La importancia de la empatía

¿Cuál es la mejor manera de aliviar el sufrimiento de otra persona? En este precioso corto, la Dra. Brené Brown nos recuerda que la conexión empática sólo se puede conseguir si somos capaces de contactar con nuestras propias debilidades.

Esta profesora de la Universidad de Houston ha dedicado más de 15 años de su vida al estudio de la valentía, la vulnerabilidad, la vergüenza y la empatía, y es la autora de tres bestsellers – The Gifts of Imperfection, Daring Greatly, and Rising Strong. Uno de los temas que aparecen de manera reiterada en sus investigaciones y publicaciones es la importancia de cultivar la empatía.

Según la Dra. Brown, la empatía es sentir con el otro, y es una «opción vulnerable», pues requiere que la entremos en contacto con algo nuestro que nos permita identificarnos con el sufrimiento del otro. La empatía consta de cuatro componentes:

  • Asumir el punto de vista del otro
  • No juzgar
  • Reconocer la emoción en el otro
  • Ser capaz de comunicar esa emoción

Muchos comentarios, bienintencionados aunque inapropiados, cuando alguien nos cuenta algo que le provoca malestar comienzan con «al menos…» y van seguidos por una queja sobre la propia situación («al menos tú tienes un trabajo, yo llevo meses en el paro…», «al menos tú tienes pareja…»). La verdad es que rara vez una respuesta de la persona que tenemos delante puede provocar una mejoría en cómo nos sentimos. Vale más una mirada comprensiva, una escucha activa, un «no sé qué decirte…. Siento mucho que estés pasando por esto» que un comentario que minimice el dolor y el malestar de la otra persona. Por eso, si no sabes qué decir, suele ser mejor que no digas nada.

¿Es posible aprender a ser empáticos? Desde niños, aprendemos de nuestros padres, profesores e iguales a gestionar las emociones propias y ajenas. Las relaciones con los otros son la principal fuente de aprendizaje, sin embargo la literatura es también una herramienta poderosa a la hora de desarrollar nuestra empatía.

Aunque la empatía no es una asignatura que se enseñe en los colegios, es una de las cualidades más importantes a desarrollar y fomentar en las personas, ¿no te parece?

¿Feliz vuelta al cole?

El acoso escolar («bullying«) es una realidad para muchos de nuestros niños. Es responsabilidad de todos prevenir, detectar e intervenir en estas situaciones.

Si te parece que tu hij@ tiene miedo a ir al colegio/instituto, si busca excusas para quedarse en casa, no quiere hablar de la relación con sus compañeros, presenta síntomas físicos (dolores difusos, problemas digestivos, dificultad para conciliar el sueño…), «pierde» o «estropea» su material escolar, sus resultados académicos han caído en picado sin explicación alguna, se muestra irritable, angustiado, tiene cambios de humor… Por favor, no mires para otro lado.

El bullying no es cosa de críos.

https://www.facebook.com/cribeocom/videos/1097628773620134/

Hablemos sobre la #depresión: En primera persona, Doug Leddin

Aunque debido a la carga de trabajo esta temporada no estoy publicando tanto como me gustaría, he encontrado este vídeo en la red y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros.

Se trata del testimonio de un chico irlandés de 27 años que sufre depresión desde hace 10. Cuatro minutos y medio conmovedores en los que describe cómo es su vida, o mejor dicho, como durante estos años ha llevado dos vidas paralelas: la que ven los que le rodean y la que él ha mantenido hasta ahora en silencio.

No es necesario irse tan lejos para encontrarse con esta realidad: personas que sufren, que temen no ser comprendidos por su entorno, por lo que tratan de acallar su malestar, alimentando su soledad y creando una distancia aún mayor entre ellos mismos y quienes les rodean, cumpliendo así su mayor miedo: «Lo que más tememos los que sufrimos depresión es que nuestros amigos no nos entiendan, que los perdamos, que los colegas nos miren diferente o que incluso perdamos nuestro trabajo».

 

El vídeo va acompañado de un escrito en el que Doug refleja su nerviosismo ante la salida a la luz del vídeo y su intención de ayudar a los demás con su testimonio:

«No es frecuente que publique algo demasiado serio en las redes sociales. No estoy seguro de que esto sea lo que hay que hacer y, para ser honesto, estoy nervioso escribiendo este ‘estado’ (de Facebook), pero espero que ayude a los demás y espero también que compartas esto si piensas que puede ayudar a alguien. Hay algo que he querido sacar de mi pecho desde hace tiempo, unos 10 años, de hecho. Esto será una sorpresa para algunos de mis amigos más cercanos con los que no he podido hablar por miedo a perderles o a no ser aceptado. Pero después de pensar y considerarlo mucho, decidí hacer un video para sacarme este peso de encima y compartir mis experiencias con vosotros. Estoy hablando de la depresión y esto es algo de lo que todos tenemos que hablar más, por las personas que han sufrido tanto tiempo en silencio y a las que tanto les cuesta hablar de ella. No estoy diciendo que abrirte a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso compañeros de equipo vaya a hacer que todo esté bien, pero sin duda te ayudará. A mis mejores amigos tengo que decirles que siento no haber tenido el valor de hacer esto antes. A mi familia tengo que darle las gracias por apoyarme durante los últimos 10 años. Ahora tengo 27 y estoy mucho mejor en mi vida. He pasado años visitando a médicos. He obtenido ayuda en distintos centros desde que tenía 16 años. Me encontraba en un lugar oscuro y sufrí solo, algo que no debería haber hecho. Este último año ha sido mucho mejor para mí y me encuentro en una posición cómoda para compartir esto. Y aunque me gustaría que no me hubiera tomado tanto tiempo para abrirme, así ha sido y no puedo cambiarlo, pero espero que pueda ayudar a muchos otros a hacer lo mismo. Supongo que estoy haciendo esto para tratar de animar a otros a hablar de sus problemas de salud mental con la familia, amigos o incluso organizaciones. Si piensas que esto podría ayudar a alguien, siéntete libre de compartirlo. Juntos podemos superar el estigma asociado con la salud mental, un problema que va en aumento con la gente de nuestra generación. ¡Recuerda que no estás solo!»

No, no estás solo. Por favor, no lo olvides.

El error de Otelo: ¿Qué ha desencadenado la emoción?

El síndrome de Otelo toma su nombre de la popular tragedia de William Shakespeare, «Otelo, el moro de Venecia», escrita en 1603.

Otelo William Shakespeare Síndrome PsicologiaLa obra, que gira en torno a una compleja trama amorosa que no desvelaremos aquí, tiene en los celos uno de sus temas principales. En esta ocasión se trata de celos infundados, provocados por la mala intención de algunos de los personajes y alimentados por una serie de desafortunados malentendidos… Pero las consecuencias resultan trágicas e irreversibles: la obra acaba con la muerte de varios personajes, entre ellos Desdémona, esposa de Otelo, quien, presa de los celos asesina a su mujer y después se suicida.

Por desgracia, prácticamente cada semana nos llegan noticias a través de los medios de comunicación de algún final tan terrible como éste.

alone-513525_1280La clave del síndrome de Otelo reside en el hecho de que el personaje confunde la causa de la expresión emocional de su mujer: Desdémona mostraba miedo, sí. Pero temía no ser creída por su marido, quien sospechaba que ella le engañaba. Éste, sin embargo, atribuyó a ese miedo un origen distinto: consideró que el miedo de su esposa era una prueba más de su infidelidad, que ella se mostraba aterrada ante la idea de ser descubierta y castigada por su flagrante adulterio.

Podemos encontrar en Internet numerosos artículos sobre este síndrome, su causas y consecuencias, su relación con distintos trastornos clínicos y con el consumo de sustancias, su análisis desde la Sexología, las dificultades relacionales de las personas que lo padecen… Si quieres leer sobre ello, te recomendamos el articulo del blog «Sobre Psiquiatría, Adicciones, Neurociencias…».

Nuestro objetivo hoy no es analizarlo en profundidad, sino hacer énfasis en algo mucho más general que supone la base de este síndrome y que podemos resumir en una sola frase:

Las expresiones emocionales no nos revelan su causa, por lo que sería un error darla por supuesto (el «error de Otelo»).

chica triste mirando al suelo psicologia emocionesCon frecuencia realizamos atribuciones erróneas sobre el origen de los estados de ánimo de las personas que nos rodean. Muchos factores interfieren en nuestra interpretación de una expresión emocional: nuestro propio estado de ánimo, nuestras actitudes, expectativas y prejuicios e incluso lo que queremos o no queremos creer (porque nos beneficia en el primer caso y podría perjudicarnos en el segundo).

Tener en cuenta la situación en la que las evidencias de la emoción se manifiestan puede ayudar a reducir las posibilidades de error, pero tampoco nos garantiza poder conocer a ciencia cierta cuál ha sido la causa de la emoción que la expresión de la otra persona refleja.

Y tú, ¿has cometido alguna vez el error de Otelo?

Peter Pan y Wendy… ¿Un final feliz?

Y como lo prometido es deuda, comenzamos con la serie de publicaciones sobre síndromes con nombres de personajes de cuentos o de historias de ficción.

Quizá el más conocido de entre estos cuadros sea el síndrome de Peter Pan.

peter y campanillaSeguro que tú también recuerdas a ese niño aventurero que volaba gracias al polvo de hadas, odiaba el mundo de los adultos y vivía en el país de Nunca Jamás junto con los Niños Perdidos. Aunque la mayoría de nosotros conocemos esta historia gracias a la película de la productiva factoría Disney, en su origen era una obra de teatro. Fue escrita por un escocés, James Matthew Barrie, y estrenada en Londres en diciembre de 1904.

El síndrome de Peter Pan comienza a hacerse un hueco en la psicología popular a raíz de la publicación de «The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up» («El síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido»), de Dan Kiley. Como os contaba en el post anterior, no se trata de un diagnóstico oficial: no está recogido en los manuales de psiquiatría y psicología. No obstante, describe un estilo relacional que afecta principalmente a varones con el que nos encontramos con frecuencia, tanto dentro como fuera de la consulta.

La principal característica de las personas Peter Pan consiste en un desfase significativo entre su edad cronológica y su forma de actuar y sentir: rechazan todo tipo de obligaciones y compromisos, comportándose como si fueran niños en cuerpos de adulto y mostrando una marcada inmadurez emocional. Aunque suena divertido eso de ser un niño eternamente, la no asunción de responsabilidades puede tener serias repercusiones a nivel académico, laboral y, por supuesto, en las relaciones, especialmente en las relaciones de pareja.

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Esta curiosa escultura se encuentra en los jardines del Palacio de Egmont, en Bruselas

Estas personas tienden a asumir un papel pasivo e inmaduro en sus relaciones, colocando toda la responsabilidad del funcionamiento de las mismas en el otro: ellos nunca hacen nada mal, la culpa es siempre del otro y es, por tanto, ese otro quien tiene que hacer que se sienta cómodo, seguro y feliz. Rechazan todo aquello que requiere esfuerzo y les resulta difícil controlar sus sentimientos, así como aceptar las emociones propias de la vida adulta. Cuando toman conciencia de ellas, se sienten desconcertados y asustados y, con frecuencia, reaccionan negando o huyendo de los conflictos.

Tras esa aparente despreocupación por el otro y esa negación de los sentimientos adultos se oculta, en la mayoría de los casos, una gran inmadurez e inseguridad. Su autoestima suele ser baja, por lo que dependen afectivamente de los demás y sienten un gran temor ante la posibilidad de ser rechazados. ¿Os resulta familiar?

Como consecuencia de estas necesidades emocionales, casi infantiles, esperan de su pareja un trato maternal: protección, sumisión y disponibilidad incondicional, sin ningún tipo de límite.

wendyAquí entra en juego nuestro segundo personaje: Wendy, la paciente, dulce y comprensiva niña que actúa como «mamá» de Peter y de los Niños perdidos.

Y es que la elección de nuestra pareja nunca es casual…

Pero, como escribió Michael Ende, «esa es otra historia. Y debe ser contada en otra ocasión…». 

Por ahora, os dejo un anticipo en forma de canción: Si Peter Pan viniera, de Ismael Serrano.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=R7PqIBsl7IQ&w=420&h=315]

 

De metáforas, cuentos, princesas y síndromes.

Nuestra día a día está invadido de metáforas. Sí, esta palabreja que nos traslada a la época colegial y recordamos como uno de los recursos literarios que tuvimos que estudiar hace tanto tiempo se cuela, sin permiso, en nuestras conversaciones cotidianas.

cerilla ardiendo sobre fondo negroHablamos de que «estamos muy quemados», de «unas palabras que duelen», o de «historias que transportan a otro mundo». Pero sabemos que ni hemos sufrido quemaduras en nuestro cuerpo, ni un conjunto de letras mezcladas puede causar una herida ni podemos viajar a subidos en un dvd o a lomos de un libro, por bueno que éste sea. Estas expresiones nos permiten ilustrar, empleando sentidos figurados, ideas complejas que, de otro modo, sería difícil comunicar.

En el contexto terapéutico no podía ser menos, y las metáforas son «nuestro pan de cada día» (y no porque la dieta de los psicólogos sea así de frugal…). Entre nuestros recursos, que no son pocos, están también los cuentos. Esas historias, algunas populares, otras no tan conocidas, a veces incluso algunas ideadas para la ocasión, y permiten entender, representar y explicar cuestiones a las que nuestros consultantes, nosotros mismos y cualquier ser humano puede enfrentarse en su vida cotidiana.

BlancanievesA veces sucede que no sólo hacemos uso de estos recursos, sino que resultan tan útiles, tan socorridos y tan fácilmente comprensibles que incluso se utilizan para dar nombre a síndromes y trastornos, a cuadros que, aunque no aparecen como tales en nuestros manuales diagnósticos (nuestras «Biblias», DSM-V, CIE 10), forman parte de la casuística a la que nos enfrentamos a diario.

Se me ha ocurrido (igual es una bomberada de las mías…) que podría dedicar algunos posts a esta cuestión. Espero que os resulte de interés y que, si os apetece, aportéis vuestro granito de arena en forma de experiencia u opinión.

¿Comenzamos?

Atentados en París: ¿Cómo se lo explicamos a los niños?

El mundo occidental está de luto. Es inevitable sentir ira, rabia, miedo e impotencia ante lo que está sucediendo en nuestros días. Y aunque los atentados de París no son más graves que las aberraciones que tienen lugar en otros lugares del globo, quizá por la proximidad geográfica y por la fácil identificación con la población francesa, muchas personas se sienten gravemente afectadas por lo ocurrido el pasado viernes entre los distritos 10 y 11 de la Ciudad de la Luz.

Cuando tienen lugar sucesos de esta envergadura, muchos adultos optan por aislar a los menores, tratar de mantenerlos por todos los medios al margen de toda información al respecto. Sin embargo, aunque la intención de protección es buena, sabemos que los niños son enormemente sensibles a todo lo que sucede a su alrededor, y por ello nuestra buena intención puede resultar contraproducente.

niño triste blanco y negroAunque los mantengamos alejados del bombardeo mediático que estamos sufriendo estos días, los niños, incluso los más pequeños, tienen capacidad para percibir nuestros estados de ánimo: notan nuestra inquietud, nuestra tristeza, nuestra rabia y nuestro miedo.

Debemos tener en cuenta que, hasta los 6 años, los niños tienen un funcionamiento «egocéntrico», es decir, se consideran responsables de lo que ocurre a su alrededor. Si captan que algo no va bien, que estamos desmoralizados, preocupados o angustiados, inmediatamente se atribuirán la responsabilidad de nuestro sentir: «Si mamá está triste, es por mi, por algo que yo he hecho». Por eso resulta fundamental hablar con ellos, con términos sencillos de entender, sobre cómo nos sentimos y cuáles son las causas de nuestro malestar.

Al explicarles lo ocurrido, no es necesario entrar en demasiados detalles. Y, por supuesto, en la medida de los posible, debemos limitar la exposición a las terribles imágenes que, a nosotros mismos, nos está costando asimilar por su crudeza y su fuerte carga de violencia. Los adultos debemos ayudarles a interpretar lo que han visto y, aunque no nos explayemos en los detalles, es recomendable que evitemos mentir. Resulta tentador decir cosas como que «aquí no va a ocurrir» o que «no va a pasarle a nadie cercano» para aliviar su incertidumbre y su preocupación, pero no debemos asegurarles algo que no podemos garantizar.

Podemos preguntarles qué han visto, qué creen que ha pasado y, a partir de ahí, construir una explicación sencilla y asequible, que será suficiente, siempre y cuando quedemos a su disposición para ampliarla o responder a sus preguntas, si es que ellos desean saber algo más.

Los niños más mayores pueden preguntarse qué puede llevar a una persona a querer matar a otras así. A nosotros también nos cuesta entender las motivaciones tras los actos terroristas. No es necesario que finjamos: podemos reconocerlo, lo que validará su emoción y les hará sentirse comprendido. Podemos transmitirle que las personas que cometen este tipo de acciones buscan provocar miedo, inseguridad y odio, y que la mejor forma de hacerles frente es, precisamente, no darles eso que buscan, y tratar de continuar llevando una vida normal, aunque resulte difícil.

Es importante que, a pesar de nuestra propia incertidumbre, tratemos de infundirles seguridad, transmitiéndoles que se trata de un asunto «de mayores» que los adultos intentarán solucionar, y que Mamá, Papá, los profes y todos los demás adultos estamos para protegerles y cuidar de ellos allí donde estén (en casa, en el cole, en la piscina, en la calle…)

No debemos perder de vista a aquellas personas (niños y mayores) que han sufrido recientemente situaciones de alto estrés o de gran impacto traumático. Pérdidas recientes accidentes y situaciones de violencia dejan huellas que pueden reactivarse, heridas que pueden volver a abrirse por la exposición a esta información.

La revista infantil francesa Astrapi publicó el pasado fin de semana un suplemento en el que explicaba la noticia a sus pequeños lectores. Han tenido el detalle de compartir el documento, ilustrado por Frédéric Benaglia, en formato pdf. Puede servirnos de inspiración a la hora de afrontar la difícil tarea de hablar de estos dolorosos acontencimientos. Puedes encontrarlo aquí: Astrapi Atentados Paris

Panorámica nocturna París desde Arco del Triunfo

Que París, y el mundo entero, vuelva a iluminarse con la luz de la paz.

Resaca cinematográfica: Del revés

Hace unos meses llegó a las grandes pantallas el último estreno de Pixar, Inside-Out (Del Revés en España, Intensa-Mente en Hispanoamérica). Y el mundo de más de uno quedó, precisamente, «del revés«. Son varias las personas que me han comentado el fuerte impacto que esta película les ha causado, cómo les ha ayudado a comprender algunas facetas de sí mismos y, sobre todo, cómo les ha llevado a reflexionar sobre las emociones propias y ajenas. Desde luego, Inside-out es una de esas películas dignas de ver varias veces… Y en cada visionado se descubren nuevos detalles, nuevos matices, que enriquecen la historia aún más.

Del revés - personajes con rótulo Psicologo Gijón

La película plasma, de manera simplificada, algunas cuestiones relacionadas con la psicología que pueden resultar de difícil acceso para el público general: los procesos implicados en la formación de recuerdos, la importancia de los vínculos en la configuración de nuestra identidad, el subconsciente, la imaginación, el pensamiento abstracto, el valor del duelo y su utilidad a la hora de poner fin a distintas etapas de nuestra vida, el desarrollo de nuestro mundo emocional y su evolución en el tiempo…

Necesitaríamos unos cuantos posts para comentar cada uno de estos temas en profundidad (y quizá lo hagamos), por eso el objetivo de el que escribimos hoy es más prudente: Queremos compartir con vosotros algunas de las conclusiones a las que hemos llegado tras disfrutar de esta historia

  1. Una vida feliz no implica estar alegre todo el tiempo.

Del revés - Alegría tirando de Tristeza - Psicologo GijonSi habéis visto la película (o algo de la abundante publicidad que se le ha hecho) recordaréis que el sentimiento de Alegría aparece representado por una simpática figurilla amarilla con el aspecto de un hada maníaca que pretende que Riley, la niña protagonista de la historia, esté siempre feliz. Para ello trata de mantenerse a los mandos de la mente de la pequeña todo el tiempo, impidiendo a las otras emociones, especialmente a Tristeza, que participen. Aunque sus planes funcionan temporalmente, resulta inevitable que las otras emociones tomen parte (no quiero ser spoiler, así que no diré más). Cuando las emociones se turnan a los mandos, la niña parece lograr una forma de felicidad más profunda, más genuina, y sus respuestas ante las distintas situaciones resultan más ricas y coherentes.

Contar con un amplio abanico emocional puede facilitarnos más información acerca de la situación en la que estamos, lo que nos puede llevar a tomar mejores decisiones y, por tanto, llevar a cabo comportamientos que nos reporten una mayor satisfacción, y así estar más felices. En la película, (a ver cómo lo cuento sin destripar el argumento…) una situación de alejamiento respecto a su familia activa en la niña sentimientos de tristeza y miedo que le llevan a tomar la decisión de regresar a casa, lo que le lleva a sentir una gran felicidad, más profunda. La alegría es sólo uno de los componentes de la felicidad; ésta puede estar teñida de otras emociones, incluso de tristeza.

2. Tratar de permanecer feliz todo el tiempo resulta agotador… ¡y muy dañino!

Hay momentos en la vida en que las circunstancias nos obligan a sentir. Cuando en esas ocasiones tratamos de bloquear el resto de emociones y fingimos estar alegres, trasladamos un mensaje confuso a los demás (que no tienen otra forma de saber lo que sentimos) y podemos llegar a pensar que hay algo malo en nosotros si no logramos ser felices todo el tiempo.

Aprendemos qué reacciones son «normales» observando a los demás: si una mamá o un papá, por ejemplo, mantiene la compostura y muestra alegría independientemente de su sentir real, un niño que sienta tristeza, preocupación, enfado… Tendrá problemas para reconocer sus propias emociones y puede considerar que hay algo que funciona mal en él, que es raro o que está sintiendo cosas inapropiadas, pues no consigue mantener el tono emocional positivo que resulta tan normal en su entorno. Y lo verdaderamente normal, lo humano, es sentir, y no ser feliz todo el tiempo.

inside out - emociones padre vs madre

Así, cuando ese «ser feliz todo el tiempo» se convierte en uno de nuestros objetivos vitales, estamos condenados al fracaso y la frustración y, por tanto al malestar y a la infelicidad. Incluso se han realizado estudios que demuestran que, cuanto más nos esforzamos por conseguir la felicidad, más elevamos nuestras expectativas y, por tanto, más decepcionados nos sentimos al no poder alcanzarlas.

Del revés - Ira toma el control - Terapia en Gijón

Intentar obligarnos a ser felices puede hacernos sentir aislados, enfadados y confusos. Resulta mucho más productivo tratar de construir experiencias positivas, buscar actividades que nos diviertan y estimulen y nos ayuden a sentirnos bien. Pero, cuando no es así, reconocer y comunicar nuestros sentimientos negativos. Recordemos una vez más que la única forma que nuestro entorno tiene de saber cómo nos sentimos o qué pensamos es… ¡que nosotros lo comuniquemos!

3. La tristeza resulta fundamental para nuestro bienestar.

tristeza inside out llorando - Atención psicológica GijónAunque puede resultar molesto sentirla, la tristeza tiene un propósito en nuestra vida: Nos permite empatizar, tener compasión y conectar profundamente con la gente, lo que la convierte en un componente de la felicidad. Con mucho tacto, Inside-Out muestra cómo las emociones que en muchos casos tratamos de evitar (además de la tristeza, la ira y el miedo) resultan enormemente útiles, pues nos proporcionan información sobre cómo reaccionamos a acontecimientos (tanto internos como externos) y nos permiten conectar con los demás, recurrir a ellos en busca de ayuda y consuelo.

4. En lugar de tratar de eliminar las emociones desagradables, debemos aceptarlas y reconciliarnos con ellas.

Intentar contener o eliminar una emoción resulta una estrategia muy común, Es frecuente entre las personas que aún no han adquirido una comprensión profunda de sus propias emociones. Si tenéis adolescentes cerca, sabréis de lo que hablo… Aunque también es un recurso muy común entre los adultos.

Tratar de restringir o bloquear una emoción resulta completamente contraproducente a largo plazo. Lo recomendable es aceptar esa emoción, observarla conscientemente tratando de no juzgarla como «correcta» o «incorrecta»: No está ni bien ni mal, es sólo una manera de reaccionar. Reconocer y aceptar nuestras propias emociones nos proporciona una mayor estabilidad, facilita su manejo y mejora la calidad de nuestras relaciones.

personajes inside out - islas de la personalidad

Esperamos no haberte aburrido con tanto análisis. Si has llegado hasta aquí, te agradecemos tu paciencia. Como ves, la película da mucho de sí… Y es que el cine no es sólo un entretenimiento, sino una poderosa fuente de aprendizaje.

Cuéntanos, ¿qué otra película te ha hecho reflexionar?