El error de Otelo: ¿Qué ha desencadenado la emoción?

El síndrome de Otelo toma su nombre de la popular tragedia de William Shakespeare, «Otelo, el moro de Venecia», escrita en 1603.

Otelo William Shakespeare Síndrome PsicologiaLa obra, que gira en torno a una compleja trama amorosa que no desvelaremos aquí, tiene en los celos uno de sus temas principales. En esta ocasión se trata de celos infundados, provocados por la mala intención de algunos de los personajes y alimentados por una serie de desafortunados malentendidos… Pero las consecuencias resultan trágicas e irreversibles: la obra acaba con la muerte de varios personajes, entre ellos Desdémona, esposa de Otelo, quien, presa de los celos asesina a su mujer y después se suicida.

Por desgracia, prácticamente cada semana nos llegan noticias a través de los medios de comunicación de algún final tan terrible como éste.

alone-513525_1280La clave del síndrome de Otelo reside en el hecho de que el personaje confunde la causa de la expresión emocional de su mujer: Desdémona mostraba miedo, sí. Pero temía no ser creída por su marido, quien sospechaba que ella le engañaba. Éste, sin embargo, atribuyó a ese miedo un origen distinto: consideró que el miedo de su esposa era una prueba más de su infidelidad, que ella se mostraba aterrada ante la idea de ser descubierta y castigada por su flagrante adulterio.

Podemos encontrar en Internet numerosos artículos sobre este síndrome, su causas y consecuencias, su relación con distintos trastornos clínicos y con el consumo de sustancias, su análisis desde la Sexología, las dificultades relacionales de las personas que lo padecen… Si quieres leer sobre ello, te recomendamos el articulo del blog «Sobre Psiquiatría, Adicciones, Neurociencias…».

Nuestro objetivo hoy no es analizarlo en profundidad, sino hacer énfasis en algo mucho más general que supone la base de este síndrome y que podemos resumir en una sola frase:

Las expresiones emocionales no nos revelan su causa, por lo que sería un error darla por supuesto (el «error de Otelo»).

chica triste mirando al suelo psicologia emocionesCon frecuencia realizamos atribuciones erróneas sobre el origen de los estados de ánimo de las personas que nos rodean. Muchos factores interfieren en nuestra interpretación de una expresión emocional: nuestro propio estado de ánimo, nuestras actitudes, expectativas y prejuicios e incluso lo que queremos o no queremos creer (porque nos beneficia en el primer caso y podría perjudicarnos en el segundo).

Tener en cuenta la situación en la que las evidencias de la emoción se manifiestan puede ayudar a reducir las posibilidades de error, pero tampoco nos garantiza poder conocer a ciencia cierta cuál ha sido la causa de la emoción que la expresión de la otra persona refleja.

Y tú, ¿has cometido alguna vez el error de Otelo?

¿Puede Wendy ser feliz? El complejo de Peter Pan y el dilema de Wendy

En el último post hablábamos del síndrome de Peter Pan. En la obra de teatro original de James Matthiew Barrie aparecen, entre los personajes secundarios, dos femeninos que cobran una gran importancia a medida que avanza la trama: el hada Campanilla y Wendy.

Peter Pan, Wendy y CampanillaDado que el objetivo de esta serie de publicaciones es realizar un recorrido por los síndromes que reciben su nombre de personajes de ficción, nos centraremos en la segunda, aunque hemos de reconocer que Campanilla, la celosa, vanidosa y sobreprotectora hada en la historia original, pizpireta y entrañable en la versión de Disney, supone también un personaje arquetípico en nuestra sociedad y tiene un papel relevante en el mantenimiento de la forma de funcionar de Peter Pan. (Si quieres saber más, aquí te dejo un artículo de Evolución Consciente).

Wendy desempeña en la historia de ficción, así como en la vida de los hombres con síndrome de Peter Pan, el rol de mamá cuidadora y protectora. Dan Kiley, autor de «El Síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido», describe en su obra a esta figura. Cariñosa, sensible y paciente, se muestra compasiva y dispuesta a asumir todas aquellas responsabilidades y compromisos de los que Peter rehuye. ¡Si hasta los malvados piratas ansiaban sus cuidados!

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Detalle de la escultura de Peter Pan – Palacio de Egmont, Bruselas

A voz de pronto, este tándem Peter-Wendy parece reflejar la pareja perfecta: una pareja en la que los roles se complementan y las necesidades de ambas partes (uno, de ser cuidado, atendido y consentido como un niño, la otra de cuidar, proteger y sentirse imprescindible, actuando como una madre) se ven cubiertas. Algunas personas llegan a un acuerdo tácito y logran encontrar el equilibrio en este tipo de relación, sin embargo, la realidad de este tipo de parejas suele distar mucho de una complementariedad sana: las posiciones de los dos miembros no son simétricas, como cabría esperar en una relación entre adultos, sino que el trato y el patrón de interacción es más similar al de una madre protectora al cargo de un menor necesitado de cuidados que al de una pareja.

Si bien desde fuera puede parecer que nuestra Wendy da muestras constantes de amor hacia su Peter, ésta suele sufrir enormemente en sus intentos por satisfacer todas las necesidades de la persona o personas que cree a su cargo. De hecho, la imagen que Wendy tiene de si misma se alimenta de su capacidad para complacer a los demás: suele tratarse de una mujer insegura y dependiente que, mediante el cuidado y la satisfacción de las necesidades del otro, le cede las riendas de su vida y el control de sus decisiones.

wendyYa avanzábamos en el post anterior que suele ser Wendy quien, en un intento de mejorar su relación y paliar su insatisfacción y su frustración, busca ayuda psicológica. De hecho, los problemas de pareja son el motivo principal por el que un hombre Peter Pan acude a consulta: ante el temor a ser abandonados por su pareja, acceden a la propuesta de iniciar un proceso terapéutico, bien individual o, en la mayoría de los casos, de pareja.

Algunas de las facetas más relevantes a trabajar en terapia tienen que ver con el establecimiento de límites claros en la pareja: no todo está permitido para Peter, y no todo es permisible por parte de Wendy, quien debe aprender a no ceder ante comportamientos inadecuados.

La atribución y el reparto de responsabilidades en la pareja constituye un punto en el que resulta necesario insistir: es frecuente que Wendy tienda a cargar con culpas que no le corresponden y a disculparse constantemente por sus «fallos» a la hora de complacer y cubrir las necesidades de las personas que la rodean.

Por último, hay que tratar de potenciar de la individualidad de cada uno de los miembros de la pareja: la valía de cada uno de ellos por separado, más allá de los cuidados (dados o recibidos por el otro), y la conquista de su autonomía, que permitirá a cada uno de ellos recuperar el protagonismo de su propia vida.

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Peter Pan y Wendy… ¿Un final feliz?

Y como lo prometido es deuda, comenzamos con la serie de publicaciones sobre síndromes con nombres de personajes de cuentos o de historias de ficción.

Quizá el más conocido de entre estos cuadros sea el síndrome de Peter Pan.

peter y campanillaSeguro que tú también recuerdas a ese niño aventurero que volaba gracias al polvo de hadas, odiaba el mundo de los adultos y vivía en el país de Nunca Jamás junto con los Niños Perdidos. Aunque la mayoría de nosotros conocemos esta historia gracias a la película de la productiva factoría Disney, en su origen era una obra de teatro. Fue escrita por un escocés, James Matthew Barrie, y estrenada en Londres en diciembre de 1904.

El síndrome de Peter Pan comienza a hacerse un hueco en la psicología popular a raíz de la publicación de «The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up» («El síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido»), de Dan Kiley. Como os contaba en el post anterior, no se trata de un diagnóstico oficial: no está recogido en los manuales de psiquiatría y psicología. No obstante, describe un estilo relacional que afecta principalmente a varones con el que nos encontramos con frecuencia, tanto dentro como fuera de la consulta.

La principal característica de las personas Peter Pan consiste en un desfase significativo entre su edad cronológica y su forma de actuar y sentir: rechazan todo tipo de obligaciones y compromisos, comportándose como si fueran niños en cuerpos de adulto y mostrando una marcada inmadurez emocional. Aunque suena divertido eso de ser un niño eternamente, la no asunción de responsabilidades puede tener serias repercusiones a nivel académico, laboral y, por supuesto, en las relaciones, especialmente en las relaciones de pareja.

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Esta curiosa escultura se encuentra en los jardines del Palacio de Egmont, en Bruselas

Estas personas tienden a asumir un papel pasivo e inmaduro en sus relaciones, colocando toda la responsabilidad del funcionamiento de las mismas en el otro: ellos nunca hacen nada mal, la culpa es siempre del otro y es, por tanto, ese otro quien tiene que hacer que se sienta cómodo, seguro y feliz. Rechazan todo aquello que requiere esfuerzo y les resulta difícil controlar sus sentimientos, así como aceptar las emociones propias de la vida adulta. Cuando toman conciencia de ellas, se sienten desconcertados y asustados y, con frecuencia, reaccionan negando o huyendo de los conflictos.

Tras esa aparente despreocupación por el otro y esa negación de los sentimientos adultos se oculta, en la mayoría de los casos, una gran inmadurez e inseguridad. Su autoestima suele ser baja, por lo que dependen afectivamente de los demás y sienten un gran temor ante la posibilidad de ser rechazados. ¿Os resulta familiar?

Como consecuencia de estas necesidades emocionales, casi infantiles, esperan de su pareja un trato maternal: protección, sumisión y disponibilidad incondicional, sin ningún tipo de límite.

wendyAquí entra en juego nuestro segundo personaje: Wendy, la paciente, dulce y comprensiva niña que actúa como «mamá» de Peter y de los Niños perdidos.

Y es que la elección de nuestra pareja nunca es casual…

Pero, como escribió Michael Ende, «esa es otra historia. Y debe ser contada en otra ocasión…». 

Por ahora, os dejo un anticipo en forma de canción: Si Peter Pan viniera, de Ismael Serrano.

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De metáforas, cuentos, princesas y síndromes.

Nuestra día a día está invadido de metáforas. Sí, esta palabreja que nos traslada a la época colegial y recordamos como uno de los recursos literarios que tuvimos que estudiar hace tanto tiempo se cuela, sin permiso, en nuestras conversaciones cotidianas.

cerilla ardiendo sobre fondo negroHablamos de que «estamos muy quemados», de «unas palabras que duelen», o de «historias que transportan a otro mundo». Pero sabemos que ni hemos sufrido quemaduras en nuestro cuerpo, ni un conjunto de letras mezcladas puede causar una herida ni podemos viajar a subidos en un dvd o a lomos de un libro, por bueno que éste sea. Estas expresiones nos permiten ilustrar, empleando sentidos figurados, ideas complejas que, de otro modo, sería difícil comunicar.

En el contexto terapéutico no podía ser menos, y las metáforas son «nuestro pan de cada día» (y no porque la dieta de los psicólogos sea así de frugal…). Entre nuestros recursos, que no son pocos, están también los cuentos. Esas historias, algunas populares, otras no tan conocidas, a veces incluso algunas ideadas para la ocasión, y permiten entender, representar y explicar cuestiones a las que nuestros consultantes, nosotros mismos y cualquier ser humano puede enfrentarse en su vida cotidiana.

BlancanievesA veces sucede que no sólo hacemos uso de estos recursos, sino que resultan tan útiles, tan socorridos y tan fácilmente comprensibles que incluso se utilizan para dar nombre a síndromes y trastornos, a cuadros que, aunque no aparecen como tales en nuestros manuales diagnósticos (nuestras «Biblias», DSM-V, CIE 10), forman parte de la casuística a la que nos enfrentamos a diario.

Se me ha ocurrido (igual es una bomberada de las mías…) que podría dedicar algunos posts a esta cuestión. Espero que os resulte de interés y que, si os apetece, aportéis vuestro granito de arena en forma de experiencia u opinión.

¿Comenzamos?

Atentados en París: ¿Cómo se lo explicamos a los niños?

El mundo occidental está de luto. Es inevitable sentir ira, rabia, miedo e impotencia ante lo que está sucediendo en nuestros días. Y aunque los atentados de París no son más graves que las aberraciones que tienen lugar en otros lugares del globo, quizá por la proximidad geográfica y por la fácil identificación con la población francesa, muchas personas se sienten gravemente afectadas por lo ocurrido el pasado viernes entre los distritos 10 y 11 de la Ciudad de la Luz.

Cuando tienen lugar sucesos de esta envergadura, muchos adultos optan por aislar a los menores, tratar de mantenerlos por todos los medios al margen de toda información al respecto. Sin embargo, aunque la intención de protección es buena, sabemos que los niños son enormemente sensibles a todo lo que sucede a su alrededor, y por ello nuestra buena intención puede resultar contraproducente.

niño triste blanco y negroAunque los mantengamos alejados del bombardeo mediático que estamos sufriendo estos días, los niños, incluso los más pequeños, tienen capacidad para percibir nuestros estados de ánimo: notan nuestra inquietud, nuestra tristeza, nuestra rabia y nuestro miedo.

Debemos tener en cuenta que, hasta los 6 años, los niños tienen un funcionamiento «egocéntrico», es decir, se consideran responsables de lo que ocurre a su alrededor. Si captan que algo no va bien, que estamos desmoralizados, preocupados o angustiados, inmediatamente se atribuirán la responsabilidad de nuestro sentir: «Si mamá está triste, es por mi, por algo que yo he hecho». Por eso resulta fundamental hablar con ellos, con términos sencillos de entender, sobre cómo nos sentimos y cuáles son las causas de nuestro malestar.

Al explicarles lo ocurrido, no es necesario entrar en demasiados detalles. Y, por supuesto, en la medida de los posible, debemos limitar la exposición a las terribles imágenes que, a nosotros mismos, nos está costando asimilar por su crudeza y su fuerte carga de violencia. Los adultos debemos ayudarles a interpretar lo que han visto y, aunque no nos explayemos en los detalles, es recomendable que evitemos mentir. Resulta tentador decir cosas como que «aquí no va a ocurrir» o que «no va a pasarle a nadie cercano» para aliviar su incertidumbre y su preocupación, pero no debemos asegurarles algo que no podemos garantizar.

Podemos preguntarles qué han visto, qué creen que ha pasado y, a partir de ahí, construir una explicación sencilla y asequible, que será suficiente, siempre y cuando quedemos a su disposición para ampliarla o responder a sus preguntas, si es que ellos desean saber algo más.

Los niños más mayores pueden preguntarse qué puede llevar a una persona a querer matar a otras así. A nosotros también nos cuesta entender las motivaciones tras los actos terroristas. No es necesario que finjamos: podemos reconocerlo, lo que validará su emoción y les hará sentirse comprendido. Podemos transmitirle que las personas que cometen este tipo de acciones buscan provocar miedo, inseguridad y odio, y que la mejor forma de hacerles frente es, precisamente, no darles eso que buscan, y tratar de continuar llevando una vida normal, aunque resulte difícil.

Es importante que, a pesar de nuestra propia incertidumbre, tratemos de infundirles seguridad, transmitiéndoles que se trata de un asunto «de mayores» que los adultos intentarán solucionar, y que Mamá, Papá, los profes y todos los demás adultos estamos para protegerles y cuidar de ellos allí donde estén (en casa, en el cole, en la piscina, en la calle…)

No debemos perder de vista a aquellas personas (niños y mayores) que han sufrido recientemente situaciones de alto estrés o de gran impacto traumático. Pérdidas recientes accidentes y situaciones de violencia dejan huellas que pueden reactivarse, heridas que pueden volver a abrirse por la exposición a esta información.

La revista infantil francesa Astrapi publicó el pasado fin de semana un suplemento en el que explicaba la noticia a sus pequeños lectores. Han tenido el detalle de compartir el documento, ilustrado por Frédéric Benaglia, en formato pdf. Puede servirnos de inspiración a la hora de afrontar la difícil tarea de hablar de estos dolorosos acontencimientos. Puedes encontrarlo aquí: Astrapi Atentados Paris

Panorámica nocturna París desde Arco del Triunfo

Que París, y el mundo entero, vuelva a iluminarse con la luz de la paz.

Y tú, ¿eres marciano?

Alien tres ojos - Psicólogo Gijón

En las últimas semanas, entre los muchos «fenómenos virales» que nos hemos encontrado en las redes sociales, nos ha llamado especialmente la atención un vídeo que hoy queremos compartir con vosotros.

UNICEF ha conseguido, una vez más, no dejar a nadie indiferente con este anuncio en el que un niño reptiliano con superpoderes llega a un colegio terrícola; asuntos tan cotidianos como el acoso escolar, las necesidades educativas especiales, el respeto a las diferencias y la integración quedan plasmados en poco más de un minuto de metraje.

Y es que, tener a alguien diferente cerca, es una gran suerte. Nos permite poder descubrir otros puntos de vista, otra visión del mundo, otras formas de pensar y actuar… En definitiva, nos brinda la posibilidad de aprender y enriquece nuestra vida.

Además… ¿No somos todos un poco marcianos?

Resaca cinematográfica: Del revés

Hace unos meses llegó a las grandes pantallas el último estreno de Pixar, Inside-Out (Del Revés en España, Intensa-Mente en Hispanoamérica). Y el mundo de más de uno quedó, precisamente, «del revés«. Son varias las personas que me han comentado el fuerte impacto que esta película les ha causado, cómo les ha ayudado a comprender algunas facetas de sí mismos y, sobre todo, cómo les ha llevado a reflexionar sobre las emociones propias y ajenas. Desde luego, Inside-out es una de esas películas dignas de ver varias veces… Y en cada visionado se descubren nuevos detalles, nuevos matices, que enriquecen la historia aún más.

Del revés - personajes con rótulo Psicologo Gijón

La película plasma, de manera simplificada, algunas cuestiones relacionadas con la psicología que pueden resultar de difícil acceso para el público general: los procesos implicados en la formación de recuerdos, la importancia de los vínculos en la configuración de nuestra identidad, el subconsciente, la imaginación, el pensamiento abstracto, el valor del duelo y su utilidad a la hora de poner fin a distintas etapas de nuestra vida, el desarrollo de nuestro mundo emocional y su evolución en el tiempo…

Necesitaríamos unos cuantos posts para comentar cada uno de estos temas en profundidad (y quizá lo hagamos), por eso el objetivo de el que escribimos hoy es más prudente: Queremos compartir con vosotros algunas de las conclusiones a las que hemos llegado tras disfrutar de esta historia

  1. Una vida feliz no implica estar alegre todo el tiempo.

Del revés - Alegría tirando de Tristeza - Psicologo GijonSi habéis visto la película (o algo de la abundante publicidad que se le ha hecho) recordaréis que el sentimiento de Alegría aparece representado por una simpática figurilla amarilla con el aspecto de un hada maníaca que pretende que Riley, la niña protagonista de la historia, esté siempre feliz. Para ello trata de mantenerse a los mandos de la mente de la pequeña todo el tiempo, impidiendo a las otras emociones, especialmente a Tristeza, que participen. Aunque sus planes funcionan temporalmente, resulta inevitable que las otras emociones tomen parte (no quiero ser spoiler, así que no diré más). Cuando las emociones se turnan a los mandos, la niña parece lograr una forma de felicidad más profunda, más genuina, y sus respuestas ante las distintas situaciones resultan más ricas y coherentes.

Contar con un amplio abanico emocional puede facilitarnos más información acerca de la situación en la que estamos, lo que nos puede llevar a tomar mejores decisiones y, por tanto, llevar a cabo comportamientos que nos reporten una mayor satisfacción, y así estar más felices. En la película, (a ver cómo lo cuento sin destripar el argumento…) una situación de alejamiento respecto a su familia activa en la niña sentimientos de tristeza y miedo que le llevan a tomar la decisión de regresar a casa, lo que le lleva a sentir una gran felicidad, más profunda. La alegría es sólo uno de los componentes de la felicidad; ésta puede estar teñida de otras emociones, incluso de tristeza.

2. Tratar de permanecer feliz todo el tiempo resulta agotador… ¡y muy dañino!

Hay momentos en la vida en que las circunstancias nos obligan a sentir. Cuando en esas ocasiones tratamos de bloquear el resto de emociones y fingimos estar alegres, trasladamos un mensaje confuso a los demás (que no tienen otra forma de saber lo que sentimos) y podemos llegar a pensar que hay algo malo en nosotros si no logramos ser felices todo el tiempo.

Aprendemos qué reacciones son «normales» observando a los demás: si una mamá o un papá, por ejemplo, mantiene la compostura y muestra alegría independientemente de su sentir real, un niño que sienta tristeza, preocupación, enfado… Tendrá problemas para reconocer sus propias emociones y puede considerar que hay algo que funciona mal en él, que es raro o que está sintiendo cosas inapropiadas, pues no consigue mantener el tono emocional positivo que resulta tan normal en su entorno. Y lo verdaderamente normal, lo humano, es sentir, y no ser feliz todo el tiempo.

inside out - emociones padre vs madre

Así, cuando ese «ser feliz todo el tiempo» se convierte en uno de nuestros objetivos vitales, estamos condenados al fracaso y la frustración y, por tanto al malestar y a la infelicidad. Incluso se han realizado estudios que demuestran que, cuanto más nos esforzamos por conseguir la felicidad, más elevamos nuestras expectativas y, por tanto, más decepcionados nos sentimos al no poder alcanzarlas.

Del revés - Ira toma el control - Terapia en Gijón

Intentar obligarnos a ser felices puede hacernos sentir aislados, enfadados y confusos. Resulta mucho más productivo tratar de construir experiencias positivas, buscar actividades que nos diviertan y estimulen y nos ayuden a sentirnos bien. Pero, cuando no es así, reconocer y comunicar nuestros sentimientos negativos. Recordemos una vez más que la única forma que nuestro entorno tiene de saber cómo nos sentimos o qué pensamos es… ¡que nosotros lo comuniquemos!

3. La tristeza resulta fundamental para nuestro bienestar.

tristeza inside out llorando - Atención psicológica GijónAunque puede resultar molesto sentirla, la tristeza tiene un propósito en nuestra vida: Nos permite empatizar, tener compasión y conectar profundamente con la gente, lo que la convierte en un componente de la felicidad. Con mucho tacto, Inside-Out muestra cómo las emociones que en muchos casos tratamos de evitar (además de la tristeza, la ira y el miedo) resultan enormemente útiles, pues nos proporcionan información sobre cómo reaccionamos a acontecimientos (tanto internos como externos) y nos permiten conectar con los demás, recurrir a ellos en busca de ayuda y consuelo.

4. En lugar de tratar de eliminar las emociones desagradables, debemos aceptarlas y reconciliarnos con ellas.

Intentar contener o eliminar una emoción resulta una estrategia muy común, Es frecuente entre las personas que aún no han adquirido una comprensión profunda de sus propias emociones. Si tenéis adolescentes cerca, sabréis de lo que hablo… Aunque también es un recurso muy común entre los adultos.

Tratar de restringir o bloquear una emoción resulta completamente contraproducente a largo plazo. Lo recomendable es aceptar esa emoción, observarla conscientemente tratando de no juzgarla como «correcta» o «incorrecta»: No está ni bien ni mal, es sólo una manera de reaccionar. Reconocer y aceptar nuestras propias emociones nos proporciona una mayor estabilidad, facilita su manejo y mejora la calidad de nuestras relaciones.

personajes inside out - islas de la personalidad

Esperamos no haberte aburrido con tanto análisis. Si has llegado hasta aquí, te agradecemos tu paciencia. Como ves, la película da mucho de sí… Y es que el cine no es sólo un entretenimiento, sino una poderosa fuente de aprendizaje.

Cuéntanos, ¿qué otra película te ha hecho reflexionar?

Vencer el estrés postvacacional

A estas alturas de septiembre, lo más probable es que la mayoría de nosotros estemos inmersos en la rutina del nuevo curso y las vacaciones formen ya parte de nuestros recuerdos. Como mencionábamos en el post anterior, es tiempo de retomar horarios, obligaciones y responsabilidades. Y a algunas personas, eso les cuesta… Quizá sepas a qué me refiero…

Hombre angustiado - psicólogo en Gijón

Muchos de vosotros habréis sufrido (o quizá estéis sufriendo) de estrés postvacacional. Se trata de un síndrome, un conjunto de síntomas, que aparecen como consecuencia de un fallo en el proceso de adaptación a la vida activa tras un periodo de vacaciones, e interfieren en nuestro rendimiento.

Resulta común en adultos (en función de las fuentes los datos oscilan entre un 6% y un 57%, aunque vamos a quedarnos con el dato de la Sociedad Española de Neurología: cerca del 35% de la población activa de entre 25 y 40 años), aunque también se da en niños, especialmente cuando no están a gusto en su centro de estudios o sufren bulling (acoso escolar), situación en la que es más que comprensible su rechazo a regresar a las aulas.

Humor huevo roto con carita de miedo -estrésEl síndrome, como decíamos, está conformado por un conjunto de síntomas, tanto físicos como psíquicos. Entre los primeros se encuentran cansancio muscular, fatiga, falta de sueño o somnolencia diurna excesiva, falta o exceso de apetito, dolores musculares difusos… Nuestra mente responde a su vez con dificultades de concentración, preocupación, tristeza, apatía, nerviosismo o irritabilidad.

Podemos imaginar cuáles son las repercusiones tanto en nuestro rendimiento como en nuestras relaciones. Quizá en este momento no seamos una compañía muy agradable…

Aunque su frecuente uso en los medios de comunicación en esta época del año ha convertido el concepto en algo manejado por todos, debemos tener en cuenta que, a pesar de la connotación aparentemente negativa de la primera parte de la expresión (se habla de «síndrome/estrés/depresión postvacacional»), se trata de algo perfectamente normal.

Esa es la buena noticia: No estás enfermo. Sólo te estás adaptando.

Nuestro organismo está adaptándose a una situación ambiental novedosa, y toda adaptación requiere de un proceso y de una serie de cambios a nivel orgánico (corporal), psíquico (mental o cognitivo), e incluso conductual. Nuestro organismo sufre una serie de cambios en un intento de emplear mejor sus recursos: algunos se aceleran, otros se reactivan, siempre con el objetivo de dar respuesta a las demandas ambientales. Se trata de una reacción normal al estrés, que sólo resulta peligrosa si se mantiene en el tiempo.

Debemos ser cautos, pues el estrés sostenido incide en el origen y en el empeoramiento de algunas enfermedades y dolencias neurológicas, tales como cefaleas, epilepsia y trastornos del sueño. Aunque el síndrome postvacacional tiene un fuerte componente emocional, puede convertirse en desencadenante de daños diversos. Por ese y por otros motivos, debemos tratar de prevenir su aparición y de paliar sus síntomas, si ya han aparecido.

Una vez más, la prevención es el mejor remedio. Aquí tienes algunas pautas:

  • Mantener cierta estabilidad en los horarios evita que se alteren nuestros ritmos biológicos.
  • Volver a la rutina de manera paulatina favorece nuestra adaptación. Programa tu regreso con tiempo…
  • Disfrutar de nuestra actividad todo el año. Si nuestra motivación se centra exclusivamente en las vacaciones, pasaremos medio año ansiando su llegada y el otro medio lamentándonos por su finalización.
  • Mantener nuestras aficiones durante el curso escolar. Organiza tu tiempo, y ¡diviértete! Busca la forma de disfrutar de tu ocio en pequeñas dosis durante el curso. No tienes por qué abandonarlo con el fin del verano… En este artículo nos recuerdan cómo nuestras aficiones se convierten en nuestras grandes aliadas a la hora de combatir el estrés.
  • Moderar el consumo de cafeína y alcohol. Quizá te parezca una buena solución a corto plazo, pero nada más lejos de la realidad: El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, agravando los síntomas de apatía, tristeza y desgana, mientras que el café y las bebidas con cafeína agudizan los síntomas de estrés. No, no es buena idea.
  • Dosificar las vacaciones: Quizá te sirva de consuelo tener en mente que pronto podrás disfrutar de algún puente o de unos pocos días de descanso…
  • Recuerda que se trata de un periodo de adaptación. Y pasará… Date un poco de tiempo. Ten paciencia contigo mismo, en la mayor parte de los casos es cuestión de actitud y de tiempo. Lo más probable es que en 10-15 días te sientas mejor.

Si, a pesar de todo, te cuesta adaptarte y dejar atrás esa mezcla de emociones y sensaciones que quedan recogidas en el concepto de estrés postvacacional, quizá requieras de ayuda especializada.

Recuerda que estamos aquí para ayudarte, tu psicólogo en Gijón, y nuestro objetivo es tu bienestar.

Y llegó la «vuelta al cole»…

Sí, ya está aquí. Llegó ese momento tan temido por algunos, tan deseado por otros: La vuelta a la rutina, el inicio de curso, el fin de las vacaciones.

Mafalda - vuelta al cole

He de reconocer que a mi, personalmente, me gusta septiembre. Es la vuelta a lo conocido, al orden, tras un tiempo de descanso, libertad, ocio y cierta improvisación. Pero, consciente como soy de que, para muchas personas y, desde luego, para muchas familias, supone un momento de crisis, me he decidido a escribir sobre esta cuestión.

vuelta al cole ansiolíticoEn estas fechas se junta el presunto «estrés postvacacional« de los padres (sí, digo presunto, pero de eso hablaremos otro día…), la cuesta de septiembre, con todo el revuelo y el gasto económico que supone la adquisición del material necesario para comenzar el curso, y el retorno de los peques, y los no tan peques, a sus tareas escolares y académicas.

Se acabó la libertad de horarios, las horas muertas, las largas siestas, la playa… ¿Es ése el enfoque? Desde luego, si nos contamos así la historia, no es de extrañar que nos desagrade esta época. Parece que sea el fin de lo bueno. Sin embargo… ¿quién dijo que lo que comienza ahora no sea bueno?

Es precisamente eso, nuestra actitud, lo que convierte Septiembre en una cuesta de gran pendiente… ¡o en un trampolín!

Y nuestros peques, como siempre, imitan lo que ven. Si tu discurso es pesimista, angustiado o de resignación… Ya sabes cómo se mostrarán ellos. Tenemos que aprender a motivarnos y motivarles para comenzar esta nueva etapa con un buen rendimiento y disfrutando del tiempo libre (que lo habrá, seguro).

Durante los días previos a la incorporación al cole o al trabajo, es recomendable que retomemos algunas rutinas: asumir progresivamente horarios razonables de sueño y alimentación, próximos a los que tendremos durante el curso, facilita la transición a esta nueva etapa y minimiza las sensaciones de cansancio, desgana y pereza.

Respecto al sueño, no me cansaré de recordaros que un sueño de calidad es incompatible con la presencia de dispositivos móviles… Así que, aunque durante las vacaciones nos hayamos tomado ciertas licencias, debemos tener presente que el móvil no es un buen compañero de sueño. Y aún menos para nuestros niños y adolescentes (si quieres saber más sobre el sueño en estas edades, te recomiendo este artículo).

iphone-388387_1280La nomofobia o adicción al móvil es una realidad cada vez más frecuente. ¿Y has oído hablar del «vamping«? Consiste en estar conectado al móvil hasta altas horas de la noche. Resulta un fenómeno muy común entre los adolescentes y tiene fuertes repercusiones sobre su estado de ánimo, su rendimiento escolar y, evidentemente, sobre la cantidad y calidad de su sueño. Por favor, no te lo tomes a la ligera.

El orden ayuda, no sólo en los hábitos, sino también en el entorno: Reorganizar la habitación y el escritorio, retirando objetos que no vayamos a utilizar y haciendo sitio para el nuevo material, nos ayuda a tomar conciencia de la realidad de la nueva etapa y nos permite despejar tanto el exterior como nuestra mente.

Podemos elaborar un horario semanal, convirtiéndolo en una tarea estimulante que nos permita tanto ver y anticipar cuál será la estructura de nuestro día a día como apreciar los momentos de tiempo libre y planificar a qué podemos dedicarlo: jugar, descansar, practicar algún deporte, pasar tiempo con los amigos o la familia, ver pelis, aprender a hacer ganchillo… ¡Lo que tú quieras!

felipe angustia

Porque la vuelta a la rutina no es una condena, sino una nueva oportunidad para gestionar tu tiempo y descubrir que, también durante el curso, puedes tener tiempo para todo.

Y, si necesitas ayuda, no olvides que puedes contactar con nosotros.

¡Feliz vuelta al cole!

Pequeño homenaje a dos grandes humanistas: Oliver Sacks y Wayne Dyer

Se nos va agosto, y con él, en unas pocas horas, hemos despedido a dos figuras a las que admiro profundamente: El Profesor Oliver Sacks, médico neurólogo, y Wayne Dyer, psicoterapeuta y Doctor en Psicología, ambos de orientación humanista.

Los dos, cada uno con un estilo muy particular, y desde ámbitos distintos y distantes, pero complementarios, dedicaron parte de su vida al estudio y comprensión de la mente humana, uno de los mayores y más perseguidos objetivos de la ciencia.

Me resulta imposible dejar pasar esta pérdida sin hacerles un pequeño homenaje desde aquí a modo de agradecimiento (a todas luces insuficiente) por su curiosidad, sus investigaciones, sus descubrimientos y, sobre todo, por haberlos compartido con el mundo, más allá de lo académico, a través de sus múltiples publicaciones, que nos han permitido acercarnos a las neurociencias y a la psicología desde una visión científica, al tiempo que humana y próxima.

Porque no podemos perder de vista que las ciencias humanas, las ciencias de la salud, por muy objetivas que sean, versan sobre personas. Los llamemos, pacientes, sujetos, casos o consultantes, son, en todo caso y por encima de todo, personas que merecen ser tratadas con respeto, dignidad y compasión.

Brad Barcket - Getty Images

Brad Barcket – Getty Images

El propio Sacks fue, por desgracia, en muchas ocasiones, «paciente». Qué poco me gusta este término para referirse a quien requiere atención médica… Sin embargo, hoy lo emplearé: Fue un paciente paciente, curioso, productivo y con sentido del humor hasta el final. Su carta de despedida, publicada hace unos meses, lo dice todo. Ha sido, según sus propias palabras, «un ser sensible, un animal pensante en este planeta». En este planeta que hoy ya le echa de menos.

wayne-dyerWayne Dyer, por su parte, hizo énfasis en el poder del pensamiento. Su perspectiva pretende dar un giro a la visión de la normalidad y la enfermedad. Su obra supone un cambio de paradigma y nos impulsa a buscar y a superar nuestros propios límites.

Quizá uno de los mayores aprendizajes que he extraído de la lectura de su obra es que «No puedes controlar siempre lo que ocurre en el exterior, pero siempre puedes controlar lo que ocurre en el interior» y lo que es, sin duda, toda una lección de vida y una declaración de intenciones: «Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieras».

A pesar de las grades pérdidas, por la veteranía de esta generación de grandes pensadores, investigadores y autores, confiemos en que, como afirmó el Profesor Sacks, el mundo esté en buenas manos.