Porque hay muchas maneras de enfrentar un diagnóstico, y la peor de todas es adherirse a él, emplearlo como un escudo para aislarse del mundo y defenderse de los demás.
Hoy os traigo un ejemplo de afrontamiento creativo de la enfermedad mental -según escribía esta expresión, he fruncido el ceño, pues no me gusta nada, pero así es como se cataloga a las personas que sufren de experiencias como la de esta chica-:
Se trata de una joven de 18 años que a lo largo de su vida ha recibido múltiples diagnósticos, algo bastante común cuando uno entra en la espiral del Sistema de Salud Mental. Su malestar se ha ido intensificando con el tiempo y finalmente los psiquiatras decidieron que lo que le ocurría encajaba con la etiqueta de esquizofrenia. Padece alucinaciones auditivas y visuales. Oye voces y sonidos aleatorios (crujidos, chasquidos o incluso el canto de pájaros) que no proceden de ningún lugar, y con frecuencia ve bichos, caras y ojos que se mueven.
La experiencia puede resultar terrorífica así descrita. Sin embargo, Kate ha encontrado una manera de manejarla: la dibuja.
Ella misma, en un pequeño artículo publicado en Bored Panda, comparte su experiencia: «Siempre he sido una artista, pero no supe lo que significaba hasta que apareció mi enfermedad. Rechazo el término «enfermedad mental»; implica que lo que soy es un persona corrompida y rota».
Comparto su opinión. Cambiemos el discurso. Evitemos el estigma que conllevan las etiquetas diagnósticas y que los medios de comunicación perpetúan. No hablemos de esquizofrénicos, de enfermos mentales ni de depresivos. Hablemos de personas, personas con experiencias extrañas, poco comunes, a veces muy desagradables. De personas que sufren. De personas que son mucho más que un diagnóstico.
Y, en el caso de Kate, de alguien que expresa su sufrimiento a través del arte. Aquí tienes algunos ejemplos:
Puedes encontrar más dibujos en su cuenta de Instagram: @awkwardapostrophe
Me encantará que me dejes un comentario y me cuentes cuál es tu experiencia o tu opinión.
¡Hasta el próximo post!



Pensando en el verano y en las vacaciones están ya algunos a estas alturas de mayo. Otros, por el contrario, tienen la cabeza sumergida en sus apuntes, llena de contenidos y fechas de los últimos exámenes. Nosotros, por nuestra parte, con este afán de aprender que nos caracteriza, vemos el verano como una época en la que aprovechar el tiempo aprendiendo.
Por las mañanas, Teoría; tras un cafetín, Tertulia, y por las tardes Talleres creativos. Todo ello, frente al mar. ¿Qué más se puede pedir?
Esta idea tan de perogrullo, que describe algo tan evidente como que uno crece y se desarrolla, y además lo hace feliz, cuando está rodeado de gente que te cuida, que reconoce tus habilidades y te anima a que las practiques, pasa por desgracia a un plano secundario en el sistema educativo de este país. Si acaso se contempla, que yo cada vez tengo más dudas… Pero no es ése el tema del que quiero hablaros hoy.

Los más grandes podremos participar en la tarde de los jueves, de 16 a 19h, pues las puertas del centro estarán abiertas para que podamos disfrutar de ver cómo progresan los proyectos de nuestros niños.





