La hiperproductividad en tiempos de confinamiento

Muchos de nosotros llevamos cerca de tres semanas en casa, saliendo lo justito dentro de los márgenes que el estado de alarma permite.

Este dichoso virus ha hecho realidad lo que tantas veces habíamos expresado como deseo: ¡Qué ganas tengo de estar en mi casa!. Pues hale, dos tazas.

Una situación como ésta tiene la potencialidad de desencadenar reacciones de todo tipo. Una de ellas, muy común, es la hiperactividad. En los primeros días se pusieron en marcha cientos de iniciativas para mantenernos entretenidos. No sé si entretenidos u ocupados: Bibliotecas digitales interminables, teatro y conciertos online, clases y cursos de todo lo que os podáis imaginar, quedadas en la ventana para aplaudir, para el vermú… Todo esto está fenomenal, pero ¿qué pasa si lo que el cuerpo te está pidiendo es no hacer nada?.

Este confinamiento, no lo olvidemos, tienen un sentido: Ponernos a salvo e intentar aplanar esa dichosa curva con la que se nos bombardea desde los medios de comunicación. Y, si es necesario protegernos, es porque hay un peligro: una amenaza real para nuestra salud y nuestra vida (no voy a hablar de la economía, de eso que se ocupen otros). Nuestro organismo tiene tres formas básicas de funcionar ante una amenaza, las 3F de los angloparlantes: Lucha (Fight), huida (Flight) y bloqueo o parálisis (Freeze). Tienes una explicación estupenda aquí:

Parece que la sociedad en que vivimos, que valora y ensalza la productividad por encima de todo, nos impulsa a llenar este tiempo de actividades. Y si no aprovechamos para hacer un curso a distancia, practicar ejercicio a diario, aprender a tocar la guitarra, participar en un challenge y subirlo a las redes sociales, preparar comida casera, leer todos los libros que teníamos pendientes, engullir un par de series y replicar la receta de bizcocho de la abuela, parece que no estamos haciendo nada.

¿Pero qué pasa si no me apetece hacer nada?

Pues nada. No pasa nada. De verdad.

Considero que es necesario, en un momento así, que nos paremos a pensar si estamos haciendo lo que de verdad nos apetece o nos estamos dejando arrastrar por la vorágine y la presión social. Lo que para algunos puede ser una fuente de motivación e ideas para el entretenimiento, para otros, que no se sienten identificados con las actividades o, sencillamente, no les apetece, puede ser causa de frustración, ansiedad y… (¡Oh, sí, mi favorita!) ¡Culpa!.

Para. Por favor, para y escúchate: ¿Es toda esa actividad una manera de huir de lo que estás sintiendo?

Lo que está ocurriendo en estas semanas sacude fuertemente nuestros sistemas de protección normales, afectando a nuestra sensación de control, conexión y significado y activando un montón de emociones a las que hay que dar cabida. Y en eso, el cuerpo manda

Haz un poco de caso a tu cuerpo y dale lo que pide. Si sientes que no estás haciendo nada, lo más probable es que estés cuidando de ti. Y en un mundo tan centrado en producir, en ser y aparentar, en que se vea, el autocuidado pasa desapercibido.

Fíjate, ¡Y tú sintiéndote culpable por desaprovechar el tiempo!. Estás desaprendiendo una lógica impuesta por un sistema que invisibiliza los cuidados. Estás volcándote en lo esencial y cerrando tus oídos al ruido atronador que viene desde fuera. Estás cuidando de lo esencial.

A lo mejor hoy te has quedado un poco más en la cama, disfrutando del calorcito y la suavidad de tus sábanas.

Te has aseado y has preparado un buen desayuno.

Te has echado crema en esas manos, que ya se sienten resecas por tanto jabón y gel hidroalcohólico.

Has llamado a un amigo, a tu abuela, a tu padre o a tu prima.

Has hecho algunas respiraciones profundas, porque has notado esa punzada en el pecho que te avisa de que algo no está yendo bien… Y la sensación se ha suavizado.

Has recogido la manta que anoche dejaste en el sofá y has disfrutado de los mimos de tu mascota.

Has saludado a la vecina desde la ventana y le has dicho que le sienta bien el rojo de su camiseta.

A lo mejor has hecho todo eso y unas cuantas cosas más, y en tu cabeza está sonando la vieja melodía de la culpa: Otro día más que no he hecho nada… Vamos a revisar ese discurso interno y contarnos la historia de otra manera. No olvides que, como hemos hablado otras veces, el lenguaje que utilizamos modela nuestra forma de pensar.

Espero de corazón que puedas disfrutar de ese “nada” que haces, que es lo que te mantiene con vida y te permite mantener lubricados los engranajes que hacen que puedas desarrollar todo lo demás.  Y espero, también, que todo esto nos sirva para desaprender y colocar el autocuidado en el lugar que le corresponde: el centro de nuestras vidas.

¡Cuídate mucho!

Adiós, Louise.

Hoy hemos amanecido con la noticia del fallecimiento de Louise Hay. Noventa años ha estado en este mundo, y muchas más de noventa son las lecciones que nos ha dejado.

Louise, además de ser la autora de numerosos libros de crecimiento personal, es un modelo de resiliencia vital. Víctima de malos tratos y abusos sexuales en la infancia y superviviente de un cáncer de útero, convirtió sus experiencias en su motor de aprendizaje y cambio y compartió, a través de sus publicaciones y ponencias, su saber con millones de personas.

Recuerdo cuando, durante la carrera, llegó a mis manos su segundo libro, publicado en 1984, Usted puede sanar su vida, un best seller sobre las posibles causas psicosomáticas de numerosas enfermedades. Como estudiante curiosa y escéptica que era (y soy), lo devoré, con mi sentido crítico activado. A pesar de tener mis reservas respecto a todas estas cuestiones, he recomendado esta publicación a un gran número de personas, tanto dentro como fuera de la consulta, debido a su agilidad, su cercanía y la sencillez y humanidad con la que expone sus razonamientos. Hay, además, fundó una editorial que ha permitido la difusión del trabajo de autores como Deepak ChopraWayne Dyer.

A modo de homenaje, desde aquí compartimos algunas de sus lecciones.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=0lI2JUIA6ck&w=560&h=315]

 

Gracias, Louise. Que la tierra te sea leve.

 

Resaca cinematográfica: Del revés

Hace unos meses llegó a las grandes pantallas el último estreno de Pixar, Inside-Out (Del Revés en España, Intensa-Mente en Hispanoamérica). Y el mundo de más de uno quedó, precisamente, “del revés“. Son varias las personas que me han comentado el fuerte impacto que esta película les ha causado, cómo les ha ayudado a comprender algunas facetas de sí mismos y, sobre todo, cómo les ha llevado a reflexionar sobre las emociones propias y ajenas. Desde luego, Inside-out es una de esas películas dignas de ver varias veces… Y en cada visionado se descubren nuevos detalles, nuevos matices, que enriquecen la historia aún más.

Del revés - personajes con rótulo Psicologo Gijón

La película plasma, de manera simplificada, algunas cuestiones relacionadas con la psicología que pueden resultar de difícil acceso para el público general: los procesos implicados en la formación de recuerdos, la importancia de los vínculos en la configuración de nuestra identidad, el subconsciente, la imaginación, el pensamiento abstracto, el valor del duelo y su utilidad a la hora de poner fin a distintas etapas de nuestra vida, el desarrollo de nuestro mundo emocional y su evolución en el tiempo

Necesitaríamos unos cuantos posts para comentar cada uno de estos temas en profundidad (y quizá lo hagamos), por eso el objetivo de el que escribimos hoy es más prudente: Queremos compartir con vosotros algunas de las conclusiones a las que hemos llegado tras disfrutar de esta historia

  1. Una vida feliz no implica estar alegre todo el tiempo.

Del revés - Alegría tirando de Tristeza - Psicologo GijonSi habéis visto la película (o algo de la abundante publicidad que se le ha hecho) recordaréis que el sentimiento de Alegría aparece representado por una simpática figurilla amarilla con el aspecto de un hada maníaca que pretende que Riley, la niña protagonista de la historia, esté siempre feliz. Para ello trata de mantenerse a los mandos de la mente de la pequeña todo el tiempo, impidiendo a las otras emociones, especialmente a Tristeza, que participen. Aunque sus planes funcionan temporalmente, resulta inevitable que las otras emociones tomen parte (no quiero ser spoiler, así que no diré más). Cuando las emociones se turnan a los mandos, la niña parece lograr una forma de felicidad más profunda, más genuina, y sus respuestas ante las distintas situaciones resultan más ricas y coherentes.

Contar con un amplio abanico emocional puede facilitarnos más información acerca de la situación en la que estamos, lo que nos puede llevar a tomar mejores decisiones y, por tanto, llevar a cabo comportamientos que nos reporten una mayor satisfacción, y así estar más felices. En la película, (a ver cómo lo cuento sin destripar el argumento…) una situación de alejamiento respecto a su familia activa en la niña sentimientos de tristeza y miedo que le llevan a tomar la decisión de regresar a casa, lo que le lleva a sentir una gran felicidad, más profunda. La alegría es sólo uno de los componentes de la felicidad; ésta puede estar teñida de otras emociones, incluso de tristeza.

2. Tratar de permanecer feliz todo el tiempo resulta agotador… ¡y muy dañino!

Hay momentos en la vida en que las circunstancias nos obligan a sentir. Cuando en esas ocasiones tratamos de bloquear el resto de emociones y fingimos estar alegres, trasladamos un mensaje confuso a los demás (que no tienen otra forma de saber lo que sentimos) y podemos llegar a pensar que hay algo malo en nosotros si no logramos ser felices todo el tiempo.

Aprendemos qué reacciones son “normales” observando a los demás: si una mamá o un papá, por ejemplo, mantiene la compostura y muestra alegría independientemente de su sentir real, un niño que sienta tristeza, preocupación, enfado… Tendrá problemas para reconocer sus propias emociones y puede considerar que hay algo que funciona mal en él, que es raro o que está sintiendo cosas inapropiadas, pues no consigue mantener el tono emocional positivo que resulta tan normal en su entorno. Y lo verdaderamente normal, lo humano, es sentir, y no ser feliz todo el tiempo.

inside out - emociones padre vs madre

Así, cuando ese “ser feliz todo el tiempo” se convierte en uno de nuestros objetivos vitales, estamos condenados al fracaso y la frustración y, por tanto al malestar y a la infelicidad. Incluso se han realizado estudios que demuestran que, cuanto más nos esforzamos por conseguir la felicidad, más elevamos nuestras expectativas y, por tanto, más decepcionados nos sentimos al no poder alcanzarlas.

Del revés - Ira toma el control - Terapia en Gijón

Intentar obligarnos a ser felices puede hacernos sentir aislados, enfadados y confusos. Resulta mucho más productivo tratar de construir experiencias positivas, buscar actividades que nos diviertan y estimulen y nos ayuden a sentirnos bien. Pero, cuando no es así, reconocer y comunicar nuestros sentimientos negativos. Recordemos una vez más que la única forma que nuestro entorno tiene de saber cómo nos sentimos o qué pensamos es… ¡que nosotros lo comuniquemos!

3. La tristeza resulta fundamental para nuestro bienestar.

tristeza inside out llorando - Atención psicológica GijónAunque puede resultar molesto sentirla, la tristeza tiene un propósito en nuestra vida: Nos permite empatizar, tener compasión y conectar profundamente con la gente, lo que la convierte en un componente de la felicidad. Con mucho tacto, Inside-Out muestra cómo las emociones que en muchos casos tratamos de evitar (además de la tristeza, la ira y el miedo) resultan enormemente útiles, pues nos proporcionan información sobre cómo reaccionamos a acontecimientos (tanto internos como externos) y nos permiten conectar con los demás, recurrir a ellos en busca de ayuda y consuelo.

4. En lugar de tratar de eliminar las emociones desagradables, debemos aceptarlas y reconciliarnos con ellas.

Intentar contener o eliminar una emoción resulta una estrategia muy común, Es frecuente entre las personas que aún no han adquirido una comprensión profunda de sus propias emociones. Si tenéis adolescentes cerca, sabréis de lo que hablo… Aunque también es un recurso muy común entre los adultos.

Tratar de restringir o bloquear una emoción resulta completamente contraproducente a largo plazo. Lo recomendable es aceptar esa emoción, observarla conscientemente tratando de no juzgarla como “correcta” o “incorrecta”: No está ni bien ni mal, es sólo una manera de reaccionar. Reconocer y aceptar nuestras propias emociones nos proporciona una mayor estabilidad, facilita su manejo y mejora la calidad de nuestras relaciones.

personajes inside out - islas de la personalidad

Esperamos no haberte aburrido con tanto análisis. Si has llegado hasta aquí, te agradecemos tu paciencia. Como ves, la película da mucho de sí… Y es que el cine no es sólo un entretenimiento, sino una poderosa fuente de aprendizaje.

Cuéntanos, ¿qué otra película te ha hecho reflexionar?

Vencer el estrés postvacacional

A estas alturas de septiembre, lo más probable es que la mayoría de nosotros estemos inmersos en la rutina del nuevo curso y las vacaciones formen ya parte de nuestros recuerdos. Como mencionábamos en el post anterior, es tiempo de retomar horarios, obligaciones y responsabilidades. Y a algunas personas, eso les cuesta… Quizá sepas a qué me refiero…

Hombre angustiado - psicólogo en Gijón

Muchos de vosotros habréis sufrido (o quizá estéis sufriendo) de estrés postvacacional. Se trata de un síndrome, un conjunto de síntomas, que aparecen como consecuencia de un fallo en el proceso de adaptación a la vida activa tras un periodo de vacaciones, e interfieren en nuestro rendimiento.

Resulta común en adultos (en función de las fuentes los datos oscilan entre un 6% y un 57%, aunque vamos a quedarnos con el dato de la Sociedad Española de Neurología: cerca del 35% de la población activa de entre 25 y 40 años), aunque también se da en niños, especialmente cuando no están a gusto en su centro de estudios o sufren bulling (acoso escolar), situación en la que es más que comprensible su rechazo a regresar a las aulas.

Humor huevo roto con carita de miedo -estrésEl síndrome, como decíamos, está conformado por un conjunto de síntomas, tanto físicos como psíquicos. Entre los primeros se encuentran cansancio muscular, fatiga, falta de sueño o somnolencia diurna excesiva, falta o exceso de apetito, dolores musculares difusos… Nuestra mente responde a su vez con dificultades de concentración, preocupación, tristeza, apatía, nerviosismo o irritabilidad.

Podemos imaginar cuáles son las repercusiones tanto en nuestro rendimiento como en nuestras relaciones. Quizá en este momento no seamos una compañía muy agradable…

Aunque su frecuente uso en los medios de comunicación en esta época del año ha convertido el concepto en algo manejado por todos, debemos tener en cuenta que, a pesar de la connotación aparentemente negativa de la primera parte de la expresión (se habla de “síndrome/estrés/depresión postvacacional”), se trata de algo perfectamente normal.

Esa es la buena noticia: No estás enfermo. Sólo te estás adaptando.

Nuestro organismo está adaptándose a una situación ambiental novedosa, y toda adaptación requiere de un proceso y de una serie de cambios a nivel orgánico (corporal), psíquico (mental o cognitivo), e incluso conductual. Nuestro organismo sufre una serie de cambios en un intento de emplear mejor sus recursos: algunos se aceleran, otros se reactivan, siempre con el objetivo de dar respuesta a las demandas ambientales. Se trata de una reacción normal al estrés, que sólo resulta peligrosa si se mantiene en el tiempo.

Debemos ser cautos, pues el estrés sostenido incide en el origen y en el empeoramiento de algunas enfermedades y dolencias neurológicas, tales como cefaleas, epilepsia y trastornos del sueño. Aunque el síndrome postvacacional tiene un fuerte componente emocional, puede convertirse en desencadenante de daños diversos. Por ese y por otros motivos, debemos tratar de prevenir su aparición y de paliar sus síntomas, si ya han aparecido.

Una vez más, la prevención es el mejor remedio. Aquí tienes algunas pautas:

  • Mantener cierta estabilidad en los horarios evita que se alteren nuestros ritmos biológicos.
  • Volver a la rutina de manera paulatina favorece nuestra adaptación. Programa tu regreso con tiempo…
  • Disfrutar de nuestra actividad todo el año. Si nuestra motivación se centra exclusivamente en las vacaciones, pasaremos medio año ansiando su llegada y el otro medio lamentándonos por su finalización.
  • Mantener nuestras aficiones durante el curso escolar. Organiza tu tiempo, y ¡diviértete! Busca la forma de disfrutar de tu ocio en pequeñas dosis durante el curso. No tienes por qué abandonarlo con el fin del verano… En este artículo nos recuerdan cómo nuestras aficiones se convierten en nuestras grandes aliadas a la hora de combatir el estrés.
  • Moderar el consumo de cafeína y alcohol. Quizá te parezca una buena solución a corto plazo, pero nada más lejos de la realidad: El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, agravando los síntomas de apatía, tristeza y desgana, mientras que el café y las bebidas con cafeína agudizan los síntomas de estrés. No, no es buena idea.
  • Dosificar las vacaciones: Quizá te sirva de consuelo tener en mente que pronto podrás disfrutar de algún puente o de unos pocos días de descanso…
  • Recuerda que se trata de un periodo de adaptación. Y pasará… Date un poco de tiempo. Ten paciencia contigo mismo, en la mayor parte de los casos es cuestión de actitud y de tiempo. Lo más probable es que en 10-15 días te sientas mejor.

Si, a pesar de todo, te cuesta adaptarte y dejar atrás esa mezcla de emociones y sensaciones que quedan recogidas en el concepto de estrés postvacacional, quizá requieras de ayuda especializada.

Recuerda que estamos aquí para ayudarte, tu psicólogo en Gijón, y nuestro objetivo es tu bienestar.

Cómo ser #autónomo y no morir en el intento

Ser autónomo es toda una aventura… Y eso es indiscutible. Aunque bien es sabido que no todas las aventuras acaban bien

Imagen cortesía de Vectorolie - FreeDigitalPhotos

Imagen cortesía de Vectorolie/FreeDigitalPhotos

En nuestro día a día es frecuente escuchar a amigos y compañeros, profesionales de distintas ramas, quejarse de las dificultades propias del trabajador autónomo, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en presentar el  emprendimiento como algo sencillo y motivador, al alcance de cualquiera.

Podemos decir que, socialmente hablando, parece que emprender está de moda. Existen incluso leyendas urbanas sobre ayudas y subvenciones accesibles…

El equipo de #ElTalento se reúne un jueves mas para debatir sobre ese viaje vital que algunos de ellos comparten, ser trabajador autónomo o “freelance“, que suena más cool, y compartir sus opiniones y experiencias frente a los micros.

Tengo que reconocer que cuando se propuso este tema para el programa surgió en mi el temor a que acabáramos lamentándonos de nuestra situación y contándonos, entre lágrimas, lo dura que es nuestra vida y los apuros que, en ocasiones, pasamos para llegar a fin de mes. Y una vez más, el grupo de ElTalento me sorprendió con su vitalidad, su optimismo y su inagotable energía.

Paula Bango, Natalia Gutiérrez, Patry Picón, Ana Fernández y Elena Argüelles son voces ya conocidas por los oyentes habituales. Algunas otras caras y voces nos resultan también familiares: Ana Antuña, invitada unos programas atrás para hablarnos de su proyecto, “MiraDóndeCompras“, Belén y Edu e incluso Nora, quien puso orden en el programa en el que los peques nos mostraron sus talentos. Como veis, el que viene al programa de ElTalento en RadioKras, repite. Por algo será…

Imagen cortesía de Vectoralie/FreeDigitalPhotos

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Si estás pensando en comenzar tu propio negocio, te interesa escucharnos. Y, si quieres tener éxito, ve preparándote para hacer un importante trabajo de autoconocimiento

Si lo intentaste y no tuviste éxito, quizá te sientas identificado con algunas de las historias que escucharás en el programa… Y tal vez incluso aprendas algo de los errores propios y ajenos y resurjan esas ganas de gestionar tu actividad profesional…

Si estás en ello, también: descubrirás que el autónomo en soledad se marchita, y que, como ser social, necesitas el respaldo y el apoyo, tanto profesional como afectivo de otras personas en tu situación.

Los autónomos no somos islas, somos una gran red profesional, y nadie es más autónomo que todos nosotros juntos.

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Foto grupo autónomos

María Jiménez Visita mi web @May_Jim_Al

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De la #Arquitectura a la #Psicología, con el #Fútbol como constante

¿Qué tienen en común un arquitecto, un entrenador de fútbol, un educador y un estudiante de Psicología?

Pues en este caso, que son la misma persona: nuestro último invitado.

Emilio González Nosti, Emi, cargado de paciencia, se deja preguntar y nos responde con su estilo humilde y cercano. Licenciado en Arquitectura, apasionado del fútbol y entrenador del equipo Juvenil A de La Asunción Club de Fútbol, comparte con ElTalento su experiencia vital.

Con Patry Picón y Elena Argüelles ocupándose de los aspectos técnicos y Olga Gutiérrez, Paula Bango y yo misma, María Jiménez, en los microfónos, tuvimos la oportunidad de aprender cómo desarrolla su actividad este buscador, que siguiendo la estela de su padre en el fútbol, y rompiendo con la tradición familiar en lo profesional, ha puesto su vida patas arriba por seguir su pasión.

Programa Emi 15-1-2014

Aquí tienes algunas de las perlas que nos dejó en su visita a Radio Kras:

“Pierdo porque estoy cansado: No, no estás cansado: estás perdiendo y eso se te va a la cabeza”

“Los entrenadores de fútbol somos educadores. Y el que no lo sea, ya está tardando…”

“Muchas veces volcamos en los niños las frustaciones de los mayores

“Si algo me define como entrenador es estar inconforme. El talento surge de estar inconforme

“En el equipo de fútbol son muy amigos, pero juegan 11, y hay 9 en el banquillo. Son compañeros, pero tienen que competir. Y lo más bonito es que los que están en el banquillo celebran los goles de los que están jugando

Todos somos los mejores en algo. Y si no lo encontramos, hay que inventarlo

“Los padres quieren que los niños sean felices. Que sean lo que quieran, pero que sean felices

Si quieres descubrir cómo hilamos estos temas y qué tiene que ver todo esto con una pastilla de jabón, te invito a que escuches el podcast del programa.

http://www.ivoox.com/3971857 [http://www.ivoox.com/eltalento-15-01-2015-audios-mp3_rf_3971857_1.html?autoplay=1]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=KdydRMoVgrM&w=560&h=315]

María Jimenez

María Jiménez  Visita mi web  @May_Jim_Al

Y llegó Diciembre…

luces navidad

En estas últimas semanas me he dado cuenta de que me he hecho mayor.

Sí, no pongas esa cara. Seguro que a ti también te ha pasado.

Se supone que el cambio es progresivo, gradual, que fluye de manera natural y apenas tendríamos que darnos cuenta. Y sin embargo… ¡zas! un día te levantas y ya no tienes veintipico (o trentaypico, que dicen que los treinta son los nuevos veinte), ya no todo está permitido, y percibes el mundo de manera distinta. ¡Hasta empiezas a pensar en hacerte un plan de pensiones! Quizá haya sido la suma de pequeñas variaciones, pero se ha producido un cambio cualitativo e… ¿irreversible?.

Y te descubres haciendo cosas de mayor: rememorando batallitas de juventud, aconsejando a tus sobrinos (algunos ya adolescentes) y hablando ¡oh, sí! de lo deprisa que pasa el tiempo y de lo rápido que se nos va la vida.

Si ya lo decía Jorge Manrique en sus coplas, allá por el siglo XV…

Recuerde el alma dormida.

Avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando,

cuán presto se va el placer,

cómo, después de acordado,

da dolor,

cómo a nuestro parecer

cualquier tiempo pasado

fue mejor.

Y por si eso fuera poco, Karina nos lo recuerda cantando:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ShGH_3DFmk4&w=420&h=315]

¿Será verdad eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor?

No sé a ti, pero a mi no me convence en absoluto. Quizá me esté haciendo mayor, pero me resisto a perder la esperanza y la ilusión por el tiempo que vendrá.

to do listEn esta época muchos de nosotros hacemos balance del año, como nos recordaba Paula en su último post. Repasamos la lista de objetivos que elaboramos al despedirnos del anterior y verificamos qué hemos logrado y qué se nos ha quedado por el camino. Y afilamos el lápiz para anotar las metas y deseos para el 2015.

Me gustaría que, además de este clásico ejercicio de cierre anual, valoraras qué sorpresas te ha dado el año que se va. ¿Qué has aprendido? ¿Has desarrollado alguna nueva habilidad?¿Qué has hecho por primera vez? ¿Qué has descubierto de nuevo en ti y en los que te rodean? ¿Has conocido a alguien interesante?

Dirán que cualquier tiempo pasado fue mejor… Pero yo estoy convencida de que lo que has aprendido durante este tiempo, el bagaje de experiencias y habilidades que has acumulado y desarrollado a lo largo de ese “pasado mejor”, pueden hacerte brillar en el presente y en el futuro.

Confío y deseo que tu balance del año sea siempre positivo.

¡Adiós, 2014!   ¡Y gracias por todo!

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LK2T8K7ATWE&w=420&h=315]

María Jimenez

María Jiménez

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El Talento sin control no sirve de nada: Vigila tus emociones

Algunos días todo parece salir del revés: El despertador no suena, el coche no arranca, pierdes el autobús, todo se complica en el trabajo, los peques te dan algún disgusto, no te da tiempo a hacer la compra… El cansancio y el enfado se acumulan y te invade la frustración.

Mujer estresada

Imagen cortesía de Stockimages / FreeDigitalPhotos

Respira un instante y responde a una pregunta:

¿Qué haces tú?

Te sale humo por las orejas, te acuerdas de la progenitora del autobusero, te muestras irascible, te tomas tres cafés y cinco chocolatinas para que se te pase el disgusto, riñes a tus niños o a cualquiera que te encuentres por el camino, decides no dedicarte ese ratito que otros días te hace sentir bien porque, total, el día ha sido una mie*da y se te han quitado las ganas, ya no merece la pena. Por si eso fuera poco, vuelves a fumar. Al final del día te vas a la cama cargad@ de culpa y de malestar… Seguro que duermes como un angelito y el día siguiente será maravilloso… ¿o no?

Otra pregunta más:

¿Funciona?

Si tu respuesta es sí, para y piensa de nuevo: Cuando la gestión de tus emociones negativas es eficaz, éstas tienden a difuminarse. Todas nuestras emociones son funcionales, por supuesto. Y las negativas más si cabe. De hecho, desde un punto de vista evolutivo, su importancia es extrema: El miedo, el enfado y la tristeza nos permiten reconocer y transmitir a los otros que algo no nos agrada, que nos causa malestar y que queremos, bien alejarnos de ello, bien eliminarlo (la primitiva respuesta de huida o lucha). Sin embargo, en muchas ocasiones la manera en que manejamos estas emociones, principalmente la ira y la tristeza, no hace sino fomentarlas.

Por muy habilidoso y competente que seas, por mucho talento que poseas, si no eres capaz de gestionar tus emociones, aquello que te hace diferente y especial pierde valor. La ira lo contamina todo y oculta esa parte de ti brillante y fantástica.

En los momentos en que te sientas desbordado, recuerda este sencillo consejo:

Ten tanta paciencia contigo mismo como tendrías con alguien a quien quieres. Cuídate como los cuidarías a ellos.

Todos podemos tener un mal día. Algo puede frustrarnos, y tenemos que aceptarlo, es inevitable. Lo que sí está en nuestra mano es tomar medidas para no prolongar ese malestar de manera innecesaria, para no alimentar esa angustia mediante conductas improductivas o incluso dañinas, para nosotros mismos y nuestro entorno.

Cuéntanos, ¿cómo manejas tus emociones? ¿Qué haces para aliviar la tristeza y el enfado propios y ajenos?

María Jimenez

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