Entrevista: ¿Qué hace una psicóloga en una empresa funeraria?

Hace unos días volvimos a la radio con mucha ilusión.

En esta ocasión charlamos con Eduardo González sobre el duelo, la función de los psicólogos en situaciones de pérdida y los servicios que Funeraria Gijonesa, empresa líder en su sector, pone a disposición de usuarios y empleados con el objetivo de velar por su bienestar.

Si no tuviste ocasión de escucharnos en directo en COPE Gijón, aquí tienes el podcast.

microphone-1172260_640

Entrevista en COPE Gijón

¿Conocías la existencia de este servicio? ¿Cuál es tu opinión al respecto? Será un placer leer vuestros comentarios.

¡Hasta el próximo post!

 

Cuando fracasar no es un fracaso: Relaciones fallidas y otros asuntos del corazón

Tanto dentro como fuera de la consulta me encuentro constantemente con personas a las que han roto el corazón.

También yo he pasado por eso. Y es que los psicólogos, aunque no os lo creáis, somos humanos. Y tenemos papás, hermanos, tíos, primos, hijos y parejas. Y nos enfadamos, lloramos, perdemos los papeles de vez en cuando… Y sí, ¡También nos enamoramos! Por desgracia, tampoco para nosotros hay garantías de que las cosas vayan a ir bien, pues mantener una relación de pareja, como cualquier tipo de relación, requiere de un trabajo constante, respeto por el otro, atención a las necesidades de las dos partes implicadas… Como te imaginas, como seguramente hayas experimentado, con quererse no basta.

tristeza ruptura corazónY las historias se acaban. Y la mayoría de las veces, uno sale herido sin importar el papel que haya desempeñado. Dejado o dejador, ningún rol es fácil. Creo, sinceramente, que ninguna ruptura es bonita. Aunque uno lo vea desde otro prisma con el tiempo y la experiencia y a veces hasta dé gracias por que esa relación haya finalizado. Incluso si con el tiempo se recuerda con cariño a la otra persona. Romper duele. Y a veces, muchísimo.

La cuestión es, y es de lo que va el vídeo que quiero compartir hoy con vosotros, que a veces uno se siente un fracasado. Y no. El verdadero fracaso es continuar en una relación en la que no te sientes a gusto. Es mirar para otro lado cuando hay señales de que es necesario revisar y cambiar la manera de relacionarse. Es no tomar decisiones. Ése es el verdadero fracaso.

Pablo Piñeiro, un joven polifacético y enamorado del amor, nos habla en esta charla TEDx de su experiencia escuchando historias de personas que, como tú y como yo, han pasado por ello y nos cuenta sobre el aprendizaje del amor y el desamor. Desde la humildad y el humor, nos lleva a sacar conclusiones constructivas de una experiencia que puede ser muy dolorosa, pero vista con otra luz, puede enseñarnos mucho.

 

 

¿Qué opinas tú? ¿Has extraído alguna lección importante de tus rupturas?

Me encantará leer vuestros comentarios.

¡Hasta el próximo post!

El suicidio: Esa realidad de la que nadie quiere hablar

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España.

La primera.

 

Son 3.600 personas las que, cada año, deciden acabar con su vida.

La media, 10 personas al día.

Sin embargo, este dato, aunque resulta escalofriante, no es portada. No sale en las noticias. No se habla de ello. Quizá no hay tiempo. O lo hay, pero se dedica a cuestiones «más importantes», como el derbi del pasado fin de semana. Como la última expulsión en OT.

El pasado viernes 2 de Febrero se puso en marcha un nuevo teléfono de atención y prevención del suicidio. La idea ha sido desarrollada e implementada por la Asociación La Barandilla, constituida por personas con discapacidad, familiares y profesionales de la salud, rehabilitación y reinserción social.

Aunque durante este mes el horario disponible es restrigido, de 9 a 21h, a partir de marzo la atención estará disponible 24h. La línea telefónica será atendida por psicólogos y psiquiatras.

Los datos han descendido durante los últimos años, aunque aún queda mucho por hacer, y la prevención es la clave. El servicio prestado por esta Asociación atiende a la persona en el momento de la crisis, realizando una labor de contención emocional en un momento crítico, acompañando a la persona en su sufrimiento y ayudándola a gestionar el impulso suicida.

La única manera de reducir estos datos es la prevención, y para poder prevenir hay que visibilizar la realidad de las personas que, empujadas por su sufrimiento, deciden poner fin a su historia.

910 380 600

Un número que salvará vidas.

Reflexiones literarias: Las cuatro puertas de la mente

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera puerta es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo lo cura todo» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.

Adiós, Louise.

Hoy hemos amanecido con la noticia del fallecimiento de Louise Hay. Noventa años ha estado en este mundo, y muchas más de noventa son las lecciones que nos ha dejado.

Louise, además de ser la autora de numerosos libros de crecimiento personal, es un modelo de resiliencia vital. Víctima de malos tratos y abusos sexuales en la infancia y superviviente de un cáncer de útero, convirtió sus experiencias en su motor de aprendizaje y cambio y compartió, a través de sus publicaciones y ponencias, su saber con millones de personas.

Recuerdo cuando, durante la carrera, llegó a mis manos su segundo libro, publicado en 1984, Usted puede sanar su vida, un best seller sobre las posibles causas psicosomáticas de numerosas enfermedades. Como estudiante curiosa y escéptica que era (y soy), lo devoré, con mi sentido crítico activado. A pesar de tener mis reservas respecto a todas estas cuestiones, he recomendado esta publicación a un gran número de personas, tanto dentro como fuera de la consulta, debido a su agilidad, su cercanía y la sencillez y humanidad con la que expone sus razonamientos. Hay, además, fundó una editorial que ha permitido la difusión del trabajo de autores como Deepak ChopraWayne Dyer.

A modo de homenaje, desde aquí compartimos algunas de sus lecciones.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=0lI2JUIA6ck&w=560&h=315]

 

Gracias, Louise. Que la tierra te sea leve.

 

Atentados en París: ¿Cómo se lo explicamos a los niños?

El mundo occidental está de luto. Es inevitable sentir ira, rabia, miedo e impotencia ante lo que está sucediendo en nuestros días. Y aunque los atentados de París no son más graves que las aberraciones que tienen lugar en otros lugares del globo, quizá por la proximidad geográfica y por la fácil identificación con la población francesa, muchas personas se sienten gravemente afectadas por lo ocurrido el pasado viernes entre los distritos 10 y 11 de la Ciudad de la Luz.

Cuando tienen lugar sucesos de esta envergadura, muchos adultos optan por aislar a los menores, tratar de mantenerlos por todos los medios al margen de toda información al respecto. Sin embargo, aunque la intención de protección es buena, sabemos que los niños son enormemente sensibles a todo lo que sucede a su alrededor, y por ello nuestra buena intención puede resultar contraproducente.

niño triste blanco y negroAunque los mantengamos alejados del bombardeo mediático que estamos sufriendo estos días, los niños, incluso los más pequeños, tienen capacidad para percibir nuestros estados de ánimo: notan nuestra inquietud, nuestra tristeza, nuestra rabia y nuestro miedo.

Debemos tener en cuenta que, hasta los 6 años, los niños tienen un funcionamiento «egocéntrico», es decir, se consideran responsables de lo que ocurre a su alrededor. Si captan que algo no va bien, que estamos desmoralizados, preocupados o angustiados, inmediatamente se atribuirán la responsabilidad de nuestro sentir: «Si mamá está triste, es por mi, por algo que yo he hecho». Por eso resulta fundamental hablar con ellos, con términos sencillos de entender, sobre cómo nos sentimos y cuáles son las causas de nuestro malestar.

Al explicarles lo ocurrido, no es necesario entrar en demasiados detalles. Y, por supuesto, en la medida de los posible, debemos limitar la exposición a las terribles imágenes que, a nosotros mismos, nos está costando asimilar por su crudeza y su fuerte carga de violencia. Los adultos debemos ayudarles a interpretar lo que han visto y, aunque no nos explayemos en los detalles, es recomendable que evitemos mentir. Resulta tentador decir cosas como que «aquí no va a ocurrir» o que «no va a pasarle a nadie cercano» para aliviar su incertidumbre y su preocupación, pero no debemos asegurarles algo que no podemos garantizar.

Podemos preguntarles qué han visto, qué creen que ha pasado y, a partir de ahí, construir una explicación sencilla y asequible, que será suficiente, siempre y cuando quedemos a su disposición para ampliarla o responder a sus preguntas, si es que ellos desean saber algo más.

Los niños más mayores pueden preguntarse qué puede llevar a una persona a querer matar a otras así. A nosotros también nos cuesta entender las motivaciones tras los actos terroristas. No es necesario que finjamos: podemos reconocerlo, lo que validará su emoción y les hará sentirse comprendido. Podemos transmitirle que las personas que cometen este tipo de acciones buscan provocar miedo, inseguridad y odio, y que la mejor forma de hacerles frente es, precisamente, no darles eso que buscan, y tratar de continuar llevando una vida normal, aunque resulte difícil.

Es importante que, a pesar de nuestra propia incertidumbre, tratemos de infundirles seguridad, transmitiéndoles que se trata de un asunto «de mayores» que los adultos intentarán solucionar, y que Mamá, Papá, los profes y todos los demás adultos estamos para protegerles y cuidar de ellos allí donde estén (en casa, en el cole, en la piscina, en la calle…)

No debemos perder de vista a aquellas personas (niños y mayores) que han sufrido recientemente situaciones de alto estrés o de gran impacto traumático. Pérdidas recientes accidentes y situaciones de violencia dejan huellas que pueden reactivarse, heridas que pueden volver a abrirse por la exposición a esta información.

La revista infantil francesa Astrapi publicó el pasado fin de semana un suplemento en el que explicaba la noticia a sus pequeños lectores. Han tenido el detalle de compartir el documento, ilustrado por Frédéric Benaglia, en formato pdf. Puede servirnos de inspiración a la hora de afrontar la difícil tarea de hablar de estos dolorosos acontencimientos. Puedes encontrarlo aquí: Astrapi Atentados Paris

Panorámica nocturna París desde Arco del Triunfo

Que París, y el mundo entero, vuelva a iluminarse con la luz de la paz.

Pequeño homenaje a dos grandes humanistas: Oliver Sacks y Wayne Dyer

Se nos va agosto, y con él, en unas pocas horas, hemos despedido a dos figuras a las que admiro profundamente: El Profesor Oliver Sacks, médico neurólogo, y Wayne Dyer, psicoterapeuta y Doctor en Psicología, ambos de orientación humanista.

Los dos, cada uno con un estilo muy particular, y desde ámbitos distintos y distantes, pero complementarios, dedicaron parte de su vida al estudio y comprensión de la mente humana, uno de los mayores y más perseguidos objetivos de la ciencia.

Me resulta imposible dejar pasar esta pérdida sin hacerles un pequeño homenaje desde aquí a modo de agradecimiento (a todas luces insuficiente) por su curiosidad, sus investigaciones, sus descubrimientos y, sobre todo, por haberlos compartido con el mundo, más allá de lo académico, a través de sus múltiples publicaciones, que nos han permitido acercarnos a las neurociencias y a la psicología desde una visión científica, al tiempo que humana y próxima.

Porque no podemos perder de vista que las ciencias humanas, las ciencias de la salud, por muy objetivas que sean, versan sobre personas. Los llamemos, pacientes, sujetos, casos o consultantes, son, en todo caso y por encima de todo, personas que merecen ser tratadas con respeto, dignidad y compasión.

Brad Barcket - Getty Images

Brad Barcket – Getty Images

El propio Sacks fue, por desgracia, en muchas ocasiones, «paciente». Qué poco me gusta este término para referirse a quien requiere atención médica… Sin embargo, hoy lo emplearé: Fue un paciente paciente, curioso, productivo y con sentido del humor hasta el final. Su carta de despedida, publicada hace unos meses, lo dice todo. Ha sido, según sus propias palabras, «un ser sensible, un animal pensante en este planeta». En este planeta que hoy ya le echa de menos.

wayne-dyerWayne Dyer, por su parte, hizo énfasis en el poder del pensamiento. Su perspectiva pretende dar un giro a la visión de la normalidad y la enfermedad. Su obra supone un cambio de paradigma y nos impulsa a buscar y a superar nuestros propios límites.

Quizá uno de los mayores aprendizajes que he extraído de la lectura de su obra es que «No puedes controlar siempre lo que ocurre en el exterior, pero siempre puedes controlar lo que ocurre en el interior» y lo que es, sin duda, toda una lección de vida y una declaración de intenciones: «Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieras».

A pesar de las grades pérdidas, por la veteranía de esta generación de grandes pensadores, investigadores y autores, confiemos en que, como afirmó el Profesor Sacks, el mundo esté en buenas manos.

Adiós Robin

Adiós, Robin

 

Pequeño homenaje a un gran actor

 

Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Robin Williams .

Aunque durante la jornada se han publicado miles de entradas sobre este gran actor, desde aquí deseamos rendirle nuestro pequeño homenaje.

Muchos son los entrañables personajes a los que Robin dio vida: Adrian en Good Morning Vietnam, el profesor John Keating en El Club de los Poetas Muertos, el Dr Sayer en Despertares, Peter Pan en Hook, Alan Parrish en Jumanji, el Genio de Aladdin, Mork, la Sra. Doubtfire, Jack o el Dr Patch Adams son sólo algunos de los que a mí, personalmente, me han marcado.

De todos ellos, recuerdo con especial cariño a Sean Maguire, profesor de Psicología y terapeuta deWill Hunting, «el indomable». Tal vez por la cercanía y la humanidad con la que interpreta a un colega profesional, o quizá por el Oscar que le fue concedido… Lo cierto es que no se me ocurre mejor muestra de reconocimiento que compartir con vosotros algunos retales de esa obra.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=D8dZzxMBYow&w=420&h=315]
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LXJcDwM69nk&w=420&h=315]

No fue culpa tuya.

Adiós Capitán, mi Capitán

Pequeñas lecciones de vida: Perder

Hace unos días, medio en broma medio en serio, salió de mi boca la siguiente expresión: “No me gusta perder. Por no perder, no pierdo ni el autobús”.

Y es que detrás de cada broma se esconde una gran verdad.

En ese momento, mi interlocutor podía haber interpretado mi comentario de diversas maneras, casi todas ellas legítimas y, probablemente, correctas.

No me gusta perder cuando juego a algo. ¿Acaso a alguien le gusta? No es una experiencia grata, y eso de “lo importante es participar” no sirve de mucho consuelo. Desde mi punto de vista, lo importante es pasarlo bien, aunque sea mirando. Y si puedes ganar, qué quieres que te diga, mejor que mejor. Sin embargo, esta connotación de “perder” no es la más dolorosa, ni con mucho la más grave, aunque hay personas que hacen de ello un auténtico drama.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=xIOnOdj1UYs&w=560&h=315]

llaves en la palma de la mano blanco y negro

Tampoco me gusta perder objetos. Resulta molesto y fastidioso tener que hurgar en el bolso, palpando todo tipo de contenidos, hasta dar con las dichosas llaves, o dar vueltas por la casa como una gallina sin cabeza a la búsqueda de un móvil que, con una intención muy distinta, has silenciado previamente, lo que hace más divertida la tarea. Y tratas de defenderte diciendo: «No lo he perdido, simplemente no sé dónde está…»

Asimismo, tampoco nos agrada sentir que nos estamos perdiendo algo. Estoy segura de que no soy la única a la que se le queda corto el tiempo y desea tener muchas experiencias, hacer muchas actividades… y renunciar a alguna de ellas conlleva ese sentimiento de «cómo me gustaría haber podido hacerlo, haber estado allí…». Por desgracia, hasta ahora no se ha descubierto la manera de estar presente en varios lugares y desempeñar distintas tareas a la vez. Hacer un plan, desarrollar una actividad, cualquiera que sea, implica renunciar a otras opciones en las que podríamos emplear ese tiempo. Y la renuncia no es algo sencillo.

angel of grief esculturaEl sentimiento de pérdida es, según mi parecer, el más complejo y doloroso de los mencionados hasta ahora. El vacío que queda al alejarnos de alguien, o cuando alguien se aleja de nosotros (según sea por decisión propia o ajena) y desde luego, el que queda cuando alguien cercano a nosotros fallece, es en ocasiones inmenso. Forma parte de eso que los psicólogos llamamos «proceso de duelo». Resulta difícil lidiar con ello y supone, en muchos casos, un esfuerzo y un desgaste emocional importante.

Si estoy acostumbrada a alguna de las acepciones de “perder”, es a su forma reflexiva, “perderse”, en el sentido de desorientarse. Los que me conocéis seguramente habéis presenciado alguna muestra de mi inexistente sentido de la orientación… Por suerte, lo tengo asumido y el humor me ayuda, tanto a mi como a los que me rodean, a encajar escenas tan absurdas (y tan frecuentes) como perder el coche en un parking o desubicarme tratando de encontrar un lugar en el que, para más inri, ya he estado varias veces.

brújula sobre mapa
Paradójicamente, desde que dije la frase que da pie a este post, he perdido, en sus cinco acepciones.

Y sí, también he perdido el autobús.

Sin embargo, por suerte, no es lo mismo andar perdido que perderse, ni estar perdiendo que estar derrotado. Y por mucho que perdamos, por muchas pérdidas que suframos y por muy perdidos/as que nos sintamos, cualquier pérdida se puede afrontar mientras no nos perdamos a nosotros mismos.

Todo irá bien mientras no te pierdas a ti.

Y si te pierdes, recuerda que, en ocasiones, perderse es la mejor manera de encontrarse a uno mismo.

María Jimenez

María JiménezVisita mi web@May_Jim_Al