Violación: El cuerpo paralizado y la mente disociada

Esta semana millones de personas se han echado a la calle en protesta por la consideración como abuso, y no como violación, de un acto salvaje de agresión a una joven de 18 años por parte de cinco hombres adultos, dos de ellos pertenecientes a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

JUSTICIAUno de los jueces, argumentando esta resolución, ha esgrimido argumentos escalofriantes que me hacen, una vez más, poner el grito en el cielo por la extrema normalización de la violencia en nuestra sociedad. No pienso reproducir aquí lo que todos nosotros hemos leído y escuchado en los informativos. Mi intención es, sencillamente, reflexionar sobre ello e ir un poco más allá de lo evidente.

Al parecer, es común creer que la reacción primaria ante un ataque es la lucha física. Revolverse, arañar, morder… Reaccionar de forma violenta en un intento de autodefensa. Como si, al ser atacados, nuestro instinto de supervivencia nos activara y nos impulsara a la acción. Se nos ha olvidado que, además de la lucha, las reacciones de huida y bloqueo son también fruto del instinto de supervivencia. Son entonces, tres las respuestas «instintivas» ante un ataque, esas que los angloparlantes denominan 3F: Fight, Flight, Freeze. Las tres han sido ampliamente estudiadas y documentadas en distintas especies animales. Todos nosotros las hemos sufrido en algún momento. No obstante, no parece ser suficiente.

Siguiendo un razonamiento básico (situación de peligro -> reacción de lucha), parece lógico pensar que una persona sólo puede ser violada si el agresor tiene más fuerza que ella. Pero no es así.

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Muchas de las víctimas de agresiones pueden experimentar una forma de parálisis involuntaria que impide oponer resistencia activamente.

La teoría polivagal de Porges resulta fundamental a la hora de comprender por qué en una situación amenazante que provoca una respuesta de estrés o miedo intenso, el cuerpo se paraliza y la mente se disocia, desconectándose para protegerse.

Esta «inmovilidad tónica» debería ser tenida en consideración a la hora de tratar situaciones de violencia, y por supuesto de violencia sexual, no sólo por parte del sistema jurídico, sino también por los profesionales sanitarios y los miembros de las fuerzas de seguridad que entran en contacto con las víctimas durante el proceso posterior a su agresión.

Ante una amenaza abrumadora, la parálisis es una reacción normal y coherente desde el punto de vista biológico.

Tan normal y tan coherente es esta reacción, que de las 298 mujeres que constituyen la muestra de un estudio realizado por el Karolinska Institutet de Suecia (publicado en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandanavia), el 48% indicó haber padecido una inmovilidad tónica extrema durante la agresión sexual. El 70%, significativa.

La investigación va más allá: Los resultados arrojan una importante correlación entre la inmovilidad tónica durante el episodio de violencia sexual y la aparición de depresión aguda y estrés postraumático (TEPT) en los meses siguientes a la agresión.

Este fenómeno de parálisis entre las víctimas de violación no es nuevo. Ya en 1993 (hace 25 años), se publicaban estudios que lo recogían como una respuesta común. Porges enunció su teoría polivagal para el tratamiento del trauma en 1995.  Ya ha llovido, ¿no os parece?

La agresión sexual es una de las experiencias más traumáticas que una persona puede sufrir. Y sus secuelas se agravan aún más con la revictimización por parte del entorno, incluidos los especialistas en cuyas manos se deposita la salud de la víctima, su seguridad y protección y la justicia.

DIGNIDAD MAFALDA

A modo de recordatorio, incluimos una tabla con las diferencias entre abuso sexual y violación. Podéis sacar vuestras propias conclusiones.

ABUSO SEXUAL

VIOLACIÓN

·       Ambos son delitos sexuales tipificados y penados por ley.

·       Implican comportamientos de tipo sexual y agresivo que se llevan a cabo sin que una de las partes consienta.

·       Generan sensaciones de indefensión (la víctima ha sido agredida o alguien en quien confiaba se ha aprovechado de ellos), disminución de la autoestima, desconfianza y recelo hacia otras personas, alteraciones de la vinculación y la sexualidad, síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pueden generar estrés postraumático e intentos de suicidio.

 

Acto que supone la limitación de la libertad sexual de otra persona, sin que ésta consienta o pueda/tenga capacidad para consentir.

Realización del coito o acto sexual llevado a cabo mediante la fuerza o intimidación, no consintiendo una de las partes implicadas o no disponiendo de los medios para ser capaz de consentir.

No se emplea la violencia física, pero el abusador emplea la manipulación, engaño, sorpresa o incluso coacción para conseguir sus objetivos.

Existencia de penetración vaginal, anal o bucal.

Puede producirse o no contacto físico.

Ejemplos: toqueteos, masturbaciones, acoso, obligar a alguien a observar la realización de actividades de índole sexual o forzar a la víctima a mostrar su cuerpo valiéndose de una posición de superioridad

Agresión sexual en la que se produce contacto físico.

Objetivo: gratificación sexual + satisfacción de la necesidad de poder (el sexo se convierte en una forma de dominación de la víctima)

A modo de cierre, os dejamos un vídeo que nos recuerda a todos, ya que parece que a algunos aún les cuesta entenderlo, qué es y qué no es consentimiento.

¡Cambia el cuento!

Uno de los cuentos populares más conocidos, presente además en numerosos países, es Caperucita Roja.

Rotkäppchen en Alemania, Le Petit Chaperon Rouge en el original de Perrault, Little Red Riding Hood en los países angloparlantes, Cappuccetto Rosso en la bella Italia… Raro es encontrar a alguien que no haya oído hablar de la niña encapuchada que atravesaba el bosque para visitar a su abuelita. Caperucita se ha convertido en estos siglos en un icono popular.

Esta historia es un caso evidente de violencia de género, sin embargo está tan normalizada, tan integrada en nuestro día a día, que apenas nos damos cuenta de que a través de este inocente cuento perpetuamos algo que deberíamos estar luchando por eliminar.

¿Qué pasa si cambiamos el final del cuento?

El proyecto Little Revolutions y el Instituto Catalán de las Mujeres se ha unido a la campaña de visibilización de la violencia machista #MeToo a través de este vídeo.

¡Cambia el cuento!

Hay muchas versiones alternativas a la historia original de Caperucita. Te animo a que eches un vistazo a alguna de ellas:

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¿Amor y abuso? No, si es amor, no hay abuso.

Tres minutos. Lo que dura una canción. Ese es el tiempo Guilherme Marcondes, el autor de este corto de animación, necesita para recorrer las distintas etapas de la escalada de la violencia en una pareja joven.

Ha pasado el Día contra la Violencia de Género, el Día de la Mujer… Esas fechas que se marcan en el calendario como relevantes. Sin embargo, la violencia y la discriminación son fenómenos que se producen a diario. Por tanto, no es suficiente dedicarles 24h y  realizar una breve campaña de visibilización y después lamentar los casos que cada día relatan en las noticias… No. Hace falta mucho más.

Precisamente porque cualquiera de nosotrxs (y esa x va con toda la intención) podemos vernos inmersos en una relación donde sentimos que tenemos que tolerar, que ser permisivos y aceptar que se nos coarte, que se nos limiten acciones y compañías, soportar estallidos de mal humor. Por eso mismo, porque no somos inmunes a encontrarnos con este tipo de vínculos, es fundamental concienciarnos, hacer visible esta realidad como algo frecuente, aunque de ninguna manera normal ni aceptable. Porque concienciar y luchar contra los mitos del amor romántico es el primer paso para conseguir que en las próximas generaciones estas situaciones sean la excepción, y se erradiquen por fin.

 

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Asesinos de la creatividad

A finales de la década de los ’60, George Land desarrollo una serie de investigaciones sobre la evolución del pensamiento creativo que sirvieron de base a su libro Breakpoint and Beyond.

Uno de los estudios más reveladores se centraba en la capacidad de pensamiento divergente. Este concepto hace referencia a la capacidad de encontrar respuestas múltiples y variadas a una pregunta, buscar usos alternativos a un objeto… En fin, a la creatividad, la capacidad de visualizar alternativas, de salir de un pensamiento tradicional y cuadriculado. Se inspiró en unas pruebas que la NASA empleaba para seleccionar ingenieros y científicos con habilidades de innovación. Un ejemplo: buscar usos alternativos a un tenedor. De acuerdo con el protocolo de la prueba, a partir de cierto número de respuestas, el sujeto podía se considerado un genio creativo.

ninos-aprendizaje-lapicesLand tomó una muestra de 1600 niños de cinco años. Descubrió que el 98% de esos niños respondían como genios creativos, pues tenían una extraordinaria capacidad para dar respuestas originales a los ítems presentados. ¡Asombroso!

Cinco años después, cuando esos niños habían soplado ya diez velitas en su tarta de cumpleaños, repitieron la prueba. ¿Podéis imaginar cuál fue el resultado? Tan solo el 38% supero el criterio para ser considerado un genio creativo. Y a los 15 años, tras una larga temporada de escolarización… el resultado fue aún más desesperanzador: Solamente el 12% alcanzó los niveles a los que había llegado diez años atrás.

Los datos hablan por sí solos. Pero eso no es todo: Una muestra de 280.000 adultos fue sometida a la misma prueba. ¿Adivináis? Un triste 2% llegaba al nivel de genio.

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Como dice mi admirada Ana Pastor: Aquí están los datos, suyas son las conclusiones. 

 

De regalo, instrucciones para la vida.

Esta Navidad ha sido muy especial para mi.

Os confesaré que no me gustan nada estas fiestas. Sin embargo, este año he hecho algo muy distinto de lo que venía haciendo estos últimos años. No voy a entran en detalles, pues no es éste un lugar para ventilar mis intimidades. Sólo os contaré que una de mis numerosas primas (ella dice que es mi favorita, y no se lo vamos a negar), me regaló un poema. En realidad el poema no era suyo, sino de Magdalena Sánchez Blesa. Magdalena, gracias por el préstamo. Por tus palabras, por tu fuerza y por tu compromiso.

Esta maravilla formará parte de su cuarto libro, Manual para mis hijos. Y yo, que soy muy osada, me atrevo a proponeros que sea también para vosotros. El equipo de Más Leer la entrevistó y sus palabras en prosa tampoco tienen desperdicio.

Aquí os la dejo, recitando su obra.

https://www.youtube.com/watch?v=b4j18dPXN84

 

Al compartir este regalo, confío en que su efecto se multiplique. Espero que os emocione y os cargue de ganas de comeros el mundo tanto como a mi.

 

Jamás un conato de daros la vuelta

Jamás una huida, por muchos que sean

Jamás ningún miedo, y si acaso os diera,

Jamás os lo noten, que no se den cuenta

Jamás un “me rindo”, si no tenéis fuerzas

Aunque fuese a gatas, llegad a la meta

Que nadie os acuse… ¡miradme a la cara!

Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible…

(Si es que los hubiera)

Yo no los conozco,

Y mira que llevo yo sueños a cuestas

Jamás, y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara!

Jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa

No hay nadie en el mundo que no la merezca

Hacedle la vida más fácil, ¡miradme!

A cada ser vivo que habite la tierra

Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra

Por pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre

Y no preguntarnos qué sueño le inquieta

Qué historia le empuja,

Qué pena lo envuelve,

Qué miedo le para,

Qué madre lo tuvo,

Qué abrazo le falta,

Qué rabia le ronda,

Qué envidia lo apresa…

Jamás, y los digo faltándome fuerzas,

Si el mundo se para,

Os quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje

Remangaos el alma,

Sed palanca y rueda,

Tirad de la vida vuestra y de quien sea,

Que os falte camino,

Perded la pelea contra los enanos

No sed los primeros,

Que os ganen los hombres que no tienen piernas

No sabedlo todo,

Dejad que contesten los que menos sepan

Las manos bien grandes,

Las puertas abiertas,

Anchos los abrazos, fuera las fronteras

Hablad un idioma claro, que se entienda

Si estrecháis la mano, hacedlo con fuerza

Mirando a los ojos,

Dejando una huella

Prestad vuestra vida,

Regaladla entera

Que a nadie le falte ni una gota de ella

¡Cantad!

Que cantando la vida es más bella

Y jamás, os hablo desde donde nazca

El último soplo de vida que tenga,

Jamás una huida,

Por muchos que sean…

 

Sexismo en la carta a los Reyes Magos

La Navidad se acerca peligrosa e irremediablemente y el consumismo nos invade.

Sí, tenéis razón, quizá mi discurso es un poco tremendista y apocalíptico. Es así como lo siento, disculpadme.

Quiero compartir algo con vosotros: Como algunos ya sabéis, hace tiempo que colaboro como voluntaria en el Proyecto Primera Infancia de Cruz Roja, en la Asamblea Local de Gijón. Entre mis funciones está el impartir talleres sobre distintos temas a papás y mamás de niños menores de 6 años. Son familias fantásticas, en su mayoría muy dispuestas y colaboradoras y con un montón de recursos. Me encanta pasar con ellos la mañana de los miércoles.

Uno de los últimos talleres que he tenido que preparar versa sobre la Coeducación. Y, ya os imaginaréis… Me he puesto las botas. La coordinadora del proyecto me mira ojiplática y afirma algo obvio: «Sabes que va a haber polémica…». Siempre la hay, pienso. Y la diversidad étnica, cultural y religiosa de los asistentes me resulta tremendamente enriquecedora y da al grupo la oportunidad de ampliar su visión de la realidad, tornándola más amplia.

Uno de los aspectos más relevantes sobre los que quiero que tomen conciencia es que educamos en la diferenciación de roles de género, muchas veces sin intención, desde la más tierna infancia. De hecho, lo hacemos antes incluso del nacimiento. Y los medios de comunicación en todas sus formas realizan una enorme contribución a esta segregación. Aprovechando la época navideña y la inundación de publicidad que sufrimos, especialmente de juguetes, les propuse reflexionar sobre algo tan peregrino como el diseño de los catálogos de jugueterías y centros comerciales. Os invito a hacer lo mismo.

  • ¿Les habéis echado un vistazo ya a esos catálogos que, con toda seguridad, han llegado a vuestro buzón?
  • ¿Qué os habéis encontrado?
  • ¿Os ha llamado la atención algún anuncio de juguetes esta temporada?
  • ¿Y alguno de otro tipo de producto?

Aquí os dejo un vídeo-resumen de lo más revelador. Menos mal que poco a poco las cosas van cambiando…

 

No quiero despedirme sin antes dejaros esta simpática y enternecedora carta en la que unos niños reflexionan sobre su libertad a la hora de elegir a qué y con qué jugar y, por supuesto, qué pedir a Papá Noel o a los Reyes Magos.

https://www.facebook.com/PlayGroundDO/videos/618343255028907/

 

Por cierto, ¿Qué les vas a pedir tú?

 

Pepa y Pepe: La escalera de la violencia de género

Si las pasadas semanas hemos hablado de múltiples formas de violencia de género en el contexto de la miniserie Big Little Lies, hoy quiero compartir con vosotros un vídeo sobre este mismo tema que se ha hecho viral, y debería viralizarse aún más entre el colectivo adolescente.

Carmen Ruiz Repullo, socióloga, nos relata en forma de cuento cómo, sin darnos cuenta, nos podemos ver inmersos en el ciclo de la violencia de género. De manera discreta y gradual, vamos sometiéndonos y accediendo a peticiones que acaban por restringir nuestra libertad individual y nos llevan a renunciar a nuestras actividades, nuestros gustos, nuestra identidad y a alejarnos de nuestra red de apoyo social.

La historia, que a todos nos suena está construida a partir de datos recogidos en varias investigaciones del Instituto Andaluz de la Mujer. Podemos acceder a los estudios en la web del Observatorio de la Infancia:

Voces tras los datos. Una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes.

Escalera cíclica de la VG

Me quedo con una frase:

«Cuando alguien te quiere, no te hace subir NINGUNO de estos escalones».

Rompamos con los clichés del amor romántico. Los mitos románticos son el gérmen de la violencia de género. No subamos por la escalera. No empujemos al otro a subir.

El amor NO duele.

Reflexión de otoño: Como a los árboles

Cuando paseas por el monte, o por el campo, y ves la vegetación que te rodea, observas las diferencias entre unos ejemplares y otros: Hay árboles altos, de troncos robustos y copas frondosas. Otros son pequeños arbustos cargados de frutos rojos, o con hojas bordeadas de espinas. Los observas, y contemplas como los troncos de algunos son rectos, sin embargo otros parecen torcidos. Los hay de hoja perenne, mientras que otros pierden sus hojas al llegar el otoño. Y los miras, sin juzgar, dejándolos ser como son y apreciando sus diferencias.

Incluso, observando el entorno en el que crecen, puedes comprender por qué son como son: quizá a algunos les llega poca luz, por estar en una zona sombría. Tal vez aquel retorció su tronco en un intento por acercarse a la claridad. Los observas, los comprendes y no te tomas su forma ni su apariencia como algo personal. Lo que son, cómo son, no tiene que ver contigo, sino con su historia.

En el momento en que volvemos al mundo de los humanos, perdemos esa habilidad. Esa actitud de observar sin juzgar se desvanece, y nuestro discurso se llena de «deberías»: Debería ser más correcto, o perder peso, o vestir de otra manera. Debería tratarme de otro modo. Debería ser más cariñoso, más fuerte, más independiente. Nos convertimos en máquinas de juzgar.

Quizá podamos practicar tratar a las personas que nos rodean, y a nosotros mismos, como a los árboles, y apreciarlos tal como son. Apreciarlos y respetarlos por ser como son.

paseo otoño troncos torcidos hojas

¡RESPETA MI CUERPO!

Los adultos nos pasamos la vida dando lecciones a los peques que nos rodean: les hablamos de normas, tratamos de inculcarles valores e incluso les hablamos de posibles dificultades que pueden afrontar en el futuro. Sin embargo hay ciertas cuestiones de las que, por desgracia, nos cuesta hablar con ellos: la sexualidad, las partes privadas del cuerpo y lo que se puede hacer y no se puede hacer con el cuerpo de los demás. Son muchos los adultos que se sonrojan y se ponen nerviosos ante la sola idea de poner sobre el tapete estos temas, cuando en realidad, pocas cosas hay más naturales que el propio cuerpo.

Por si fuera poco, abordar estos temas puede ser muy efectivo a la hora de prevenir o incluso detectar abusos y otras dificultades que son, desgraciadamente, demasiado comunes en nuestros tiempos.

  • ¿De qué manera puedo expresarme sin causar preocupaciones o
    miedos?
  • ¿Qué es lo que los niños ya saben?
  • ¿Por dónde debería empezar?
  • ¿De qué manera puedo proteger a mis hijos?

Son algunas de las numerosas preguntas que se encienden, cual lucecitas del árbol de Navidad, en la cabeza de muchos padres.

Ojala hubiera un método infalible para proteger a niños y niñas de cualquier situación de abuso y desprotección. Por desgracia, no lo hay. Sin embargo, hay mucho que los adultos podemos hacer, y una de las medidas más relevantes a la hora de protegerles es concienciarles, hablando con ellos sobre el cuerpo y sus límites, cómo decir que sí o que no, contribuir a que se sientan seguros y facilitarles que puedan hablar con nosotros de aquello que les preocupa.

En un intento por facilitar la tarea a los adultos asustados (muchas veces más que los niños), la ONG Save the Children ha elaborado la guía «Respeten mi cuerpo«. En ella se recogen consejos sobre cómo mantener conversaciones sobre estos temas con niños de distintas edades.

Aprender que nuestro cuerpo es nuestro, y de nadie más, y que nadie tiene que tocarlo si nosotros no queremos, es el primer paso en la prevención.

Puedes descargar la guía aquí: Respeten mi cuerpo – Save the Children

La violencia contra las mujeres, un asunto de hombres

Hace unos días alguien con quien hablo de manera habitual de cuestiones de género y lenguaje me pasó el enlace de una charla TEDx. Son muchas las que he visto, y alguna me ha impactado tanto como para compartirla con vosotros.

Aquí os dejo la intervención de Jackson Katz, para el TEDxFiDiWomen. Este cineasta, escritor y educador norteamericano, experto en violencia, medios de comunicación y masculinidades, es el creador y co-fundador del Programa de Educación y Prevención de Violencia de Género titulado Mentores en la Prevención de la Violencia (MVP), al que se han adherido entidades de la envergadura del Ejército estadounidense y numerosas instituciones deportivas. A través de su discurso, nos recuerda que los «asuntos» de mujeres son también cosa de hombres. Y eso, sin duda, incluye el descontrolado fenómeno de la violencia contra las mujeres en sus distintas expresiones.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=H_GE6r-ixr8&w=560&h=315]

Creo que todxs nosotrxs debemos tomar conciencia de cómo el uso que hacemos de las palabras redefine la realidad. Una realidad que construimos, co-construimos, entre todos. Porque cuando hablamos de género, no hablamos sólo de mujeres. Otras masculinidades son posibles, y es responsabilidad de todxs nosotrxs concederles un espacio y cambiar esta realidad en la que hombres y mujeres están aún lejos de recibir un trato igualitario, siquiera en el uso del lenguaje.

igualdad de generoRescatando las palabras de Martin Luther King, «al final, lo que más perjudica no son las palabras de nuestros enemigos, sino los silencios de nuestros amigos». No consintamos con nuestro silencio a aquellos que perpetúan modelos de inequidad. No seamos cómplices.

Si quieres saber más sobre estas cuestiones, te recomiendo la lectura de su libro «The Macho Paradox: Why Some Men Hurt Women and How All Men Can Help» o de sus publicaciones para el Huffington Post.