprender por qué en una situación amenazante que provoca una respuesta de estrés o miedo intenso, el cuerpo se paraliza y la mente se disocia, desconectándose para protegerse.

Esta «inmovilidad tónica» debería ser tenida en consideración a la hora de tratar situaciones de violencia, y por supuesto de violencia sexual, no sólo por parte del sistema jurídico, sino también por los profesionales sanitarios y los miembros de las fuerzas de seguridad que entran en contacto con las víctimas durante el proceso posterior a su agresión.

Ante una amenaza abrumadora, la parálisis es una reacción normal y coherente desde el punto de vista biológico.

Tan normal y tan coherente es esta reacción, que de las 298 mujeres que constituyen la muestra de un estudio realizado por el Karolinska Institutet de Suecia (publicado en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandanavia), el 48% indicó haber padecido una inmovilidad tónica extrema durante la agresión sexual. El 70%, significativa.

La investigación va más allá: Los resultados arrojan una importante correlación entre la inmovilidad tónica durante el episodio de violencia sexual y la aparición de depresión aguda y estrés postraumático (TEPT) en los meses siguientes a la agresión.

Este fenómeno de parálisis entre las víctimas de violación no es nuevo. Ya en 1993 (hace 25 años), se publicaban estudios que lo recogían como una respuesta común. Porges enunció su teoría polivagal para el tratamiento del trauma en 1995.  Ya ha llovido, ¿no os parece?

La agresión sexual es una de las experiencias más traumáticas que una persona puede sufrir. Y sus secuelas se agravan aún más con la revictimización por parte del entorno, incluidos los especialistas en cuyas manos se deposita la salud de la víctima, su seguridad y protección y la justicia.

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A modo de recordatorio, incluimos una tabla con las diferencias entre abuso sexual y violación. Podéis sacar vuestras propias conclusiones.

ABUSO SEXUAL

VIOLACIÓN

·       Ambos son delitos sexuales tipificados y penados por ley.

·       Implican comportamientos de tipo sexual y agresivo que se llevan a cabo sin que una de las partes consienta.

·       Generan sensaciones de indefensión (la víctima ha sido agredida o alguien en quien confiaba se ha aprovechado de ellos), disminución de la autoestima, desconfianza y recelo hacia otras personas, alteraciones de la vinculación y la sexualidad, síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pueden generar estrés postraumático e intentos de suicidio.

 

Acto que supone la limitación de la libertad sexual de otra persona, sin que ésta consienta o pueda/tenga capacidad para consentir.

Realización del coito o acto sexual llevado a cabo mediante la fuerza o intimidación, no consintiendo una de las partes implicadas o no disponiendo de los medios para ser capaz de consentir.

No se emplea la violencia física, pero el abusador emplea la manipulación, engaño, sorpresa o incluso coacción para conseguir sus objetivos.

Existencia de penetración vaginal, anal o bucal.

Puede producirse o no contacto físico.

Ejemplos: toqueteos, masturbaciones, acoso, obligar a alguien a observar la realización de actividades de índole sexual o forzar a la víctima a mostrar su cuerpo valiéndose de una posición de superioridad

Agresión sexual en la que se produce contacto físico.

Objetivo: gratificación sexual + satisfacción de la necesidad de poder (el sexo se convierte en una forma de dominación de la víctima)

A modo de cierre, os dejamos un vídeo que nos recuerda a todos, ya que parece que a algunos aún les cuesta entenderlo, qué es y qué no es consentimiento.

Pokémon Go, usos alternativos y daños colaterales

En nuestro último post os poníamos al corriente de algo que, en estas últimas semanas, es tema de conversación en prácticamente cualquier contexto; Pocos son los que aún no se han enterado de la existencia del juego de realidad aumentada Pokémon Go.

Como os contábamos, esta fiebre que ha contagiado a millones de personas en todo el mundo, consiste en localizar, capturar, intercambiar y entrenar a unos simpáticos seres con aspecto y cualidades diversas. Para más información, os remito a la web oficial.

pokemon pantalla movil calle

La cuestión es, y por eso hemos decidido dedicarle un rato a escribir sobre este asunto, que este fenómeno masivo no ha dejado a nadie indiferente; su onda expansiva ha sacudido incluso al mundo de la ciencia. El juego cuenta con grandes detractores, como os comentamos anteriormente; y son muchos, millones, los usuarios que lo defienden con entusiasmo. Las cifras son asombrosas: Pokémon Go se ha convertido, en unas pocas semanas, en el mayor juego para móviles de la historia, con más de 21 millones de usuarios activos. Y no sólo ese número sorprende; para que nos hagamos una idea, el usuario medio dedica 30 minutos 27 segundos diarios a WhatsApp. El uso medio diario de Pokémon Go roza los 43 minutos y medio.

Y es que, al margen de los escandalosos accidentes y actividades ilegales que algunos jugadores han protagonizado (como ejemplo, el de los dos ciudadanos canadienses detenidos por cruzar ilegalmente la frontera), el uso de Pokémon Go presenta algunas ventajas indiscutibles.

pareja paseando perro psicologiaLa primera, y más evidente, consiste en que nos obliga a salir de casa. Al contrario que los videojuegos tradicionales, para poder jugar y avanzar en el juego, tienes que moverte. Puede parecer una simpleza, pero algo tan cotidiano como abandonar nuestro domicilio y caminar, tiene una gran influencia no sólo en nuestra salud, sino también en nuestro estado de ánimo. De hecho, múltiples estudios relacionan la actividad física con la mejora de los síntomas ansiosos y depresivos, así como con un mejor estado anímico general y una percepción más amable y constructiva de los problemas (que no por salir a pasear, a correr o al gimnasio, desaparecen, dejémoslo claro).

En resumen, un poco de actividad cardiovascular con la excusa de cazar Pokémon resulta beneficioso para la salud de cualquiera, especialmente si se trata de alguien con obesidad (principal factor de riesgo para la diabetes tipo II), diabetes o enfermedades crónicas. En este enlace podéis consultar un artículo publicado por la Universidad de Leicester al respecto. Sin profundizar más en esta cuestión, os diré que episodios de movimiento ligero de cinco minutos cada media hora reducen significativamente el azúcar en sangre y los niveles de insulina, de acuerdo con la revista Diabetes Care, publicada por la Asociación Americana de Diabetes. Sólo cinco minutos.

chicx en el suelo con una capuchaRetomando la cuestión de la actividad física y su relación con el estado de ánimo, os puedo decir que se habla incluso del potencial «poder terapéutico» del juego Pokémon Go para combatir algunos síntomas ansiosos y depresivos. En el caso de la depresión, la actividad física, como avanzábamos, mejora el estado anímico, y además aumenta el apetito, que a su vez conlleva una regulación del sueño. De esta manera, se reducen la sensación de fatiga, la apatía y la abulia que acompañan a la persona que padece un cuadro de este tipo, al tiempo que los pequeños éxitos en el juego combaten los pensamientos de inutilidad.

En lo que a la ansiedad se refiere, las conductas de huida o evitación, tan características de estas personas en sus intentos por evitar los estímulos temidos, se ven minimizadas. Es más, sus avances, su salidas y sus interacciones se ven doblemente recompensadas: no sólo les permiten progresar en el juego, sino que además son favorecidas por el gran sentimiento de comunidad, de inclusión y las conductas cooperativas y prosociales de otros jugadores.

Por si todo esto fuera poco, Pokémon Go puede ser un recurso a emplear en casos de autismo, como el del niño Ralph Koppelmon, de 6 años de edad. Si facilita la socialización y favorece situaciones de interacción, quizá pueda ser utilizado como herramienta de apoyo para las personas que presenten dificultades en estos aspectos. Una ventaja nada desdeñable.

Resulta, por otra parte, que no sólo los humanos podemos beneficiarnos del uso de este entretenimiento. Son múltiples los casos de jugadores que, en la búsqueda de estos seres virtuales han dado con otros de carne y hueso que habían sido abandonados por sus dueños.

pokemon perroMuchos animales abandonados han tenido una segunda oportunidad gracias a Pokémon Go, y otros han encontrado en los usuarios de esta aplicación quien los pasee y los cuide: La iniciativa comenzó en un refugio de Indiana, en EEUU, donde tuvieron la brillante idea de proponer a los jugadores ir acompañados de sus perros mientras perseguían Pokémon. Seguramente algún adulto un poco avergonzado de salir a cazar Pokémon encontró la excusa perfecta para hacerlo. De este modo no sólo los canes pueden disfrutar del paseo, sino que los humanos tienen la oportunidad de gozar también de compañía perruna y, al compartir imágenes de los animales por las redes sociales, se disparó el número de adopciones y acogidas de estos amigos peludos.

Parece que muchas historias que comienzan con el juego tienen un final feliz.

Por último, hay una cuestión que no quiero pasar por alto y que, desde luego, da qué pensar: Hay más de 250.000 menores viviendo una situación de asedio en Siria. Desgraciadamente, llevan más de cinco años en guerra, y muchas personas sólo lo recuerdan cuando sale en las noticias. Otras muchas parecen haberse insensibilizado, tras tantas semanas con imágenes de esta región en las portadas. Se ha desarrollado una campaña de concienciación y ayuda a Siria (#PokemonInSyria) en la que, con gran ingenio, se nos recuerda que estos niños también necesitan ser encontrados y protegidos. Ojalá pusiéramos tanto interés en localizar y cuidar a quienes se encuentran en situación de desamparo como algunos ponen en avanzar en este juego de realidad aumentada.

pokemon in syria

En el uso de la aplicación Pokémon Go, como en todo lo demás: sentido común y humanidad, por favor. Los pies en el suelo, y que el mundo virtual no nos haga perder de vista la realidad que nos rodea.

 

 

Pokémon Go, nuevas tecnologías y salud mental

Mucho has tenido que esconderte del mundo si a estas alturas aún no te has enterado de la fiebre mundial de Pokémon Go. En unos pocos días, esta aplicación gratuita ha superado a Tinder en número de usuarios activos, es más utilizada incluso que Facebook y le pisa los talones al gigante Twitter.

¿Y por qué hablamos aquí de este asunto? Aunque, desde luego, no soy una experta en nuevas tecnologías, sí siento una incontenible curiosidad por todo aquello que mueve a la gente, sea real o virtual, y no podía pasar por alto este videojuego de aventuras que, veinte años después de su lanzamiento, vuelve a estar de moda, llegando incluso a ocupar portadas y minutos en los programas de noticias.

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Este asunto de capturar, entrenar e intercambiar criaturas Pokémon comenzó allá por 1996, y el éxito de la saga de videojuegos fue tal que dio lugar a una serie de anime, emitida durante años en televisión, varias películas, juegos de cartas coleccionables, peluches, líneas de ropa y complementos y demás merchandising. Y esta temporada está de nuevo de candente actualidad. En esta última versión, la realidad aumentada nos permite, haciendo uso de la cámara y el dispositivo GPS de nuestro móvil, localizar, capturar y entrenar a estos simpáticos seres por la calle, mientras paseamos por la ciudad.

En estos primeros días, han surgido opiniones de todo tipo: hay quien afirma sin pudor que se trata de una pérdida de tiempo, un obstáculo más en la comunicación con quienes nos rodean o incluso una creación diabólica, una herramienta de espionaje de la CIA y una amenaza para la salud mental, tal como ha expresado el exjefe de salud de Rusia con rotundidad: «Me parece que cuando la realidad virtual se superpone sobre el ambiente inmediato de una persona -que incluye no sólo los lugares sagrados y conmemorativos, sino también la casa, la familia, el patio, las zonas infantiles – hay un elevado riesgo de que la realidad quede desdibujada, lo cual puede perjudicar el estado mental de una persona muy gravemente».

Otros, defienden el uso del videojuego con pasión. Y algunos imprudentes, incluso ponen su vida en peligro por capturar uno de esos bichitos. Quizá tú también te hayas quedado boquiabiertx al enterarte de los graves accidentes que algunas personas han sufrido mientras jugaban, de cómo algunos jugadores han invadido propiedades privadas o incluso un cuartel de la Guardia Civil en busca de Pokémon. Y es que entre el uso y el abuso hay una fina linea que puede ser muy fácil de cruzar…

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¿Cuál es nuestra opinión al respecto? Una vez más, consideramos que la clave está en el tipo de uso, el sentido común y la funcionalidad. Puede suponer una herramienta útil a la hora de enfrendar síntomas ansiosos, depresivos o dificultades de relación, e incluso funcionar como punto de encuentro intergeneracional. Os lo contaremos en el próximo post.

Por ahora, os dejamos las recomendaciones de la Policía Nacional para hacer un buen uso del juego y os invitamos a que compartáis con nosotros vuestras experiencias y opiniones.

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¿Qué hay detrás del bullying?

Imagen del ascoso escolar

No te quedes con lo que se ve en la superficie

En los últimos años el término «bulling» ha proliferado, aunque la problemática y las conductas que el concepto de acoso escolar abarca son antiguas y conocidas por todos. Con frecuencia se identifica al «matón», al «bully» o al niño problemático como agresor, y a los acosados como víctimas. Quizá este corto dirigido por Carlos Cuarón te ayude a profundizar, a ir más allá de esa superficie cargada de prejuicios y a ampliar tu perspectiva…

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=f-8s7ev3dRM&w=560&h=315]

¿Qué es la musicoterapia?

 

El uso de la música con efectos terapéuticos

Quizá muchos de vosotros hayáis oido hablar de la Musicoterapia. Consiste en el empleo y manejo de la música y sus elementos (armonía, melodía, ritmo y sonido) con objetivos terapéuticos, como la promoción de la comunicación o las relaciones, la expresión y el movimiento o el aprendizaje. Puede practicarse de manera individual o en grupo, y se ha constatado su efecto sobre aspectos físicos, emocionales, mentales, relacionales y cognitivos de los pacientes.Desde los comienzos de la humanidad se conoce la relación entre la música y el comportamientode individuos y grupos y se ha experimentado con ella: sus funciones son múltiples ya que, comomedio de expresión y comunicación que es, causa efectos emocionales y motivacionales.La música estimula los sentidos y activa distintos procesos cognitivos (atención, concentración, aprendizaje, memoria, pensamiento, lenguaje). Su producción requiere movimiento, por lo que produce activación motora y, por si esto fuera poco, fomenta la creatividad y repercute en nuestro estado de ánimo.

Sus efectos se han comprobado en distintos colectivos: niños, ancianos, educación especial,mujeres embarazadas, pacientes en tratamiento de estrés y ansiedad, cáncer, VIH o diabetes, entre otros.

Además de los efectos ansiolíticos, la musicoterapia permite reducir la dosis y la intensidad de analgésicos. No sólo atenúa la ansiedad de los pacientes, sino que además, dado que alivia eldolor, minimiza su necesidad de sedación.

¿Quieres saber más? Puedes profundizar sobre esta útil herramienta terapéutica a través de los siguientes videos.

 

Entrevista a Jordi Jauset , autor del libro «Musicoterapia y Neurociencia».

 

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=uG05xtBXyfQ?list=RDuG05xtBXyfQ]

Video documental «Musicoterapia: Un refugio en la UCI»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=wWFTnopgxfE&w=560&h=315]

Estrés en la adolescencia

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Imagen cortesía de ambro/FreeDigitalPhotos.net

¿Están los adolescentes asumiendo nuestra estresante forma de vida?

La realidad es que no podemos evitar vernos inmersos en situaciones estresantes. Sin embargo, tomar conciencia de qué factores podemos controlar y con qué recursos contamos para hacerle frente a la ansiedad nos permite gestionar estas situaciones de manera eficaz.

Hace unos meses salieron a la luz los resultados de la encuesta Stress in America 2013. Los resultados ponen de manifiesto que un número importante de adolescentes sufre elevados niveles de estrés, con sus correspondientes correlatos físicos (cansancio, problemas de sueño y alimentación) y psicólógicos (ansiedad, irritabilidad, falta de concentración, pensamientos negativos).

Además, un tercio de los adolescentes considera que no está haciendo frente a las situaciones estresantes de manera adecuada, pues no está empleando los recursos suficientes o empleaestrategias de afrontamiento del estrés poco útiles.

Los niveles de estrés a los que este grupo está sometido son equiparables, en sus repercusiones tanto físicas como emocionales, a los de los adultos.
Por desgracia, estos resultados son extrapolables al colectivo adolescente de nuestro país. Por ese motivo debemos tener presente la importancia de desarrollar formas saludables de afrontar y manejar el estrés ya desde la infancia. La APA nos proporciona algunas pautas para ayudar a los más pequeños a gestionar sus emociones yhacer frente a las situaciones estresantes de manera adecuada:

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Imagen cortesía de ambro/FreeDigitalPhotos.net

  • Reconocer las señales y síntomas indicadores de estrés: enfado, irritabilidad, preocupación, problemas de sueño o de alimentación, consumo de alcohol o sustancias.
  • Mantener una buena comunicación: Sabemos que tratar de obligarles a compartir sus preocupaciones resulta completamente improductivo. Sin embargo, es muy útil, a la hora de mejorar los vínculos y favorecer una comunicación abierta, mostrarse comprensivo y disponible para nuestros adolescentes, permitiendo que sean ellos quienes elijan cómo y cuándo compartir con nosotros sus pensamientos, deseos y temores.
  • Enseñarles estrategias de afrontamiento eficaces: Debemos transmitirles la importancia que variables como la actividad física, el sueño y la alimentación tienen para su bienestar.
  • Ayudarles a gestionar sus preocupaciones relacionadas con el rendimiento académico y las relaciones sociales. Algun@s chic@ presentan elevados niveles de autoexigencia y se fijanmetas poco realistas. Los adultos de su alrededor no debemos resolver sus problemas, pero sí podemos ser una ayuda en la toma de decisiones. Nuestro objetivo: acompañarles en el proceso de desarrollo de su autonomía.
  • Establecer hábitos sanos: Las rutinas nos reconfortan, más aún en momentos de estrés. Nos proporcionan estabilidad y seguridad. No debemos olvidar que, además de fomentar esos hábitos, debemos también ejercerlos: debemos ser un ejemplo de prácticas saludables y tomar medidas para regular nuestro propio estrés.

 

Si la situación desborda a la familia y no te sientes capaz de gestionarla sin ayuda, no temas:puedes recurrir a un profesional. Los psicólogos podemos ayudaros

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¿Están relacionados el entorno social y la salud?

entorno socialEl entorno social del niño influye en la longitud de sus cromosomas

Un estudio publicado recientemente en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” revela cómo la información genética se ve modificada por factores ambientales.
Daniel Notterman y su equipo, de la Universidad Estatal de Pensilvania, analizaron datos de un grupo de niños afroamericanos de nueve años de edad y comprobaron que aquellos que crecieron en ambientes más desfavorecidos tenían telómeros más cortos. Los telómeros son estructuras especializadas que se sitúan en los extremos de los cromosomas. Están formados por ADN altamente repetitivo y su función principal consiste en mejorar la estabilidad estructural de los cromosomas, protegiéndolos de posibles fusiones y de su degradación.Los telómeros se acortan a medida que envejecemos. Su acortamiento también se relaciona con enfermedades como el cáncer, la diabetes y trastornos cardiovasculares.
Los extremos de los cromosomas de estos niños tenían una longitud notablemente menor que los de aquellos que habian crecido en condiciones más favorables. Asímismo, se observó que los menores con los telómeros más largos eran aquellos que se encontraban en una situación social más próspera.De acuerdo con los resultados de esta investigación, el entorno social empobrecido supone una fuente de estrés crónico que afecta a la longitud telomérica.Los investigadores llegaron a la conclusión de que la relación entre el entorno social y la longitud telomérica estaba mediada por genes relacionados con la función de dos neurotransmisores: ladopamina y la serotonina .Quizá estos resultados puedan ser de utilidad en un futuro y la longitud de los extremos de los cromosomas puedan emplearse como biomarcadores fiables de exposición a estrés crónico, incluso a edades tempranas.

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Enfermedad mental y calidad de vida

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Macroestudio sobre el impacto de las enfermedades mentales y el abuso de sustancias

Hace unos meses, la revista médica británica The Lancet publicó un completo e interesantísimo estudio sobre el impacto de las enfermedades mentales y el abuso de sustancias a nivel mundial. De acuerdo con sus resultados, en el año 2010, los trastornos mentales y las adicciones fueron la mayor causa de enfermedad no fatal del mundo. Quizá estas enfermedades no acaben con nuestras vidas, pero desde luego merman su calidad.Durante ese año fueron responsables del 7,4% de los años de vida saludable (DALY, por sus siglas en inglés) perdidos en el todo el mundo. ¿Parece un porcentaje bajo? La realidad es quesupera el correspondiente al del impacto del virus del SIDA, la diabetes, la tuberculosis y los accidentes de tráfico. Ocupa la quinta posición en la lista de causas de afección en el mundo, por detrás de las enfermedades cardiovasculares, las infecciones, los trastornos neonatales y el cáncer.
El informe, elaborado por un equipo de científicos estadounidenses y australianos con el profesor Harvey Whiteford a la cabeza, supone el mayor elaborado nunca. Recoge datos de 187 países y compara los resultados del macroestudio Global Burden of Disease 2010 con cientos de estudiossobre enfermedad mental y adicciones desarrollados entre 1980 y 2010.
bola de cristal

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El impacto de los trastornos mentales y las enfermedades derivadas del abuso de sustancias ha crecido un 37,6% entre 1990 y 2010. Una parte de ese crecimiento puede ser explicada, sencillamente, por el crecimiento de la población; sin embargo, la prevalencia de la dependencia a tres sustacias: alcohol, opioides y cocaína, ha crecido notablemente, y las drogas causaron un81,1% de las 232.000 muertes atribuíbles a estas cuestiones en todo el mundo.Como era de esperar, existe variabilidad en las distintas regiones: el impacto de los trastornos alimenticios y el consumo de drogas es mucho más elevado en el mundo desarrollado, mientras que los trastornos generalizados del desarrollo (TGD) o los trastornos de conducta infantil son similares en todo el mundo. El impacto de la depresión parece mucho mayor en el mundo desarrollado, sin embargo, es posible que esto se deba a un problema de diagnóstico: fuera del mundo occidental, la depresión no se registra como tal, sólo se tienen en cuenta sus repercusiones a nivel físico.

tiempo de cambio

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Aún así, de entre todos los trastornos mentales es ladepresión el que mayor impacto causa: se le atribuyen el 40,5% del total de los DALY, seguida de la ansiedad (14,6%), las enfermedades relacionadas con elconsumo de drogas ilegales (10,9%), las relacionadas con el alcohol (9,6%), la esquizofrenia (7,4), los TGD, como el autismo o el síndrome de Asperger (4,2%), los trastornos de conducta infantil (3,4%) y, finalmente, los trastornos alimentarios (1,2%).
En lo que se refiere a variables sociodemográficas (edad, sexo y región), cabe destacar el hecho de que es la franja de edad comprendida entre los 10 y los 29 años la que presenta un mayor número de trastornos, con una gran diferencia respecto a otros rangos de edad.
depresión

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La realidad es que, a la hora de elaborar los informes médicos, la enfermedad mental nunca se registra como causa de muerte, aunque sea su principal responsable. Los suicidios suelen registrarse como lesiones, aunque un alto porcentaje es el resultado último de un trastorno mental. Por otra parte, es sabido que el abuso de sustancias provoca la muerte por múltiples vías, sin embargo, sólo las sobredosis son registradas como muertes ocasionadas por el abuso de drogas. Las muertes prematuras ocasionadas por trastornos mentales se registran con relación a la causa física de la muerte. De modo que las enfermedades mentales pasan prácticamente desapercibidas.En la nota de presentación del estudio, el Dr. Whiteford afirma: «En todos los países, el estigma que rodea a las enfermedades mentales y el abuso de sustancias limita el uso de los recursos disponibles y provoca ineficiencias en la distribución de la financiación y las intervenciones»:aunque estas cuestiones son la causa de un 22’8% de los trastornos, los países desarrollados destinan, en promedio, menos de un 2% de su presupuesto sanitario a combatirlas. Parece evidente, considerando estos datos, que deberíamos replantearnos las políticas sanitarias.
Acceso al abstract del artículo en The Lancet.

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