La gran mentira: Mi hij@ va a dejar de entrenar porque necesita centrarse en los estudios.

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En esta época son muchos los papás que están haciendo verdaderos esfuerzos por hacer encajar todas las actividades extraescolares de sus hijos en la planificación de la rutina familiar.

No podemos sino compartir este interesantísimo artículo de Rafa Martínez Gallego, Ingeniero Técnico, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Director Deportivo en el Club de Tenis El Puig, quien nos recuerda que el deporte y el rendimiento intelectual no sólo no son incompatibles, sino todo lo contrario, y echa por tierra una afirmación que muchos padres emplean tarde o temprano a lo largo de la vida académica de sus niñ@s: «Tiene que dejar de entrenar, porque el deporte le roba tiempo a los estudios».

¿Quieres facilitar el desarrollo cognitivo de tu hijo? Dale ejercicio físico y música. Pero de esto último hablaremos en otra ocasión…

https://www.youtube.com/watch?v=v6k3CHZibLU

Pokémon Go, usos alternativos y daños colaterales

En nuestro último post os poníamos al corriente de algo que, en estas últimas semanas, es tema de conversación en prácticamente cualquier contexto; Pocos son los que aún no se han enterado de la existencia del juego de realidad aumentada Pokémon Go.

Como os contábamos, esta fiebre que ha contagiado a millones de personas en todo el mundo, consiste en localizar, capturar, intercambiar y entrenar a unos simpáticos seres con aspecto y cualidades diversas. Para más información, os remito a la web oficial.

pokemon pantalla movil calle

La cuestión es, y por eso hemos decidido dedicarle un rato a escribir sobre este asunto, que este fenómeno masivo no ha dejado a nadie indiferente; su onda expansiva ha sacudido incluso al mundo de la ciencia. El juego cuenta con grandes detractores, como os comentamos anteriormente; y son muchos, millones, los usuarios que lo defienden con entusiasmo. Las cifras son asombrosas: Pokémon Go se ha convertido, en unas pocas semanas, en el mayor juego para móviles de la historia, con más de 21 millones de usuarios activos. Y no sólo ese número sorprende; para que nos hagamos una idea, el usuario medio dedica 30 minutos 27 segundos diarios a WhatsApp. El uso medio diario de Pokémon Go roza los 43 minutos y medio.

Y es que, al margen de los escandalosos accidentes y actividades ilegales que algunos jugadores han protagonizado (como ejemplo, el de los dos ciudadanos canadienses detenidos por cruzar ilegalmente la frontera), el uso de Pokémon Go presenta algunas ventajas indiscutibles.

pareja paseando perro psicologiaLa primera, y más evidente, consiste en que nos obliga a salir de casa. Al contrario que los videojuegos tradicionales, para poder jugar y avanzar en el juego, tienes que moverte. Puede parecer una simpleza, pero algo tan cotidiano como abandonar nuestro domicilio y caminar, tiene una gran influencia no sólo en nuestra salud, sino también en nuestro estado de ánimo. De hecho, múltiples estudios relacionan la actividad física con la mejora de los síntomas ansiosos y depresivos, así como con un mejor estado anímico general y una percepción más amable y constructiva de los problemas (que no por salir a pasear, a correr o al gimnasio, desaparecen, dejémoslo claro).

En resumen, un poco de actividad cardiovascular con la excusa de cazar Pokémon resulta beneficioso para la salud de cualquiera, especialmente si se trata de alguien con obesidad (principal factor de riesgo para la diabetes tipo II), diabetes o enfermedades crónicas. En este enlace podéis consultar un artículo publicado por la Universidad de Leicester al respecto. Sin profundizar más en esta cuestión, os diré que episodios de movimiento ligero de cinco minutos cada media hora reducen significativamente el azúcar en sangre y los niveles de insulina, de acuerdo con la revista Diabetes Care, publicada por la Asociación Americana de Diabetes. Sólo cinco minutos.

chicx en el suelo con una capuchaRetomando la cuestión de la actividad física y su relación con el estado de ánimo, os puedo decir que se habla incluso del potencial «poder terapéutico» del juego Pokémon Go para combatir algunos síntomas ansiosos y depresivos. En el caso de la depresión, la actividad física, como avanzábamos, mejora el estado anímico, y además aumenta el apetito, que a su vez conlleva una regulación del sueño. De esta manera, se reducen la sensación de fatiga, la apatía y la abulia que acompañan a la persona que padece un cuadro de este tipo, al tiempo que los pequeños éxitos en el juego combaten los pensamientos de inutilidad.

En lo que a la ansiedad se refiere, las conductas de huida o evitación, tan características de estas personas en sus intentos por evitar los estímulos temidos, se ven minimizadas. Es más, sus avances, su salidas y sus interacciones se ven doblemente recompensadas: no sólo les permiten progresar en el juego, sino que además son favorecidas por el gran sentimiento de comunidad, de inclusión y las conductas cooperativas y prosociales de otros jugadores.

Por si todo esto fuera poco, Pokémon Go puede ser un recurso a emplear en casos de autismo, como el del niño Ralph Koppelmon, de 6 años de edad. Si facilita la socialización y favorece situaciones de interacción, quizá pueda ser utilizado como herramienta de apoyo para las personas que presenten dificultades en estos aspectos. Una ventaja nada desdeñable.

Resulta, por otra parte, que no sólo los humanos podemos beneficiarnos del uso de este entretenimiento. Son múltiples los casos de jugadores que, en la búsqueda de estos seres virtuales han dado con otros de carne y hueso que habían sido abandonados por sus dueños.

pokemon perroMuchos animales abandonados han tenido una segunda oportunidad gracias a Pokémon Go, y otros han encontrado en los usuarios de esta aplicación quien los pasee y los cuide: La iniciativa comenzó en un refugio de Indiana, en EEUU, donde tuvieron la brillante idea de proponer a los jugadores ir acompañados de sus perros mientras perseguían Pokémon. Seguramente algún adulto un poco avergonzado de salir a cazar Pokémon encontró la excusa perfecta para hacerlo. De este modo no sólo los canes pueden disfrutar del paseo, sino que los humanos tienen la oportunidad de gozar también de compañía perruna y, al compartir imágenes de los animales por las redes sociales, se disparó el número de adopciones y acogidas de estos amigos peludos.

Parece que muchas historias que comienzan con el juego tienen un final feliz.

Por último, hay una cuestión que no quiero pasar por alto y que, desde luego, da qué pensar: Hay más de 250.000 menores viviendo una situación de asedio en Siria. Desgraciadamente, llevan más de cinco años en guerra, y muchas personas sólo lo recuerdan cuando sale en las noticias. Otras muchas parecen haberse insensibilizado, tras tantas semanas con imágenes de esta región en las portadas. Se ha desarrollado una campaña de concienciación y ayuda a Siria (#PokemonInSyria) en la que, con gran ingenio, se nos recuerda que estos niños también necesitan ser encontrados y protegidos. Ojalá pusiéramos tanto interés en localizar y cuidar a quienes se encuentran en situación de desamparo como algunos ponen en avanzar en este juego de realidad aumentada.

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En el uso de la aplicación Pokémon Go, como en todo lo demás: sentido común y humanidad, por favor. Los pies en el suelo, y que el mundo virtual no nos haga perder de vista la realidad que nos rodea.

 

 

Pokémon Go, nuevas tecnologías y salud mental

Mucho has tenido que esconderte del mundo si a estas alturas aún no te has enterado de la fiebre mundial de Pokémon Go. En unos pocos días, esta aplicación gratuita ha superado a Tinder en número de usuarios activos, es más utilizada incluso que Facebook y le pisa los talones al gigante Twitter.

¿Y por qué hablamos aquí de este asunto? Aunque, desde luego, no soy una experta en nuevas tecnologías, sí siento una incontenible curiosidad por todo aquello que mueve a la gente, sea real o virtual, y no podía pasar por alto este videojuego de aventuras que, veinte años después de su lanzamiento, vuelve a estar de moda, llegando incluso a ocupar portadas y minutos en los programas de noticias.

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Este asunto de capturar, entrenar e intercambiar criaturas Pokémon comenzó allá por 1996, y el éxito de la saga de videojuegos fue tal que dio lugar a una serie de anime, emitida durante años en televisión, varias películas, juegos de cartas coleccionables, peluches, líneas de ropa y complementos y demás merchandising. Y esta temporada está de nuevo de candente actualidad. En esta última versión, la realidad aumentada nos permite, haciendo uso de la cámara y el dispositivo GPS de nuestro móvil, localizar, capturar y entrenar a estos simpáticos seres por la calle, mientras paseamos por la ciudad.

En estos primeros días, han surgido opiniones de todo tipo: hay quien afirma sin pudor que se trata de una pérdida de tiempo, un obstáculo más en la comunicación con quienes nos rodean o incluso una creación diabólica, una herramienta de espionaje de la CIA y una amenaza para la salud mental, tal como ha expresado el exjefe de salud de Rusia con rotundidad: «Me parece que cuando la realidad virtual se superpone sobre el ambiente inmediato de una persona -que incluye no sólo los lugares sagrados y conmemorativos, sino también la casa, la familia, el patio, las zonas infantiles – hay un elevado riesgo de que la realidad quede desdibujada, lo cual puede perjudicar el estado mental de una persona muy gravemente».

Otros, defienden el uso del videojuego con pasión. Y algunos imprudentes, incluso ponen su vida en peligro por capturar uno de esos bichitos. Quizá tú también te hayas quedado boquiabiertx al enterarte de los graves accidentes que algunas personas han sufrido mientras jugaban, de cómo algunos jugadores han invadido propiedades privadas o incluso un cuartel de la Guardia Civil en busca de Pokémon. Y es que entre el uso y el abuso hay una fina linea que puede ser muy fácil de cruzar…

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¿Cuál es nuestra opinión al respecto? Una vez más, consideramos que la clave está en el tipo de uso, el sentido común y la funcionalidad. Puede suponer una herramienta útil a la hora de enfrendar síntomas ansiosos, depresivos o dificultades de relación, e incluso funcionar como punto de encuentro intergeneracional. Os lo contaremos en el próximo post.

Por ahora, os dejamos las recomendaciones de la Policía Nacional para hacer un buen uso del juego y os invitamos a que compartáis con nosotros vuestras experiencias y opiniones.

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Reflexionando sobre relaciones y dispositivos móviles: Conexión Real

Los dispositivos electrónicos están tan integrados en nuestro día a día que no nos damos cuenta de cuánto los usamos hasta que un día, por un descuido, nos dejamos el móvil en casa.

Aunque en teoría nos facilitan mantener el contacto entre nosotros y pueden ser un recurso útil a la hora de cuidar nuestras relaciones (y nuestra salud, como comentamos en una antigua publicación), su mal uso nos distancia y nos lleva a un ensimismamiento que puede hacer que las relaciones con quienes tenemos cerca resulten dañadas. Y así, en un mundo más comunicado que nunca, hay cada vez más personas que se sienten solas, con historias similares a la que recogíamos en el post de la semana pasada, el testimonio de Doug Leddin.

No me sorprende que este corto que compartimos hoy, protagonizado por Guillermo y Nicolás Francella y dirigido por Nicolás Cuño y José Cicala haya sido seleccionado seleccionado para el Festival de Cannes y se haya utilizado en una campaña publicitaria: Su mensaje es potente e invita a abrir los ojos sobre la realidad del aislamiento que produce el uso excesivo de las nuevas tecnologías.

Por una Conexión Real a la que los dispositivos sirvan de soporte.

 

 

Celosa y competitiva: El Síndrome de Blancanieves

Con unos días de retraso, retomamos nuestra línea de publicaciones sobre síndromes con nombres literarios. Dado que la factoría Disney ha ilustrado y llevado a la pantalla un buen número de cuentos tradicionales, resulta difícil hablar de algunos personajes sin que el rostro que sus dibujantes les dieron acuda a nuestra mente. Hoy hablaremos de una de las malas malísimas, también bella bellísima en su versión animada: La Madrastra de Blancanieves.

El síndrome recibe el nombre de la cándida e inocente niña, Blancanieves, sin embargo, hace referencia a los comportamientos y actitudes de su madrastra, la bruja. Como ya os comentamos en un post anterior, los síndromes a los que dedicamos esta serie de publicaciones no se encuentran recogidos en los grandes manuales de la psicología y la psiquiatría; no se trata de diagnósticos al uso, sino que describen formas de funcionar y relacionarse de personas con las que nos encontramos a diario, tanto dentro como fuera de la consulta.

Aunque también se da en varones, el perfil mas característico de personas con el «Síndrome de Blancanieves» es el de mujeres maduras que, a lo largo de su vida, han sido consideradas muy atractivas y han hecho de la belleza una de sus principales cualidades.

Sindrome Blancanieves Madrastra Psicologia Terapia

El tiempo pasa para todxs, y ellas no son una excepción. Aunque cada etapa vital tiene sus encantos y la madurez es, en muchos casos, una gran ventaja, el proceso de envejecimiento natural resulta difícil de aceptar para algunas personas. Y eso es lo que sucede a quienes padecen este síndrome: A medida que cumplen años y sienten que su aspecto se deteriora, perciben que dejan de ser el centro de atención, que las miradas y la admiración de las personas que las rodean se dirigen hacia otrxs.

Dado que su apariencia externa y los elogios que ésta despierta desempeñan un papel fundamental en su autoestima y su sentido de valía personal, al darse cuenta de que ya no son tan jóvenes pueden sentirse inseguras. Por lo general, se trata de personas que han vivido rodeadas de gente que valora y ensalza su aspecto físico, lo que les ha hecho dependientes de los refuerzos externos (piropos y halagos, expresiones de admiración) y con esta toma de conciencia de los cambios corporales inevitables asociados al paso del tiempo, puede aparecer temor a ser abandonados y miedo a la soledad.

Es frecuente que estas personas tengan una imagen distorsionada de su aspecto y sus cualidades; tienden a ensalzar su belleza y a negar su edad madura. El deseo de mantenerse joven y atractiva puede llevarla a sentir celos hacia quien considera que puede superarla en alguna cualidad, y a tratar de competir con ella (aquí aparece Blancanieves, que sufre las consecuencias de la frustración de la Madrastra). Por lo general, la comparación y posterior competición se realiza con alguien del mismo sexo, a quien la persona con el síndrome percibe como amenazador/a, como tratando de usurparle su lugar, sin que estas motivaciones tengan una base real: al igual que la Madrastra en el cuento, se siente insegura y amenazada, aunque la otra parte no tenga intenciones malévolas ni deseos de suplantar su puesto.

Como consecuencia de estos celos y de la necesidad de competir, es frecuente que la persona insegura arremeta contra aquella a la que envidia, tratando de humillarla y de dejarla en mal lugar delante de los demás. Para la persona que lo sufre, este trato puede resultar desconcertante, ya que entra en contraste con el que se le dispensa en privado, por lo general correcto y amable.

Además de la gran preocupación por la belleza y la salud, de los celos y el afán competitivo, es frecuente que estas personas busquen reforzar el concepto que tienen de sí mismas, provocando situaciones en las que su aspecto físico sea motivo de comentario y de halago. Buscan aprobación constantemente. Suelen mantener una actitud seductora, pues buscan ser miradas con admiración y, en sus intentos de gustar, flirtean constantemente, encadenando unas relaciones con otras.

Blancanieves y el principe Psicologo GijonTambién es frecuente que critiquen a aquellas personas que han logrado lo que ellas mismas ansían: una pareja estable, éxito en el ámbito laboral, buenas relaciones con sus hijos, apoyo social, hábitos saludables… Esta actitud tan crítica con las vidas ajenas puede hacer pensar que les molestan los logros y la satisfacción de los demás.

A estas alturas, lo más probable es que ya se te haya ocurrido algún ejemplo, que hayas pensado en alguien conocido o que tú mismx te hayas visto reflejadx en alguno de los dos roles: Madrastra o Blancanieves. Este tipo de relaciones complementarias en las que una parte envidia las cualidades (físicas o emocionales) de la otra son, por desgracia, comunes entre madres e hijas, suegras y nueras, entre amigas o , en el contexto profesional, entre jefa y empleada o bien entre compañeras. Aunque he empleado el género femenino, no perdamos de vista que se da también entre varones.

Las dos partes implicadas en este tipo de relaciones pueden presentar síntomas que, de no ser tenidos en consideración, desemboquen en algún cuadro ansioso o depresivo. Si bien es doloroso y molesto ser tratado de forma injusta y humillante en el rol de Blancanieves, también lo es sentirse inseguro, ver que aquello sobre lo que se asienta tu autoestima se desvanece y sentir que vives en una permanente competición… De la que parece poco probable que resultes vencedor.

Si necesitas ayuda, por esta u otras cuestiones relacionadas con tu bienestar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.


 

¿Puede Wendy ser feliz? El complejo de Peter Pan y el dilema de Wendy

En el último post hablábamos del síndrome de Peter Pan. En la obra de teatro original de James Matthiew Barrie aparecen, entre los personajes secundarios, dos femeninos que cobran una gran importancia a medida que avanza la trama: el hada Campanilla y Wendy.

Peter Pan, Wendy y CampanillaDado que el objetivo de esta serie de publicaciones es realizar un recorrido por los síndromes que reciben su nombre de personajes de ficción, nos centraremos en la segunda, aunque hemos de reconocer que Campanilla, la celosa, vanidosa y sobreprotectora hada en la historia original, pizpireta y entrañable en la versión de Disney, supone también un personaje arquetípico en nuestra sociedad y tiene un papel relevante en el mantenimiento de la forma de funcionar de Peter Pan. (Si quieres saber más, aquí te dejo un artículo de Evolución Consciente).

Wendy desempeña en la historia de ficción, así como en la vida de los hombres con síndrome de Peter Pan, el rol de mamá cuidadora y protectora. Dan Kiley, autor de «El Síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido», describe en su obra a esta figura. Cariñosa, sensible y paciente, se muestra compasiva y dispuesta a asumir todas aquellas responsabilidades y compromisos de los que Peter rehuye. ¡Si hasta los malvados piratas ansiaban sus cuidados!

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Detalle de la escultura de Peter Pan – Palacio de Egmont, Bruselas

A voz de pronto, este tándem Peter-Wendy parece reflejar la pareja perfecta: una pareja en la que los roles se complementan y las necesidades de ambas partes (uno, de ser cuidado, atendido y consentido como un niño, la otra de cuidar, proteger y sentirse imprescindible, actuando como una madre) se ven cubiertas. Algunas personas llegan a un acuerdo tácito y logran encontrar el equilibrio en este tipo de relación, sin embargo, la realidad de este tipo de parejas suele distar mucho de una complementariedad sana: las posiciones de los dos miembros no son simétricas, como cabría esperar en una relación entre adultos, sino que el trato y el patrón de interacción es más similar al de una madre protectora al cargo de un menor necesitado de cuidados que al de una pareja.

Si bien desde fuera puede parecer que nuestra Wendy da muestras constantes de amor hacia su Peter, ésta suele sufrir enormemente en sus intentos por satisfacer todas las necesidades de la persona o personas que cree a su cargo. De hecho, la imagen que Wendy tiene de si misma se alimenta de su capacidad para complacer a los demás: suele tratarse de una mujer insegura y dependiente que, mediante el cuidado y la satisfacción de las necesidades del otro, le cede las riendas de su vida y el control de sus decisiones.

wendyYa avanzábamos en el post anterior que suele ser Wendy quien, en un intento de mejorar su relación y paliar su insatisfacción y su frustración, busca ayuda psicológica. De hecho, los problemas de pareja son el motivo principal por el que un hombre Peter Pan acude a consulta: ante el temor a ser abandonados por su pareja, acceden a la propuesta de iniciar un proceso terapéutico, bien individual o, en la mayoría de los casos, de pareja.

Algunas de las facetas más relevantes a trabajar en terapia tienen que ver con el establecimiento de límites claros en la pareja: no todo está permitido para Peter, y no todo es permisible por parte de Wendy, quien debe aprender a no ceder ante comportamientos inadecuados.

La atribución y el reparto de responsabilidades en la pareja constituye un punto en el que resulta necesario insistir: es frecuente que Wendy tienda a cargar con culpas que no le corresponden y a disculparse constantemente por sus «fallos» a la hora de complacer y cubrir las necesidades de las personas que la rodean.

Por último, hay que tratar de potenciar de la individualidad de cada uno de los miembros de la pareja: la valía de cada uno de ellos por separado, más allá de los cuidados (dados o recibidos por el otro), y la conquista de su autonomía, que permitirá a cada uno de ellos recuperar el protagonismo de su propia vida.

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Peter Pan y Wendy… ¿Un final feliz?

Y como lo prometido es deuda, comenzamos con la serie de publicaciones sobre síndromes con nombres de personajes de cuentos o de historias de ficción.

Quizá el más conocido de entre estos cuadros sea el síndrome de Peter Pan.

peter y campanillaSeguro que tú también recuerdas a ese niño aventurero que volaba gracias al polvo de hadas, odiaba el mundo de los adultos y vivía en el país de Nunca Jamás junto con los Niños Perdidos. Aunque la mayoría de nosotros conocemos esta historia gracias a la película de la productiva factoría Disney, en su origen era una obra de teatro. Fue escrita por un escocés, James Matthew Barrie, y estrenada en Londres en diciembre de 1904.

El síndrome de Peter Pan comienza a hacerse un hueco en la psicología popular a raíz de la publicación de «The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up» («El síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido»), de Dan Kiley. Como os contaba en el post anterior, no se trata de un diagnóstico oficial: no está recogido en los manuales de psiquiatría y psicología. No obstante, describe un estilo relacional que afecta principalmente a varones con el que nos encontramos con frecuencia, tanto dentro como fuera de la consulta.

La principal característica de las personas Peter Pan consiste en un desfase significativo entre su edad cronológica y su forma de actuar y sentir: rechazan todo tipo de obligaciones y compromisos, comportándose como si fueran niños en cuerpos de adulto y mostrando una marcada inmadurez emocional. Aunque suena divertido eso de ser un niño eternamente, la no asunción de responsabilidades puede tener serias repercusiones a nivel académico, laboral y, por supuesto, en las relaciones, especialmente en las relaciones de pareja.

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Esta curiosa escultura se encuentra en los jardines del Palacio de Egmont, en Bruselas

Estas personas tienden a asumir un papel pasivo e inmaduro en sus relaciones, colocando toda la responsabilidad del funcionamiento de las mismas en el otro: ellos nunca hacen nada mal, la culpa es siempre del otro y es, por tanto, ese otro quien tiene que hacer que se sienta cómodo, seguro y feliz. Rechazan todo aquello que requiere esfuerzo y les resulta difícil controlar sus sentimientos, así como aceptar las emociones propias de la vida adulta. Cuando toman conciencia de ellas, se sienten desconcertados y asustados y, con frecuencia, reaccionan negando o huyendo de los conflictos.

Tras esa aparente despreocupación por el otro y esa negación de los sentimientos adultos se oculta, en la mayoría de los casos, una gran inmadurez e inseguridad. Su autoestima suele ser baja, por lo que dependen afectivamente de los demás y sienten un gran temor ante la posibilidad de ser rechazados. ¿Os resulta familiar?

Como consecuencia de estas necesidades emocionales, casi infantiles, esperan de su pareja un trato maternal: protección, sumisión y disponibilidad incondicional, sin ningún tipo de límite.

wendyAquí entra en juego nuestro segundo personaje: Wendy, la paciente, dulce y comprensiva niña que actúa como «mamá» de Peter y de los Niños perdidos.

Y es que la elección de nuestra pareja nunca es casual…

Pero, como escribió Michael Ende, «esa es otra historia. Y debe ser contada en otra ocasión…». 

Por ahora, os dejo un anticipo en forma de canción: Si Peter Pan viniera, de Ismael Serrano.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=R7PqIBsl7IQ&w=420&h=315]

 

Vencer el estrés postvacacional

A estas alturas de septiembre, lo más probable es que la mayoría de nosotros estemos inmersos en la rutina del nuevo curso y las vacaciones formen ya parte de nuestros recuerdos. Como mencionábamos en el post anterior, es tiempo de retomar horarios, obligaciones y responsabilidades. Y a algunas personas, eso les cuesta… Quizá sepas a qué me refiero…

Hombre angustiado - psicólogo en Gijón

Muchos de vosotros habréis sufrido (o quizá estéis sufriendo) de estrés postvacacional. Se trata de un síndrome, un conjunto de síntomas, que aparecen como consecuencia de un fallo en el proceso de adaptación a la vida activa tras un periodo de vacaciones, e interfieren en nuestro rendimiento.

Resulta común en adultos (en función de las fuentes los datos oscilan entre un 6% y un 57%, aunque vamos a quedarnos con el dato de la Sociedad Española de Neurología: cerca del 35% de la población activa de entre 25 y 40 años), aunque también se da en niños, especialmente cuando no están a gusto en su centro de estudios o sufren bulling (acoso escolar), situación en la que es más que comprensible su rechazo a regresar a las aulas.

Humor huevo roto con carita de miedo -estrésEl síndrome, como decíamos, está conformado por un conjunto de síntomas, tanto físicos como psíquicos. Entre los primeros se encuentran cansancio muscular, fatiga, falta de sueño o somnolencia diurna excesiva, falta o exceso de apetito, dolores musculares difusos… Nuestra mente responde a su vez con dificultades de concentración, preocupación, tristeza, apatía, nerviosismo o irritabilidad.

Podemos imaginar cuáles son las repercusiones tanto en nuestro rendimiento como en nuestras relaciones. Quizá en este momento no seamos una compañía muy agradable…

Aunque su frecuente uso en los medios de comunicación en esta época del año ha convertido el concepto en algo manejado por todos, debemos tener en cuenta que, a pesar de la connotación aparentemente negativa de la primera parte de la expresión (se habla de «síndrome/estrés/depresión postvacacional»), se trata de algo perfectamente normal.

Esa es la buena noticia: No estás enfermo. Sólo te estás adaptando.

Nuestro organismo está adaptándose a una situación ambiental novedosa, y toda adaptación requiere de un proceso y de una serie de cambios a nivel orgánico (corporal), psíquico (mental o cognitivo), e incluso conductual. Nuestro organismo sufre una serie de cambios en un intento de emplear mejor sus recursos: algunos se aceleran, otros se reactivan, siempre con el objetivo de dar respuesta a las demandas ambientales. Se trata de una reacción normal al estrés, que sólo resulta peligrosa si se mantiene en el tiempo.

Debemos ser cautos, pues el estrés sostenido incide en el origen y en el empeoramiento de algunas enfermedades y dolencias neurológicas, tales como cefaleas, epilepsia y trastornos del sueño. Aunque el síndrome postvacacional tiene un fuerte componente emocional, puede convertirse en desencadenante de daños diversos. Por ese y por otros motivos, debemos tratar de prevenir su aparición y de paliar sus síntomas, si ya han aparecido.

Una vez más, la prevención es el mejor remedio. Aquí tienes algunas pautas:

  • Mantener cierta estabilidad en los horarios evita que se alteren nuestros ritmos biológicos.
  • Volver a la rutina de manera paulatina favorece nuestra adaptación. Programa tu regreso con tiempo…
  • Disfrutar de nuestra actividad todo el año. Si nuestra motivación se centra exclusivamente en las vacaciones, pasaremos medio año ansiando su llegada y el otro medio lamentándonos por su finalización.
  • Mantener nuestras aficiones durante el curso escolar. Organiza tu tiempo, y ¡diviértete! Busca la forma de disfrutar de tu ocio en pequeñas dosis durante el curso. No tienes por qué abandonarlo con el fin del verano… En este artículo nos recuerdan cómo nuestras aficiones se convierten en nuestras grandes aliadas a la hora de combatir el estrés.
  • Moderar el consumo de cafeína y alcohol. Quizá te parezca una buena solución a corto plazo, pero nada más lejos de la realidad: El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, agravando los síntomas de apatía, tristeza y desgana, mientras que el café y las bebidas con cafeína agudizan los síntomas de estrés. No, no es buena idea.
  • Dosificar las vacaciones: Quizá te sirva de consuelo tener en mente que pronto podrás disfrutar de algún puente o de unos pocos días de descanso…
  • Recuerda que se trata de un periodo de adaptación. Y pasará… Date un poco de tiempo. Ten paciencia contigo mismo, en la mayor parte de los casos es cuestión de actitud y de tiempo. Lo más probable es que en 10-15 días te sientas mejor.

Si, a pesar de todo, te cuesta adaptarte y dejar atrás esa mezcla de emociones y sensaciones que quedan recogidas en el concepto de estrés postvacacional, quizá requieras de ayuda especializada.

Recuerda que estamos aquí para ayudarte, tu psicólogo en Gijón, y nuestro objetivo es tu bienestar.

Cuéntame un cuento

cuentoBrevísimo cuento con profundo significado

Hoy sólo queremos compartir con vosotros una brevísima animación que nos ha dado que pensar…

Aunque son múltiples las lecturas que pueden hacerse de esta historia, queremos quedarnos con una:

Y es que, en ocasiones, tratando de evitar un mal menor, nosotros mismos provocamos enormes destrozos…

¿A ti te ha ocurrido?

¿Qué es la musicoterapia?

 

El uso de la música con efectos terapéuticos

Quizá muchos de vosotros hayáis oido hablar de la Musicoterapia. Consiste en el empleo y manejo de la música y sus elementos (armonía, melodía, ritmo y sonido) con objetivos terapéuticos, como la promoción de la comunicación o las relaciones, la expresión y el movimiento o el aprendizaje. Puede practicarse de manera individual o en grupo, y se ha constatado su efecto sobre aspectos físicos, emocionales, mentales, relacionales y cognitivos de los pacientes.Desde los comienzos de la humanidad se conoce la relación entre la música y el comportamientode individuos y grupos y se ha experimentado con ella: sus funciones son múltiples ya que, comomedio de expresión y comunicación que es, causa efectos emocionales y motivacionales.La música estimula los sentidos y activa distintos procesos cognitivos (atención, concentración, aprendizaje, memoria, pensamiento, lenguaje). Su producción requiere movimiento, por lo que produce activación motora y, por si esto fuera poco, fomenta la creatividad y repercute en nuestro estado de ánimo.

Sus efectos se han comprobado en distintos colectivos: niños, ancianos, educación especial,mujeres embarazadas, pacientes en tratamiento de estrés y ansiedad, cáncer, VIH o diabetes, entre otros.

Además de los efectos ansiolíticos, la musicoterapia permite reducir la dosis y la intensidad de analgésicos. No sólo atenúa la ansiedad de los pacientes, sino que además, dado que alivia eldolor, minimiza su necesidad de sedación.

¿Quieres saber más? Puedes profundizar sobre esta útil herramienta terapéutica a través de los siguientes videos.

 

Entrevista a Jordi Jauset , autor del libro «Musicoterapia y Neurociencia».

 

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=uG05xtBXyfQ?list=RDuG05xtBXyfQ]

Video documental «Musicoterapia: Un refugio en la UCI»
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=wWFTnopgxfE&w=560&h=315]