De la #Arquitectura a la #Psicología, con el #Fútbol como constante

¿Qué tienen en común un arquitecto, un entrenador de fútbol, un educador y un estudiante de Psicología?

Pues en este caso, que son la misma persona: nuestro último invitado.

Emilio González Nosti, Emi, cargado de paciencia, se deja preguntar y nos responde con su estilo humilde y cercano. Licenciado en Arquitectura, apasionado del fútbol y entrenador del equipo Juvenil A de La Asunción Club de Fútbol, comparte con ElTalento su experiencia vital.

Con Patry Picón y Elena Argüelles ocupándose de los aspectos técnicos y Olga Gutiérrez, Paula Bango y yo misma, María Jiménez, en los microfónos, tuvimos la oportunidad de aprender cómo desarrolla su actividad este buscador, que siguiendo la estela de su padre en el fútbol, y rompiendo con la tradición familiar en lo profesional, ha puesto su vida patas arriba por seguir su pasión.

Programa Emi 15-1-2014

Aquí tienes algunas de las perlas que nos dejó en su visita a Radio Kras:

«Pierdo porque estoy cansado: No, no estás cansado: estás perdiendo y eso se te va a la cabeza»

«Los entrenadores de fútbol somos educadores. Y el que no lo sea, ya está tardando…»

«Muchas veces volcamos en los niños las frustaciones de los mayores«

«Si algo me define como entrenador es estar inconforme. El talento surge de estar inconforme«

«En el equipo de fútbol son muy amigos, pero juegan 11, y hay 9 en el banquillo. Son compañeros, pero tienen que competir. Y lo más bonito es que los que están en el banquillo celebran los goles de los que están jugando«

«Todos somos los mejores en algo. Y si no lo encontramos, hay que inventarlo«

«Los padres quieren que los niños sean felices. Que sean lo que quieran, pero que sean felices«

Si quieres descubrir cómo hilamos estos temas y qué tiene que ver todo esto con una pastilla de jabón, te invito a que escuches el podcast del programa.

http://www.ivoox.com/3971857 [http://www.ivoox.com/eltalento-15-01-2015-audios-mp3_rf_3971857_1.html?autoplay=1]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=KdydRMoVgrM&w=560&h=315]

María Jimenez

María Jiménez  Visita mi web  @May_Jim_Al

De propósitos y despropósitos

Esta mañana he ido a un kiosko con la idea de actualizar las revistas de la sala de espera de la consulta. Sí, de vez en cuando hay que hacer estas cosas, aunque el hecho de que en los espacios de espera sólo haya material desfasado forma parte del saber popular… (Si quieres conocer el secreto de este curioso fenómeno, puedes leerlo en este artículo y otro día lo comentamos). La cuestión es que no ha sido fácil hacerlo. Desde las portadas de las publicaciones me han asaltado innumerables imágenes de gente muy atractiva practicando deporte con titulares superpuestos del tipo «Año nuevo, nuevo reto», «Cuerpo de portada en 3 meses», «Adiós a la barriga», «Tu año fit empieza ahora»… Y un largo e inquietante etcétera. Tengo que reconocer que me he sentido algo molesta.

Imagen cortesía de Stuart Miles/FreeDigitalPhotos.net

Imagen cortesía de Stuart Miles / FreeDigitalPhotos.net

¿Qué pasa en enero que uno tiene que poner su vida patas arriba y cambiar su hábitos?

Pues los propósitos de Año Nuevo. Otro fenómeno de lo más curioso.

Hay dos momentos clave en el que nos entra esta locura colectiva de buenas intenciones: el 31 de diciembre y la «vuelta al cole». Percibimos que comienza una nueva etapa, hacemos balance (algunos, otros se saltan este paso y pasan directamente a la acción, o mejor dicho, a la intención, que «del dicho al hecho… Hay un trecho») y nos proponemos hacer cambios en nuestro día a día. En realidad, este momento del año puede ser tan bueno, o tan malo, como cualquier otro.

Quiero invitarte a hacer memoria:¿Recuerdas cuáles eran tus intenciones en septiembre? ¿Cuáles fueron tus propósitos para el 2014? ¿Y el año anterior?

En ésto de los propósitos también hay «trending topics». Tal vez alguno te resulte familiar: perder peso, hacer ejercicio, dejar de fumar, aprender idiomas, apuntarse a *inserte su actividad aquí*, comer sano, leer más, pasar más tiempo con la familia…

Imagen extraída de Inmediatika.es

Imagen extraída de Inmediatika.es

La cuestión es que queda muy bonito todo esto de las buenas intenciones, de decir que «de este año no pasa»… Pero sí, el año pasa… Y no pasa lo que tiene que pasar. Si éste es tu caso, no te desmoralices: formas parte del 88% de la población, pues, según un estudio llevado a cabo por el psicólogo Richard Wiseman, sólo el 12% de las personas consigue cumplir con los propósitos que se plantea al comenzar el año.

Entonces, ¿qué hacemos?, ¿»reciclamos» la lista del año pasado una vez más?, ¿nos dejamos de propósitos y pasamos el año sin definir objetivos, navegando a la deriva?…

Son dos posibilidades, sin embargo quizá la más constructiva consista en analizar qué está ocurriendo y por qué razón pasan de nuevo 12 meses y tenemos que convivir con la frustración de no estar cumpliendo las metas establecidas.

Antes de fijar tus nuevos objetivos, plantéate dos cuestiones:

1. ¿Por qué quiero hacer ésto?

2. ¿Para qué quiero hacer ésto?

Si te parece que me he equivocado y he escrito dos veces la misma pregunta… Vuelve a leer: La primera pregunta, por qué, indaga en la causa, en el origen de tu objetivo, mientras que el para qué cuestiona las consecuencias, el fin de ese objetivo. El pasado jueves, en el programa de radio (te recuerdo que puedes escucharnos en directo a las 21:00 en Radio Kras, 105.FM), puse un ejemplo banal pero bastante fácil de comprender: Si te has propuesto adelgazar, digamos, 10kg, puedes querer hacerlo porque te ves gordit@, pero quizá quieras hacerlo para darle en los morros a tu cuñad@ en la próxima reunión familiar… ¿Ves la diferencia?.

En todo caso, cuando nos proponemos algo, tenemos que explorar cuál es nuestra motivación. Si una y otra vez tenemos los mismos propósitos, quizá ese aspecto que queremos cambiar, ese nuevo hábito que queremos adquirir, tenga que ver con algo valioso para nosotros. Sin embargo, debemos tener en cuenta que existen dos principales motivos de abandono: la falta de constancia y una incorrecta definición de la meta (que es, en muchas ocasiones, la causa de esa falta de constancia).

Imagen cortesía de Digitalert/FreeDigitalPhotos.net

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Cae por su propio peso, pero si realmente deseas cumplir con ese propósito que te has fijado, necesitas un plan: cuanto mejor definas tu objetivo, más sencillo será alcanzarlo. Si eres capaz de fragmentarlo en pequeños logros más asequibles y objetivables y concretar qué conductas vas a llevar a cabo para alcanzarlos, así como en qué momentos del día o de la semana vas a hacerlo, ya tienes hecha la mitad del trabajo: resultará más difícil que las fuerzas te flaqueen y acabes perdiendo la motivación por sentir que tu meta es demasiado lejana y parece inalcanzable.

Otro ejemplo: No es lo mismo decirte cada día «tengo que aprender Inglés» o «tengo que bajar 10kg» que «hoy voy a aprender 10 palabras nuevas en el descanso de la comida y repasar las de ayer» o «durante el día de hoy hoy voy a beber dos litros de agua y voy a caminar 30 minutos». En la segunda opción puedes controlar tus avances, comprobar el cumplimiento de los dos objetivos y, por si fuera poco, puedes emplear recursos externos para ayudarte, ¡se han desarrollado un montón de apps para facilitarte la tarea!.

Si además consigues encontrar motivación en la propia actividad, se multiplicarán tus posibilidades de ser constante. Ten en cuenta que establecer un hábito requiere tiempo. Hay quien dice que se tarda 21 días, sin embargo los resultados de algunos estudios apuntan que la media es de poco más de dos meses (66 días exactamente, aunque los tiempos varían en función de factores individuales y de la actividad en cuestión).

Importane: ¡No olvides registrar tus avances! Parece una simpleza, pero anotar en un calendario los días que cumples tu objetivo, o incluso construir una gráfica que muestre tu evolución, puede ayudarte a mantener fresca tu motivación. Y, por supuesto, recuerda premiarte de vez en cuando. Sí, lo que has leído: premiarte. En plan Super Nanny. Las medidas de contingencia funcionan, y constituyen la base de la modificación de conducta, así que aprovecha…

Aunque hace un rato que vengo usando los conceptos «propósito» y «objetivo» como sinónimos, quiero aclarar que no lo son, y que, de hecho, el abandono de un propósito no tiene por qué significar el abandono de un objetivo.

Desconozco los datos en la población española, pero de acuerdo con el British Military Fitness, un tercio de los nuevos socios abandona el gimnasio al finalizar el mes de enero. En EEUU la cifra ronda el 80%.

Y así, la cuesta de enero de muchos se convierte en el agosto de gimnasios y nutricionistas…

Si formas parte de los desertores, no te culpabilices. Quizá, sencillamente, hayas encontrado una manera en la que no quieres/no disfrutas/no te gusta acercarte al objetivo. Siguiendo con los ejemplos, quizá sea verdad que no tienes tiempo para clases presenciales de Inglés, pero puedes apuntarte a algún curso online y administrar tu tiempo, o escuchar audios de conversación de camino al trabajo, o acudir a una de esas cafeterías en las que puedes practicar la conversación (si vives en Gijón, en el CMX hay grupos gratuitos de conversación en Inglés y Alemán, ya no tienes excusa). Si eso de caminar te resulta poco estimulante, tal vez lo tuyo sea la bici, o el baile, o el zumba… No te rindas aún, busca otro camino para alcanzar esa meta.

En fin… Estoy segura de que, en estas fechas se han publicado cientos de entradas con pautas para cumplir tus propósitos de Año Nuevo. Si a pesar de todo desistes, si no logras incorporar esa nueva actividad en tu rutina y acabas por abandonar… Quizá sea porque realmente no lo necesitas. En todo caso, espero que cada día cuando hagas (o pases de hacer) aquello que te propusiste el primero de enero, seas consecuente contigo mismo.

La coherencia es un propósito que todos debemos practicar a diario.

Y llegó Diciembre…

luces navidad

En estas últimas semanas me he dado cuenta de que me he hecho mayor.

Sí, no pongas esa cara. Seguro que a ti también te ha pasado.

Se supone que el cambio es progresivo, gradual, que fluye de manera natural y apenas tendríamos que darnos cuenta. Y sin embargo… ¡zas! un día te levantas y ya no tienes veintipico (o trentaypico, que dicen que los treinta son los nuevos veinte), ya no todo está permitido, y percibes el mundo de manera distinta. ¡Hasta empiezas a pensar en hacerte un plan de pensiones! Quizá haya sido la suma de pequeñas variaciones, pero se ha producido un cambio cualitativo e… ¿irreversible?.

Y te descubres haciendo cosas de mayor: rememorando batallitas de juventud, aconsejando a tus sobrinos (algunos ya adolescentes) y hablando ¡oh, sí! de lo deprisa que pasa el tiempo y de lo rápido que se nos va la vida.

Si ya lo decía Jorge Manrique en sus coplas, allá por el siglo XV…

Recuerde el alma dormida.

Avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida,

cómo se viene la muerte

tan callando,

cuán presto se va el placer,

cómo, después de acordado,

da dolor,

cómo a nuestro parecer

cualquier tiempo pasado

fue mejor.

Y por si eso fuera poco, Karina nos lo recuerda cantando:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=ShGH_3DFmk4&w=420&h=315]

¿Será verdad eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor?

No sé a ti, pero a mi no me convence en absoluto. Quizá me esté haciendo mayor, pero me resisto a perder la esperanza y la ilusión por el tiempo que vendrá.

to do listEn esta época muchos de nosotros hacemos balance del año, como nos recordaba Paula en su último post. Repasamos la lista de objetivos que elaboramos al despedirnos del anterior y verificamos qué hemos logrado y qué se nos ha quedado por el camino. Y afilamos el lápiz para anotar las metas y deseos para el 2015.

Me gustaría que, además de este clásico ejercicio de cierre anual, valoraras qué sorpresas te ha dado el año que se va. ¿Qué has aprendido? ¿Has desarrollado alguna nueva habilidad?¿Qué has hecho por primera vez? ¿Qué has descubierto de nuevo en ti y en los que te rodean? ¿Has conocido a alguien interesante?

Dirán que cualquier tiempo pasado fue mejor… Pero yo estoy convencida de que lo que has aprendido durante este tiempo, el bagaje de experiencias y habilidades que has acumulado y desarrollado a lo largo de ese «pasado mejor», pueden hacerte brillar en el presente y en el futuro.

Confío y deseo que tu balance del año sea siempre positivo.

¡Adiós, 2014!   ¡Y gracias por todo!

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LK2T8K7ATWE&w=420&h=315]

María Jimenez

María Jiménez

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Pequeñas lecciones de vida: Perder

Hace unos días, medio en broma medio en serio, salió de mi boca la siguiente expresión: “No me gusta perder. Por no perder, no pierdo ni el autobús”.

Y es que detrás de cada broma se esconde una gran verdad.

En ese momento, mi interlocutor podía haber interpretado mi comentario de diversas maneras, casi todas ellas legítimas y, probablemente, correctas.

No me gusta perder cuando juego a algo. ¿Acaso a alguien le gusta? No es una experiencia grata, y eso de “lo importante es participar” no sirve de mucho consuelo. Desde mi punto de vista, lo importante es pasarlo bien, aunque sea mirando. Y si puedes ganar, qué quieres que te diga, mejor que mejor. Sin embargo, esta connotación de “perder” no es la más dolorosa, ni con mucho la más grave, aunque hay personas que hacen de ello un auténtico drama.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=xIOnOdj1UYs&w=560&h=315]

llaves en la palma de la mano blanco y negro

Tampoco me gusta perder objetos. Resulta molesto y fastidioso tener que hurgar en el bolso, palpando todo tipo de contenidos, hasta dar con las dichosas llaves, o dar vueltas por la casa como una gallina sin cabeza a la búsqueda de un móvil que, con una intención muy distinta, has silenciado previamente, lo que hace más divertida la tarea. Y tratas de defenderte diciendo: «No lo he perdido, simplemente no sé dónde está…»

Asimismo, tampoco nos agrada sentir que nos estamos perdiendo algo. Estoy segura de que no soy la única a la que se le queda corto el tiempo y desea tener muchas experiencias, hacer muchas actividades… y renunciar a alguna de ellas conlleva ese sentimiento de «cómo me gustaría haber podido hacerlo, haber estado allí…». Por desgracia, hasta ahora no se ha descubierto la manera de estar presente en varios lugares y desempeñar distintas tareas a la vez. Hacer un plan, desarrollar una actividad, cualquiera que sea, implica renunciar a otras opciones en las que podríamos emplear ese tiempo. Y la renuncia no es algo sencillo.

angel of grief esculturaEl sentimiento de pérdida es, según mi parecer, el más complejo y doloroso de los mencionados hasta ahora. El vacío que queda al alejarnos de alguien, o cuando alguien se aleja de nosotros (según sea por decisión propia o ajena) y desde luego, el que queda cuando alguien cercano a nosotros fallece, es en ocasiones inmenso. Forma parte de eso que los psicólogos llamamos «proceso de duelo». Resulta difícil lidiar con ello y supone, en muchos casos, un esfuerzo y un desgaste emocional importante.

Si estoy acostumbrada a alguna de las acepciones de “perder”, es a su forma reflexiva, “perderse”, en el sentido de desorientarse. Los que me conocéis seguramente habéis presenciado alguna muestra de mi inexistente sentido de la orientación… Por suerte, lo tengo asumido y el humor me ayuda, tanto a mi como a los que me rodean, a encajar escenas tan absurdas (y tan frecuentes) como perder el coche en un parking o desubicarme tratando de encontrar un lugar en el que, para más inri, ya he estado varias veces.

brújula sobre mapa
Paradójicamente, desde que dije la frase que da pie a este post, he perdido, en sus cinco acepciones.

Y sí, también he perdido el autobús.

Sin embargo, por suerte, no es lo mismo andar perdido que perderse, ni estar perdiendo que estar derrotado. Y por mucho que perdamos, por muchas pérdidas que suframos y por muy perdidos/as que nos sintamos, cualquier pérdida se puede afrontar mientras no nos perdamos a nosotros mismos.

Todo irá bien mientras no te pierdas a ti.

Y si te pierdes, recuerda que, en ocasiones, perderse es la mejor manera de encontrarse a uno mismo.

María Jimenez

María JiménezVisita mi web@May_Jim_Al
 

Educación a la americana vs Educación a la española en #radiotalento

USA

En el último programa de #radiotalento viajamos a EEUU de la mano de Iván Cavielles, profesor del IES San Eutiquio – La Salle, quien compartió experiencia con Patricia Picón, una de nuestras habituales, como docente en la Universidad de Massachusetts.

Ambos nos hicieron partícipes de sus vivencias y nos permitieron romper con algunos viejos prejuicios sobre el país, su gente, su sistema educativo y sus valores.

graduation day

Como siempre, ansiosas por conocer, María Sampedro, Cristina Reguero y yo misma, respaldadas por Olga y Ana, quienes se ocuparon de los aspectos técnicos, profundizamos en la semejanzas y diferencias entre el funcionamiento de las instituciones educativas americanas y españolas y, yendo más allá, reflexionamos sobre las dificultades a las que se enfrentan estudiantes y profesores: aspectos como la motivación, la responsabilidad, la participación, el ambiente en el aula, la metodología de evaluación, las tribus y el acoso escolar aparecieron en nuestra conversación y nos llevaron a algunas conclusiones interesantes.

Quizá el sistema educativo sea diferente, sin embargo, nuestros chicos y los jóvenes americanos tienen mucho en común…

adolescentes

¿Quieres escuchar el programa en diferido? Puedes hacerlo aquí, en la web de Radio Kras.

http://www.ivoox.com/talento-23-10-2014-audios-mp3_rf_3702256_1.html

 

María Jimenez

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El Talento sin control no sirve de nada: Vigila tus emociones

Algunos días todo parece salir del revés: El despertador no suena, el coche no arranca, pierdes el autobús, todo se complica en el trabajo, los peques te dan algún disgusto, no te da tiempo a hacer la compra… El cansancio y el enfado se acumulan y te invade la frustración.

Mujer estresada

Imagen cortesía de Stockimages / FreeDigitalPhotos

Respira un instante y responde a una pregunta:

¿Qué haces tú?

Te sale humo por las orejas, te acuerdas de la progenitora del autobusero, te muestras irascible, te tomas tres cafés y cinco chocolatinas para que se te pase el disgusto, riñes a tus niños o a cualquiera que te encuentres por el camino, decides no dedicarte ese ratito que otros días te hace sentir bien porque, total, el día ha sido una mie*da y se te han quitado las ganas, ya no merece la pena. Por si eso fuera poco, vuelves a fumar. Al final del día te vas a la cama cargad@ de culpa y de malestar… Seguro que duermes como un angelito y el día siguiente será maravilloso… ¿o no?

Otra pregunta más:

¿Funciona?

Si tu respuesta es sí, para y piensa de nuevo: Cuando la gestión de tus emociones negativas es eficaz, éstas tienden a difuminarse. Todas nuestras emociones son funcionales, por supuesto. Y las negativas más si cabe. De hecho, desde un punto de vista evolutivo, su importancia es extrema: El miedo, el enfado y la tristeza nos permiten reconocer y transmitir a los otros que algo no nos agrada, que nos causa malestar y que queremos, bien alejarnos de ello, bien eliminarlo (la primitiva respuesta de huida o lucha). Sin embargo, en muchas ocasiones la manera en que manejamos estas emociones, principalmente la ira y la tristeza, no hace sino fomentarlas.

Por muy habilidoso y competente que seas, por mucho talento que poseas, si no eres capaz de gestionar tus emociones, aquello que te hace diferente y especial pierde valor. La ira lo contamina todo y oculta esa parte de ti brillante y fantástica.

En los momentos en que te sientas desbordado, recuerda este sencillo consejo:

Ten tanta paciencia contigo mismo como tendrías con alguien a quien quieres. Cuídate como los cuidarías a ellos.

Todos podemos tener un mal día. Algo puede frustrarnos, y tenemos que aceptarlo, es inevitable. Lo que sí está en nuestra mano es tomar medidas para no prolongar ese malestar de manera innecesaria, para no alimentar esa angustia mediante conductas improductivas o incluso dañinas, para nosotros mismos y nuestro entorno.

Cuéntanos, ¿cómo manejas tus emociones? ¿Qué haces para aliviar la tristeza y el enfado propios y ajenos?

María Jimenez

María JiménezVisita mi web

@May_Jim_Al

El Talento de combinar dos artes: Hablamos de fotografía y deportes de contacto con @TheLadyBoxing

Montse Castillo

El pasado 31 de Julio disfrutamos de un @CaféTalento en muy buena compañía.

Dos voces nuevas, Montse Castillo y Jorge Ballesteros acompañaron a nuestros sospechosos habituales (Paula Bango, María Jiménez, Patry Picón, Jonatan Piedra, Elena Argüelles, Toño Nicolás) en el repaso de los programas del mes y aportaron su particular visión sobre las diferencias entre las personas exitosas y aquellas que no lo son, sobre la búsqueda del «elemento» y sobre la disyuntiva que dio pie al programa de #talentoadultos: ¿somos lo que hacemos o hacemos lo que somos?

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Sobre niños y rosas en #talentoniños: Rosa sumisión vs rosa reivindicación

Azul y rosa

El pasado jueves 19 de Junio el programa de «El Talento – Niños» supuso una brisa de aire fresco en una semana plagada de noticias sobre fútbol y monarquía.

Contamos con la presencia de numerosos miembros del grupo ElTalento: En los micros Rubén Bertólez, Paula Bango, Cristina G. de Gabriel y yo misma; haciendo un excelente trabajo en la pecera, Natalia Gutiérrez y Paula Tuya, y como apoyo logístico y moral, Ana  Fernández e Isabel García.

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