La gran mentira: Mi hij@ va a dejar de entrenar porque necesita centrarse en los estudios.

ver tocar

En esta época son muchos los papás que están haciendo verdaderos esfuerzos por hacer encajar todas las actividades extraescolares de sus hijos en la planificación de la rutina familiar.

No podemos sino compartir este interesantísimo artículo de Rafa Martínez Gallego, Ingeniero Técnico, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Director Deportivo en el Club de Tenis El Puig, quien nos recuerda que el deporte y el rendimiento intelectual no sólo no son incompatibles, sino todo lo contrario, y echa por tierra una afirmación que muchos padres emplean tarde o temprano a lo largo de la vida académica de sus niñ@s: «Tiene que dejar de entrenar, porque el deporte le roba tiempo a los estudios».

¿Quieres facilitar el desarrollo cognitivo de tu hijo? Dale ejercicio físico y música. Pero de esto último hablaremos en otra ocasión…

https://www.youtube.com/watch?v=v6k3CHZibLU

Guía rápida para comprender a los introvertidos

Una buena amiga me ha dado a conocer el blog de Johan Cladheart, donde he encontrado esta reflexión con la que, no sólo me siento profundamente identificada, sino que además considero que muchos pueden sentirse aliviados y otros muchos aprender a entender un poco mejor cómo funcionamos las personas introvertidas.

No se trata de una rareza, ni de una «falta» de habilidades sociales o de estrategias de afrontamiento. Como tan claramente se explica en el texto y en los videos que lo acompañan, se trata de diferencias a nivel de activación del sistema nervioso: nuestro cerebro procesa la información de manera distinta.

Se trata, simplemente de una manera diferente de funcionar. Ni mejor ni peor. Sólo diferente.

(Nota: Si tienes curiosidad por el tema y quieres saber qué es la ambiversión, échale un vistazo al hilo de comentarios)

Pokémon Go, usos alternativos y daños colaterales

En nuestro último post os poníamos al corriente de algo que, en estas últimas semanas, es tema de conversación en prácticamente cualquier contexto; Pocos son los que aún no se han enterado de la existencia del juego de realidad aumentada Pokémon Go.

Como os contábamos, esta fiebre que ha contagiado a millones de personas en todo el mundo, consiste en localizar, capturar, intercambiar y entrenar a unos simpáticos seres con aspecto y cualidades diversas. Para más información, os remito a la web oficial.

pokemon pantalla movil calle

La cuestión es, y por eso hemos decidido dedicarle un rato a escribir sobre este asunto, que este fenómeno masivo no ha dejado a nadie indiferente; su onda expansiva ha sacudido incluso al mundo de la ciencia. El juego cuenta con grandes detractores, como os comentamos anteriormente; y son muchos, millones, los usuarios que lo defienden con entusiasmo. Las cifras son asombrosas: Pokémon Go se ha convertido, en unas pocas semanas, en el mayor juego para móviles de la historia, con más de 21 millones de usuarios activos. Y no sólo ese número sorprende; para que nos hagamos una idea, el usuario medio dedica 30 minutos 27 segundos diarios a WhatsApp. El uso medio diario de Pokémon Go roza los 43 minutos y medio.

Y es que, al margen de los escandalosos accidentes y actividades ilegales que algunos jugadores han protagonizado (como ejemplo, el de los dos ciudadanos canadienses detenidos por cruzar ilegalmente la frontera), el uso de Pokémon Go presenta algunas ventajas indiscutibles.

pareja paseando perro psicologiaLa primera, y más evidente, consiste en que nos obliga a salir de casa. Al contrario que los videojuegos tradicionales, para poder jugar y avanzar en el juego, tienes que moverte. Puede parecer una simpleza, pero algo tan cotidiano como abandonar nuestro domicilio y caminar, tiene una gran influencia no sólo en nuestra salud, sino también en nuestro estado de ánimo. De hecho, múltiples estudios relacionan la actividad física con la mejora de los síntomas ansiosos y depresivos, así como con un mejor estado anímico general y una percepción más amable y constructiva de los problemas (que no por salir a pasear, a correr o al gimnasio, desaparecen, dejémoslo claro).

En resumen, un poco de actividad cardiovascular con la excusa de cazar Pokémon resulta beneficioso para la salud de cualquiera, especialmente si se trata de alguien con obesidad (principal factor de riesgo para la diabetes tipo II), diabetes o enfermedades crónicas. En este enlace podéis consultar un artículo publicado por la Universidad de Leicester al respecto. Sin profundizar más en esta cuestión, os diré que episodios de movimiento ligero de cinco minutos cada media hora reducen significativamente el azúcar en sangre y los niveles de insulina, de acuerdo con la revista Diabetes Care, publicada por la Asociación Americana de Diabetes. Sólo cinco minutos.

chicx en el suelo con una capuchaRetomando la cuestión de la actividad física y su relación con el estado de ánimo, os puedo decir que se habla incluso del potencial «poder terapéutico» del juego Pokémon Go para combatir algunos síntomas ansiosos y depresivos. En el caso de la depresión, la actividad física, como avanzábamos, mejora el estado anímico, y además aumenta el apetito, que a su vez conlleva una regulación del sueño. De esta manera, se reducen la sensación de fatiga, la apatía y la abulia que acompañan a la persona que padece un cuadro de este tipo, al tiempo que los pequeños éxitos en el juego combaten los pensamientos de inutilidad.

En lo que a la ansiedad se refiere, las conductas de huida o evitación, tan características de estas personas en sus intentos por evitar los estímulos temidos, se ven minimizadas. Es más, sus avances, su salidas y sus interacciones se ven doblemente recompensadas: no sólo les permiten progresar en el juego, sino que además son favorecidas por el gran sentimiento de comunidad, de inclusión y las conductas cooperativas y prosociales de otros jugadores.

Por si todo esto fuera poco, Pokémon Go puede ser un recurso a emplear en casos de autismo, como el del niño Ralph Koppelmon, de 6 años de edad. Si facilita la socialización y favorece situaciones de interacción, quizá pueda ser utilizado como herramienta de apoyo para las personas que presenten dificultades en estos aspectos. Una ventaja nada desdeñable.

Resulta, por otra parte, que no sólo los humanos podemos beneficiarnos del uso de este entretenimiento. Son múltiples los casos de jugadores que, en la búsqueda de estos seres virtuales han dado con otros de carne y hueso que habían sido abandonados por sus dueños.

pokemon perroMuchos animales abandonados han tenido una segunda oportunidad gracias a Pokémon Go, y otros han encontrado en los usuarios de esta aplicación quien los pasee y los cuide: La iniciativa comenzó en un refugio de Indiana, en EEUU, donde tuvieron la brillante idea de proponer a los jugadores ir acompañados de sus perros mientras perseguían Pokémon. Seguramente algún adulto un poco avergonzado de salir a cazar Pokémon encontró la excusa perfecta para hacerlo. De este modo no sólo los canes pueden disfrutar del paseo, sino que los humanos tienen la oportunidad de gozar también de compañía perruna y, al compartir imágenes de los animales por las redes sociales, se disparó el número de adopciones y acogidas de estos amigos peludos.

Parece que muchas historias que comienzan con el juego tienen un final feliz.

Por último, hay una cuestión que no quiero pasar por alto y que, desde luego, da qué pensar: Hay más de 250.000 menores viviendo una situación de asedio en Siria. Desgraciadamente, llevan más de cinco años en guerra, y muchas personas sólo lo recuerdan cuando sale en las noticias. Otras muchas parecen haberse insensibilizado, tras tantas semanas con imágenes de esta región en las portadas. Se ha desarrollado una campaña de concienciación y ayuda a Siria (#PokemonInSyria) en la que, con gran ingenio, se nos recuerda que estos niños también necesitan ser encontrados y protegidos. Ojalá pusiéramos tanto interés en localizar y cuidar a quienes se encuentran en situación de desamparo como algunos ponen en avanzar en este juego de realidad aumentada.

pokemon in syria

En el uso de la aplicación Pokémon Go, como en todo lo demás: sentido común y humanidad, por favor. Los pies en el suelo, y que el mundo virtual no nos haga perder de vista la realidad que nos rodea.

 

 

Pokémon Go, nuevas tecnologías y salud mental

Mucho has tenido que esconderte del mundo si a estas alturas aún no te has enterado de la fiebre mundial de Pokémon Go. En unos pocos días, esta aplicación gratuita ha superado a Tinder en número de usuarios activos, es más utilizada incluso que Facebook y le pisa los talones al gigante Twitter.

¿Y por qué hablamos aquí de este asunto? Aunque, desde luego, no soy una experta en nuevas tecnologías, sí siento una incontenible curiosidad por todo aquello que mueve a la gente, sea real o virtual, y no podía pasar por alto este videojuego de aventuras que, veinte años después de su lanzamiento, vuelve a estar de moda, llegando incluso a ocupar portadas y minutos en los programas de noticias.

descarga

Este asunto de capturar, entrenar e intercambiar criaturas Pokémon comenzó allá por 1996, y el éxito de la saga de videojuegos fue tal que dio lugar a una serie de anime, emitida durante años en televisión, varias películas, juegos de cartas coleccionables, peluches, líneas de ropa y complementos y demás merchandising. Y esta temporada está de nuevo de candente actualidad. En esta última versión, la realidad aumentada nos permite, haciendo uso de la cámara y el dispositivo GPS de nuestro móvil, localizar, capturar y entrenar a estos simpáticos seres por la calle, mientras paseamos por la ciudad.

En estos primeros días, han surgido opiniones de todo tipo: hay quien afirma sin pudor que se trata de una pérdida de tiempo, un obstáculo más en la comunicación con quienes nos rodean o incluso una creación diabólica, una herramienta de espionaje de la CIA y una amenaza para la salud mental, tal como ha expresado el exjefe de salud de Rusia con rotundidad: «Me parece que cuando la realidad virtual se superpone sobre el ambiente inmediato de una persona -que incluye no sólo los lugares sagrados y conmemorativos, sino también la casa, la familia, el patio, las zonas infantiles – hay un elevado riesgo de que la realidad quede desdibujada, lo cual puede perjudicar el estado mental de una persona muy gravemente».

Otros, defienden el uso del videojuego con pasión. Y algunos imprudentes, incluso ponen su vida en peligro por capturar uno de esos bichitos. Quizá tú también te hayas quedado boquiabiertx al enterarte de los graves accidentes que algunas personas han sufrido mientras jugaban, de cómo algunos jugadores han invadido propiedades privadas o incluso un cuartel de la Guardia Civil en busca de Pokémon. Y es que entre el uso y el abuso hay una fina linea que puede ser muy fácil de cruzar…

images

¿Cuál es nuestra opinión al respecto? Una vez más, consideramos que la clave está en el tipo de uso, el sentido común y la funcionalidad. Puede suponer una herramienta útil a la hora de enfrendar síntomas ansiosos, depresivos o dificultades de relación, e incluso funcionar como punto de encuentro intergeneracional. Os lo contaremos en el próximo post.

Por ahora, os dejamos las recomendaciones de la Policía Nacional para hacer un buen uso del juego y os invitamos a que compartáis con nosotros vuestras experiencias y opiniones.

CnoWECfWcAA7Guy

Enfrentando miedos… ¡Grrrr!

No es ningún secreto que tengo cierta predilección por los cortos de animación, por cómo representar en imágenes, en ocasiones sencillas, otras veces tremendamente elaboradas, grandes historias en un tiempo tan reducido. Hace unos días me encontré con esta pequeña maravilla, y no puedo sino compartirla con vosotros.

Aprendemos a tener miedo. Y también aprendemos a afrontarlo, con estrategias más o menos efectivas, en función de nuestra historia personal, de nuestros recursos y de los de aquellos que nos rodean.

 

Y tú, ¿Te atreves a gruñirle a la tormenta?

 

Reflexionando sobre relaciones y dispositivos móviles: Conexión Real

Los dispositivos electrónicos están tan integrados en nuestro día a día que no nos damos cuenta de cuánto los usamos hasta que un día, por un descuido, nos dejamos el móvil en casa.

Aunque en teoría nos facilitan mantener el contacto entre nosotros y pueden ser un recurso útil a la hora de cuidar nuestras relaciones (y nuestra salud, como comentamos en una antigua publicación), su mal uso nos distancia y nos lleva a un ensimismamiento que puede hacer que las relaciones con quienes tenemos cerca resulten dañadas. Y así, en un mundo más comunicado que nunca, hay cada vez más personas que se sienten solas, con historias similares a la que recogíamos en el post de la semana pasada, el testimonio de Doug Leddin.

No me sorprende que este corto que compartimos hoy, protagonizado por Guillermo y Nicolás Francella y dirigido por Nicolás Cuño y José Cicala haya sido seleccionado seleccionado para el Festival de Cannes y se haya utilizado en una campaña publicitaria: Su mensaje es potente e invita a abrir los ojos sobre la realidad del aislamiento que produce el uso excesivo de las nuevas tecnologías.

Por una Conexión Real a la que los dispositivos sirvan de soporte.

 

 

Hablemos sobre la #depresión: En primera persona, Doug Leddin

Aunque debido a la carga de trabajo esta temporada no estoy publicando tanto como me gustaría, he encontrado este vídeo en la red y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros.

Se trata del testimonio de un chico irlandés de 27 años que sufre depresión desde hace 10. Cuatro minutos y medio conmovedores en los que describe cómo es su vida, o mejor dicho, como durante estos años ha llevado dos vidas paralelas: la que ven los que le rodean y la que él ha mantenido hasta ahora en silencio.

No es necesario irse tan lejos para encontrarse con esta realidad: personas que sufren, que temen no ser comprendidos por su entorno, por lo que tratan de acallar su malestar, alimentando su soledad y creando una distancia aún mayor entre ellos mismos y quienes les rodean, cumpliendo así su mayor miedo: «Lo que más tememos los que sufrimos depresión es que nuestros amigos no nos entiendan, que los perdamos, que los colegas nos miren diferente o que incluso perdamos nuestro trabajo».

 

El vídeo va acompañado de un escrito en el que Doug refleja su nerviosismo ante la salida a la luz del vídeo y su intención de ayudar a los demás con su testimonio:

«No es frecuente que publique algo demasiado serio en las redes sociales. No estoy seguro de que esto sea lo que hay que hacer y, para ser honesto, estoy nervioso escribiendo este ‘estado’ (de Facebook), pero espero que ayude a los demás y espero también que compartas esto si piensas que puede ayudar a alguien. Hay algo que he querido sacar de mi pecho desde hace tiempo, unos 10 años, de hecho. Esto será una sorpresa para algunos de mis amigos más cercanos con los que no he podido hablar por miedo a perderles o a no ser aceptado. Pero después de pensar y considerarlo mucho, decidí hacer un video para sacarme este peso de encima y compartir mis experiencias con vosotros. Estoy hablando de la depresión y esto es algo de lo que todos tenemos que hablar más, por las personas que han sufrido tanto tiempo en silencio y a las que tanto les cuesta hablar de ella. No estoy diciendo que abrirte a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso compañeros de equipo vaya a hacer que todo esté bien, pero sin duda te ayudará. A mis mejores amigos tengo que decirles que siento no haber tenido el valor de hacer esto antes. A mi familia tengo que darle las gracias por apoyarme durante los últimos 10 años. Ahora tengo 27 y estoy mucho mejor en mi vida. He pasado años visitando a médicos. He obtenido ayuda en distintos centros desde que tenía 16 años. Me encontraba en un lugar oscuro y sufrí solo, algo que no debería haber hecho. Este último año ha sido mucho mejor para mí y me encuentro en una posición cómoda para compartir esto. Y aunque me gustaría que no me hubiera tomado tanto tiempo para abrirme, así ha sido y no puedo cambiarlo, pero espero que pueda ayudar a muchos otros a hacer lo mismo. Supongo que estoy haciendo esto para tratar de animar a otros a hablar de sus problemas de salud mental con la familia, amigos o incluso organizaciones. Si piensas que esto podría ayudar a alguien, siéntete libre de compartirlo. Juntos podemos superar el estigma asociado con la salud mental, un problema que va en aumento con la gente de nuestra generación. ¡Recuerda que no estás solo!»

No, no estás solo. Por favor, no lo olvides.

El complejo de Jonás: «No soy capaz de lograrlo»

Comenzamos la semana con una nueva publicación de la serie sobre síndromes y complejos con nombres literarios. Esta vez no será Disney quien arroje luz sobre la historia del personaje que nos atañe; ya contamos con su ayuda para hablar del Síndrome de Blancanieves y del tándem Peter Pan y Wendy. Hoy tomaremos como punto de partida un fragmento del libro más vendido de todos los tiempos: La Biblia.

Biblia antiguaJonás es uno de los profetas cuya historia se relata en el Antiguo Testamento. No sólo aparece en el libro sagrado del Cristianismo, sino que es citado también en el Corán. Aunque debe su fama al dudoso mérito de ser tragado y escupido tres días después por una ballena, la verdad es que uno de los libros de la Biblia lleva su nombre; y es que la escena del cetáceo es sólo una parte de sus periplos…

La parte de la historia de Jonás que nos interesa para comprender el complejo al que Abraham Maslow bautizó con su nombre es aquella en la que Yahvé le encarga a Jonás la realización de una tarea: debe viajar a la ciudad pagana de Nínive y anunciar a sus habitantes el mensaje de su pronta destrucción. Jonás duda de su capacidad para cumplir con la encomendación y huye, dando pie con esto a una serie de sucesos que dificultan su supervivencia y, valga decirlo, tampoco benefician a los personajes que le rodean.

Y bien, ¿qué tiene este relato bíblico que ver con nosotros? Maslow, uno de los padres de la Psicología Humanista, emplea esta historia para ilustrar como en muchas ocasiones la inseguridad sobre nuestras habilidades y competencias nos provoca tal ansiedad y temor al fracaso que, como Jonás, pisamos el acelerador (metafóricamente hablando) en dirección opuesta a la tarea que tenemos que cumplir, o a la meta que queremos alcanzar. De esta manera, nos autosaboteamos, alejándonos del éxito, ya no por nuestra incompetencia o por los errores que potencialmente podamos cometer en el camino, sino por no asumir el riesgo de fallar y por el temor a las consecuencias de que las cosas salgan bien.

Maslow plantea que las personas no sólo tememos al fracaso: también tenemos miedo al éxito, nos asusta alcanzar nuestras máximas posibilidades. Podemos fantasear, vislumbrarnos alcanzando todo aquello que deseamos, siendo las mejores versiones de nosotros mismos… Pero al mismo tiempo, nos aterroriza la posibilidad de lograrlo: podemos anticipar que, además de admiración y respeto, quizá despertemos envidias, que nuestro entorno puede responder de manera hostil y que, el éxito puede, por tanto, acarrearnos consecuencias negativas. Y, como a nadie le gusta tener miedo, para evitarlo, nos autolimitamos. Nos escondemos, nos quedamos en nuestra zona de confort, en nuestro refugio.

Atrapados, como Jonás en la ballena.

Jonás en la ballena

Resulta paradójico cómo, si confiásemos en nosotros y en nuestro potencial, la situación podría ser resuelta. Sin embargo, nos sentimos inseguros y la posibilidad de éxito nos aterra y nos lleva a poner en marcha una serie de planes, a emprender una serie de acciones que, como decíamos, no sólo no nos acercan a nuestros objetivos, sino que se convierten en sí mismas en obstáculos a superar. En pocas palabras: los intentos de solución a un problema que no existe se convierten en sí mismos en problemas.

Si te sientes identificad@ con esta historia y crees que, de algún modo, tú también te estás boicoteando, alejándote de aquello que deseas y podrías alcanzar y conformándote con una mediocre versión de ti mism@, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Al igual que Jonás, tú también puedes «salir de la ballena».

Celosa y competitiva: El Síndrome de Blancanieves

Con unos días de retraso, retomamos nuestra línea de publicaciones sobre síndromes con nombres literarios. Dado que la factoría Disney ha ilustrado y llevado a la pantalla un buen número de cuentos tradicionales, resulta difícil hablar de algunos personajes sin que el rostro que sus dibujantes les dieron acuda a nuestra mente. Hoy hablaremos de una de las malas malísimas, también bella bellísima en su versión animada: La Madrastra de Blancanieves.

El síndrome recibe el nombre de la cándida e inocente niña, Blancanieves, sin embargo, hace referencia a los comportamientos y actitudes de su madrastra, la bruja. Como ya os comentamos en un post anterior, los síndromes a los que dedicamos esta serie de publicaciones no se encuentran recogidos en los grandes manuales de la psicología y la psiquiatría; no se trata de diagnósticos al uso, sino que describen formas de funcionar y relacionarse de personas con las que nos encontramos a diario, tanto dentro como fuera de la consulta.

Aunque también se da en varones, el perfil mas característico de personas con el «Síndrome de Blancanieves» es el de mujeres maduras que, a lo largo de su vida, han sido consideradas muy atractivas y han hecho de la belleza una de sus principales cualidades.

Sindrome Blancanieves Madrastra Psicologia Terapia

El tiempo pasa para todxs, y ellas no son una excepción. Aunque cada etapa vital tiene sus encantos y la madurez es, en muchos casos, una gran ventaja, el proceso de envejecimiento natural resulta difícil de aceptar para algunas personas. Y eso es lo que sucede a quienes padecen este síndrome: A medida que cumplen años y sienten que su aspecto se deteriora, perciben que dejan de ser el centro de atención, que las miradas y la admiración de las personas que las rodean se dirigen hacia otrxs.

Dado que su apariencia externa y los elogios que ésta despierta desempeñan un papel fundamental en su autoestima y su sentido de valía personal, al darse cuenta de que ya no son tan jóvenes pueden sentirse inseguras. Por lo general, se trata de personas que han vivido rodeadas de gente que valora y ensalza su aspecto físico, lo que les ha hecho dependientes de los refuerzos externos (piropos y halagos, expresiones de admiración) y con esta toma de conciencia de los cambios corporales inevitables asociados al paso del tiempo, puede aparecer temor a ser abandonados y miedo a la soledad.

Es frecuente que estas personas tengan una imagen distorsionada de su aspecto y sus cualidades; tienden a ensalzar su belleza y a negar su edad madura. El deseo de mantenerse joven y atractiva puede llevarla a sentir celos hacia quien considera que puede superarla en alguna cualidad, y a tratar de competir con ella (aquí aparece Blancanieves, que sufre las consecuencias de la frustración de la Madrastra). Por lo general, la comparación y posterior competición se realiza con alguien del mismo sexo, a quien la persona con el síndrome percibe como amenazador/a, como tratando de usurparle su lugar, sin que estas motivaciones tengan una base real: al igual que la Madrastra en el cuento, se siente insegura y amenazada, aunque la otra parte no tenga intenciones malévolas ni deseos de suplantar su puesto.

Como consecuencia de estos celos y de la necesidad de competir, es frecuente que la persona insegura arremeta contra aquella a la que envidia, tratando de humillarla y de dejarla en mal lugar delante de los demás. Para la persona que lo sufre, este trato puede resultar desconcertante, ya que entra en contraste con el que se le dispensa en privado, por lo general correcto y amable.

Además de la gran preocupación por la belleza y la salud, de los celos y el afán competitivo, es frecuente que estas personas busquen reforzar el concepto que tienen de sí mismas, provocando situaciones en las que su aspecto físico sea motivo de comentario y de halago. Buscan aprobación constantemente. Suelen mantener una actitud seductora, pues buscan ser miradas con admiración y, en sus intentos de gustar, flirtean constantemente, encadenando unas relaciones con otras.

Blancanieves y el principe Psicologo GijonTambién es frecuente que critiquen a aquellas personas que han logrado lo que ellas mismas ansían: una pareja estable, éxito en el ámbito laboral, buenas relaciones con sus hijos, apoyo social, hábitos saludables… Esta actitud tan crítica con las vidas ajenas puede hacer pensar que les molestan los logros y la satisfacción de los demás.

A estas alturas, lo más probable es que ya se te haya ocurrido algún ejemplo, que hayas pensado en alguien conocido o que tú mismx te hayas visto reflejadx en alguno de los dos roles: Madrastra o Blancanieves. Este tipo de relaciones complementarias en las que una parte envidia las cualidades (físicas o emocionales) de la otra son, por desgracia, comunes entre madres e hijas, suegras y nueras, entre amigas o , en el contexto profesional, entre jefa y empleada o bien entre compañeras. Aunque he empleado el género femenino, no perdamos de vista que se da también entre varones.

Las dos partes implicadas en este tipo de relaciones pueden presentar síntomas que, de no ser tenidos en consideración, desemboquen en algún cuadro ansioso o depresivo. Si bien es doloroso y molesto ser tratado de forma injusta y humillante en el rol de Blancanieves, también lo es sentirse inseguro, ver que aquello sobre lo que se asienta tu autoestima se desvanece y sentir que vives en una permanente competición… De la que parece poco probable que resultes vencedor.

Si necesitas ayuda, por esta u otras cuestiones relacionadas con tu bienestar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.