Hablemos sobre la #depresión: En primera persona, Doug Leddin

Aunque debido a la carga de trabajo esta temporada no estoy publicando tanto como me gustaría, he encontrado este vídeo en la red y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros.

Se trata del testimonio de un chico irlandés de 27 años que sufre depresión desde hace 10. Cuatro minutos y medio conmovedores en los que describe cómo es su vida, o mejor dicho, como durante estos años ha llevado dos vidas paralelas: la que ven los que le rodean y la que él ha mantenido hasta ahora en silencio.

No es necesario irse tan lejos para encontrarse con esta realidad: personas que sufren, que temen no ser comprendidos por su entorno, por lo que tratan de acallar su malestar, alimentando su soledad y creando una distancia aún mayor entre ellos mismos y quienes les rodean, cumpliendo así su mayor miedo: «Lo que más tememos los que sufrimos depresión es que nuestros amigos no nos entiendan, que los perdamos, que los colegas nos miren diferente o que incluso perdamos nuestro trabajo».

 

El vídeo va acompañado de un escrito en el que Doug refleja su nerviosismo ante la salida a la luz del vídeo y su intención de ayudar a los demás con su testimonio:

«No es frecuente que publique algo demasiado serio en las redes sociales. No estoy seguro de que esto sea lo que hay que hacer y, para ser honesto, estoy nervioso escribiendo este ‘estado’ (de Facebook), pero espero que ayude a los demás y espero también que compartas esto si piensas que puede ayudar a alguien. Hay algo que he querido sacar de mi pecho desde hace tiempo, unos 10 años, de hecho. Esto será una sorpresa para algunos de mis amigos más cercanos con los que no he podido hablar por miedo a perderles o a no ser aceptado. Pero después de pensar y considerarlo mucho, decidí hacer un video para sacarme este peso de encima y compartir mis experiencias con vosotros. Estoy hablando de la depresión y esto es algo de lo que todos tenemos que hablar más, por las personas que han sufrido tanto tiempo en silencio y a las que tanto les cuesta hablar de ella. No estoy diciendo que abrirte a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso compañeros de equipo vaya a hacer que todo esté bien, pero sin duda te ayudará. A mis mejores amigos tengo que decirles que siento no haber tenido el valor de hacer esto antes. A mi familia tengo que darle las gracias por apoyarme durante los últimos 10 años. Ahora tengo 27 y estoy mucho mejor en mi vida. He pasado años visitando a médicos. He obtenido ayuda en distintos centros desde que tenía 16 años. Me encontraba en un lugar oscuro y sufrí solo, algo que no debería haber hecho. Este último año ha sido mucho mejor para mí y me encuentro en una posición cómoda para compartir esto. Y aunque me gustaría que no me hubiera tomado tanto tiempo para abrirme, así ha sido y no puedo cambiarlo, pero espero que pueda ayudar a muchos otros a hacer lo mismo. Supongo que estoy haciendo esto para tratar de animar a otros a hablar de sus problemas de salud mental con la familia, amigos o incluso organizaciones. Si piensas que esto podría ayudar a alguien, siéntete libre de compartirlo. Juntos podemos superar el estigma asociado con la salud mental, un problema que va en aumento con la gente de nuestra generación. ¡Recuerda que no estás solo!»

No, no estás solo. Por favor, no lo olvides.

Celosa y competitiva: El Síndrome de Blancanieves

Con unos días de retraso, retomamos nuestra línea de publicaciones sobre síndromes con nombres literarios. Dado que la factoría Disney ha ilustrado y llevado a la pantalla un buen número de cuentos tradicionales, resulta difícil hablar de algunos personajes sin que el rostro que sus dibujantes les dieron acuda a nuestra mente. Hoy hablaremos de una de las malas malísimas, también bella bellísima en su versión animada: La Madrastra de Blancanieves.

El síndrome recibe el nombre de la cándida e inocente niña, Blancanieves, sin embargo, hace referencia a los comportamientos y actitudes de su madrastra, la bruja. Como ya os comentamos en un post anterior, los síndromes a los que dedicamos esta serie de publicaciones no se encuentran recogidos en los grandes manuales de la psicología y la psiquiatría; no se trata de diagnósticos al uso, sino que describen formas de funcionar y relacionarse de personas con las que nos encontramos a diario, tanto dentro como fuera de la consulta.

Aunque también se da en varones, el perfil mas característico de personas con el «Síndrome de Blancanieves» es el de mujeres maduras que, a lo largo de su vida, han sido consideradas muy atractivas y han hecho de la belleza una de sus principales cualidades.

Sindrome Blancanieves Madrastra Psicologia Terapia

El tiempo pasa para todxs, y ellas no son una excepción. Aunque cada etapa vital tiene sus encantos y la madurez es, en muchos casos, una gran ventaja, el proceso de envejecimiento natural resulta difícil de aceptar para algunas personas. Y eso es lo que sucede a quienes padecen este síndrome: A medida que cumplen años y sienten que su aspecto se deteriora, perciben que dejan de ser el centro de atención, que las miradas y la admiración de las personas que las rodean se dirigen hacia otrxs.

Dado que su apariencia externa y los elogios que ésta despierta desempeñan un papel fundamental en su autoestima y su sentido de valía personal, al darse cuenta de que ya no son tan jóvenes pueden sentirse inseguras. Por lo general, se trata de personas que han vivido rodeadas de gente que valora y ensalza su aspecto físico, lo que les ha hecho dependientes de los refuerzos externos (piropos y halagos, expresiones de admiración) y con esta toma de conciencia de los cambios corporales inevitables asociados al paso del tiempo, puede aparecer temor a ser abandonados y miedo a la soledad.

Es frecuente que estas personas tengan una imagen distorsionada de su aspecto y sus cualidades; tienden a ensalzar su belleza y a negar su edad madura. El deseo de mantenerse joven y atractiva puede llevarla a sentir celos hacia quien considera que puede superarla en alguna cualidad, y a tratar de competir con ella (aquí aparece Blancanieves, que sufre las consecuencias de la frustración de la Madrastra). Por lo general, la comparación y posterior competición se realiza con alguien del mismo sexo, a quien la persona con el síndrome percibe como amenazador/a, como tratando de usurparle su lugar, sin que estas motivaciones tengan una base real: al igual que la Madrastra en el cuento, se siente insegura y amenazada, aunque la otra parte no tenga intenciones malévolas ni deseos de suplantar su puesto.

Como consecuencia de estos celos y de la necesidad de competir, es frecuente que la persona insegura arremeta contra aquella a la que envidia, tratando de humillarla y de dejarla en mal lugar delante de los demás. Para la persona que lo sufre, este trato puede resultar desconcertante, ya que entra en contraste con el que se le dispensa en privado, por lo general correcto y amable.

Además de la gran preocupación por la belleza y la salud, de los celos y el afán competitivo, es frecuente que estas personas busquen reforzar el concepto que tienen de sí mismas, provocando situaciones en las que su aspecto físico sea motivo de comentario y de halago. Buscan aprobación constantemente. Suelen mantener una actitud seductora, pues buscan ser miradas con admiración y, en sus intentos de gustar, flirtean constantemente, encadenando unas relaciones con otras.

Blancanieves y el principe Psicologo GijonTambién es frecuente que critiquen a aquellas personas que han logrado lo que ellas mismas ansían: una pareja estable, éxito en el ámbito laboral, buenas relaciones con sus hijos, apoyo social, hábitos saludables… Esta actitud tan crítica con las vidas ajenas puede hacer pensar que les molestan los logros y la satisfacción de los demás.

A estas alturas, lo más probable es que ya se te haya ocurrido algún ejemplo, que hayas pensado en alguien conocido o que tú mismx te hayas visto reflejadx en alguno de los dos roles: Madrastra o Blancanieves. Este tipo de relaciones complementarias en las que una parte envidia las cualidades (físicas o emocionales) de la otra son, por desgracia, comunes entre madres e hijas, suegras y nueras, entre amigas o , en el contexto profesional, entre jefa y empleada o bien entre compañeras. Aunque he empleado el género femenino, no perdamos de vista que se da también entre varones.

Las dos partes implicadas en este tipo de relaciones pueden presentar síntomas que, de no ser tenidos en consideración, desemboquen en algún cuadro ansioso o depresivo. Si bien es doloroso y molesto ser tratado de forma injusta y humillante en el rol de Blancanieves, también lo es sentirse inseguro, ver que aquello sobre lo que se asienta tu autoestima se desvanece y sentir que vives en una permanente competición… De la que parece poco probable que resultes vencedor.

Si necesitas ayuda, por esta u otras cuestiones relacionadas con tu bienestar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.


 

El error de Otelo: ¿Qué ha desencadenado la emoción?

El síndrome de Otelo toma su nombre de la popular tragedia de William Shakespeare, «Otelo, el moro de Venecia», escrita en 1603.

Otelo William Shakespeare Síndrome PsicologiaLa obra, que gira en torno a una compleja trama amorosa que no desvelaremos aquí, tiene en los celos uno de sus temas principales. En esta ocasión se trata de celos infundados, provocados por la mala intención de algunos de los personajes y alimentados por una serie de desafortunados malentendidos… Pero las consecuencias resultan trágicas e irreversibles: la obra acaba con la muerte de varios personajes, entre ellos Desdémona, esposa de Otelo, quien, presa de los celos asesina a su mujer y después se suicida.

Por desgracia, prácticamente cada semana nos llegan noticias a través de los medios de comunicación de algún final tan terrible como éste.

alone-513525_1280La clave del síndrome de Otelo reside en el hecho de que el personaje confunde la causa de la expresión emocional de su mujer: Desdémona mostraba miedo, sí. Pero temía no ser creída por su marido, quien sospechaba que ella le engañaba. Éste, sin embargo, atribuyó a ese miedo un origen distinto: consideró que el miedo de su esposa era una prueba más de su infidelidad, que ella se mostraba aterrada ante la idea de ser descubierta y castigada por su flagrante adulterio.

Podemos encontrar en Internet numerosos artículos sobre este síndrome, su causas y consecuencias, su relación con distintos trastornos clínicos y con el consumo de sustancias, su análisis desde la Sexología, las dificultades relacionales de las personas que lo padecen… Si quieres leer sobre ello, te recomendamos el articulo del blog «Sobre Psiquiatría, Adicciones, Neurociencias…».

Nuestro objetivo hoy no es analizarlo en profundidad, sino hacer énfasis en algo mucho más general que supone la base de este síndrome y que podemos resumir en una sola frase:

Las expresiones emocionales no nos revelan su causa, por lo que sería un error darla por supuesto (el «error de Otelo»).

chica triste mirando al suelo psicologia emocionesCon frecuencia realizamos atribuciones erróneas sobre el origen de los estados de ánimo de las personas que nos rodean. Muchos factores interfieren en nuestra interpretación de una expresión emocional: nuestro propio estado de ánimo, nuestras actitudes, expectativas y prejuicios e incluso lo que queremos o no queremos creer (porque nos beneficia en el primer caso y podría perjudicarnos en el segundo).

Tener en cuenta la situación en la que las evidencias de la emoción se manifiestan puede ayudar a reducir las posibilidades de error, pero tampoco nos garantiza poder conocer a ciencia cierta cuál ha sido la causa de la emoción que la expresión de la otra persona refleja.

Y tú, ¿has cometido alguna vez el error de Otelo?

Peter Pan y Wendy… ¿Un final feliz?

Y como lo prometido es deuda, comenzamos con la serie de publicaciones sobre síndromes con nombres de personajes de cuentos o de historias de ficción.

Quizá el más conocido de entre estos cuadros sea el síndrome de Peter Pan.

peter y campanillaSeguro que tú también recuerdas a ese niño aventurero que volaba gracias al polvo de hadas, odiaba el mundo de los adultos y vivía en el país de Nunca Jamás junto con los Niños Perdidos. Aunque la mayoría de nosotros conocemos esta historia gracias a la película de la productiva factoría Disney, en su origen era una obra de teatro. Fue escrita por un escocés, James Matthew Barrie, y estrenada en Londres en diciembre de 1904.

El síndrome de Peter Pan comienza a hacerse un hueco en la psicología popular a raíz de la publicación de «The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up» («El síndrome de Peter Pan: Hombres que no han crecido»), de Dan Kiley. Como os contaba en el post anterior, no se trata de un diagnóstico oficial: no está recogido en los manuales de psiquiatría y psicología. No obstante, describe un estilo relacional que afecta principalmente a varones con el que nos encontramos con frecuencia, tanto dentro como fuera de la consulta.

La principal característica de las personas Peter Pan consiste en un desfase significativo entre su edad cronológica y su forma de actuar y sentir: rechazan todo tipo de obligaciones y compromisos, comportándose como si fueran niños en cuerpos de adulto y mostrando una marcada inmadurez emocional. Aunque suena divertido eso de ser un niño eternamente, la no asunción de responsabilidades puede tener serias repercusiones a nivel académico, laboral y, por supuesto, en las relaciones, especialmente en las relaciones de pareja.

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Esta curiosa escultura se encuentra en los jardines del Palacio de Egmont, en Bruselas

Estas personas tienden a asumir un papel pasivo e inmaduro en sus relaciones, colocando toda la responsabilidad del funcionamiento de las mismas en el otro: ellos nunca hacen nada mal, la culpa es siempre del otro y es, por tanto, ese otro quien tiene que hacer que se sienta cómodo, seguro y feliz. Rechazan todo aquello que requiere esfuerzo y les resulta difícil controlar sus sentimientos, así como aceptar las emociones propias de la vida adulta. Cuando toman conciencia de ellas, se sienten desconcertados y asustados y, con frecuencia, reaccionan negando o huyendo de los conflictos.

Tras esa aparente despreocupación por el otro y esa negación de los sentimientos adultos se oculta, en la mayoría de los casos, una gran inmadurez e inseguridad. Su autoestima suele ser baja, por lo que dependen afectivamente de los demás y sienten un gran temor ante la posibilidad de ser rechazados. ¿Os resulta familiar?

Como consecuencia de estas necesidades emocionales, casi infantiles, esperan de su pareja un trato maternal: protección, sumisión y disponibilidad incondicional, sin ningún tipo de límite.

wendyAquí entra en juego nuestro segundo personaje: Wendy, la paciente, dulce y comprensiva niña que actúa como «mamá» de Peter y de los Niños perdidos.

Y es que la elección de nuestra pareja nunca es casual…

Pero, como escribió Michael Ende, «esa es otra historia. Y debe ser contada en otra ocasión…». 

Por ahora, os dejo un anticipo en forma de canción: Si Peter Pan viniera, de Ismael Serrano.

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De metáforas, cuentos, princesas y síndromes.

Nuestra día a día está invadido de metáforas. Sí, esta palabreja que nos traslada a la época colegial y recordamos como uno de los recursos literarios que tuvimos que estudiar hace tanto tiempo se cuela, sin permiso, en nuestras conversaciones cotidianas.

cerilla ardiendo sobre fondo negroHablamos de que «estamos muy quemados», de «unas palabras que duelen», o de «historias que transportan a otro mundo». Pero sabemos que ni hemos sufrido quemaduras en nuestro cuerpo, ni un conjunto de letras mezcladas puede causar una herida ni podemos viajar a subidos en un dvd o a lomos de un libro, por bueno que éste sea. Estas expresiones nos permiten ilustrar, empleando sentidos figurados, ideas complejas que, de otro modo, sería difícil comunicar.

En el contexto terapéutico no podía ser menos, y las metáforas son «nuestro pan de cada día» (y no porque la dieta de los psicólogos sea así de frugal…). Entre nuestros recursos, que no son pocos, están también los cuentos. Esas historias, algunas populares, otras no tan conocidas, a veces incluso algunas ideadas para la ocasión, y permiten entender, representar y explicar cuestiones a las que nuestros consultantes, nosotros mismos y cualquier ser humano puede enfrentarse en su vida cotidiana.

BlancanievesA veces sucede que no sólo hacemos uso de estos recursos, sino que resultan tan útiles, tan socorridos y tan fácilmente comprensibles que incluso se utilizan para dar nombre a síndromes y trastornos, a cuadros que, aunque no aparecen como tales en nuestros manuales diagnósticos (nuestras «Biblias», DSM-V, CIE 10), forman parte de la casuística a la que nos enfrentamos a diario.

Se me ha ocurrido (igual es una bomberada de las mías…) que podría dedicar algunos posts a esta cuestión. Espero que os resulte de interés y que, si os apetece, aportéis vuestro granito de arena en forma de experiencia u opinión.

¿Comenzamos?

Pequeño homenaje a dos grandes humanistas: Oliver Sacks y Wayne Dyer

Se nos va agosto, y con él, en unas pocas horas, hemos despedido a dos figuras a las que admiro profundamente: El Profesor Oliver Sacks, médico neurólogo, y Wayne Dyer, psicoterapeuta y Doctor en Psicología, ambos de orientación humanista.

Los dos, cada uno con un estilo muy particular, y desde ámbitos distintos y distantes, pero complementarios, dedicaron parte de su vida al estudio y comprensión de la mente humana, uno de los mayores y más perseguidos objetivos de la ciencia.

Me resulta imposible dejar pasar esta pérdida sin hacerles un pequeño homenaje desde aquí a modo de agradecimiento (a todas luces insuficiente) por su curiosidad, sus investigaciones, sus descubrimientos y, sobre todo, por haberlos compartido con el mundo, más allá de lo académico, a través de sus múltiples publicaciones, que nos han permitido acercarnos a las neurociencias y a la psicología desde una visión científica, al tiempo que humana y próxima.

Porque no podemos perder de vista que las ciencias humanas, las ciencias de la salud, por muy objetivas que sean, versan sobre personas. Los llamemos, pacientes, sujetos, casos o consultantes, son, en todo caso y por encima de todo, personas que merecen ser tratadas con respeto, dignidad y compasión.

Brad Barcket - Getty Images

Brad Barcket – Getty Images

El propio Sacks fue, por desgracia, en muchas ocasiones, «paciente». Qué poco me gusta este término para referirse a quien requiere atención médica… Sin embargo, hoy lo emplearé: Fue un paciente paciente, curioso, productivo y con sentido del humor hasta el final. Su carta de despedida, publicada hace unos meses, lo dice todo. Ha sido, según sus propias palabras, «un ser sensible, un animal pensante en este planeta». En este planeta que hoy ya le echa de menos.

wayne-dyerWayne Dyer, por su parte, hizo énfasis en el poder del pensamiento. Su perspectiva pretende dar un giro a la visión de la normalidad y la enfermedad. Su obra supone un cambio de paradigma y nos impulsa a buscar y a superar nuestros propios límites.

Quizá uno de los mayores aprendizajes que he extraído de la lectura de su obra es que «No puedes controlar siempre lo que ocurre en el exterior, pero siempre puedes controlar lo que ocurre en el interior» y lo que es, sin duda, toda una lección de vida y una declaración de intenciones: «Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieras».

A pesar de las grades pérdidas, por la veteranía de esta generación de grandes pensadores, investigadores y autores, confiemos en que, como afirmó el Profesor Sacks, el mundo esté en buenas manos.

Adiós Robin

Adiós, Robin

 

Pequeño homenaje a un gran actor

 

Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Robin Williams .

Aunque durante la jornada se han publicado miles de entradas sobre este gran actor, desde aquí deseamos rendirle nuestro pequeño homenaje.

Muchos son los entrañables personajes a los que Robin dio vida: Adrian en Good Morning Vietnam, el profesor John Keating en El Club de los Poetas Muertos, el Dr Sayer en Despertares, Peter Pan en Hook, Alan Parrish en Jumanji, el Genio de Aladdin, Mork, la Sra. Doubtfire, Jack o el Dr Patch Adams son sólo algunos de los que a mí, personalmente, me han marcado.

De todos ellos, recuerdo con especial cariño a Sean Maguire, profesor de Psicología y terapeuta deWill Hunting, «el indomable». Tal vez por la cercanía y la humanidad con la que interpreta a un colega profesional, o quizá por el Oscar que le fue concedido… Lo cierto es que no se me ocurre mejor muestra de reconocimiento que compartir con vosotros algunos retales de esa obra.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=D8dZzxMBYow&w=420&h=315]
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LXJcDwM69nk&w=420&h=315]

No fue culpa tuya.

Adiós Capitán, mi Capitán

¡Socorro! Vivo con un adolescente

Una familia con adolescentes

Imagen cortesía de photostock /Freedigitalphotos.net

Guías para padres e hijos adolescentes

¿Tienes hijos adolescentes? ¿Te gustaría mejorar vuestra convivencia?
La adolescencia es un periodo complicado, no sólo para la mayoría de l@s chic@s, que se encuentran en proceso deconstrucción de su identidad y desarrollan a marchas forzadas suautonomía, sino para una gran parte de las familia, cuyos miembros, grandes y pequeños, pueden tener problemas para adaptarse a esta nueva etapa.

Una familia con adolescentes

Imagen cortesía de photostock /Freedigitalphotos.net

Imagen cortesía de photostock /Freedigitalphotos.net
Con el objetivo de facilitar ese tiempo de transición entre la niñez y la vida adulta, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz , a través del Servicio de Infancia y Familia del Departamento de Intervención Social, ha editado unas interesantes guías en las que se describen y analizan los cambios más comunes y se proporcionan estrategias y herramientas para reducir la conflictividad y mejorar la relación entre generaciones.Esta documentación responde, con un estilo sencillo y cercano, a las preocupaciones de los padres y al sentir de los hijos, introduce el concepto de mediación y recomienda pautas de acción ymateriales (libros y películas para los más jóvenes) que pueden resultar de utilidad a la hora de entender la vida y sus circunstancias.

Puedes acceder a los documentos en los siguientes enlaces:

 

Estrés en la adolescencia

adolescentes

Imagen cortesía de ambro/FreeDigitalPhotos.net

¿Están los adolescentes asumiendo nuestra estresante forma de vida?

La realidad es que no podemos evitar vernos inmersos en situaciones estresantes. Sin embargo, tomar conciencia de qué factores podemos controlar y con qué recursos contamos para hacerle frente a la ansiedad nos permite gestionar estas situaciones de manera eficaz.

Hace unos meses salieron a la luz los resultados de la encuesta Stress in America 2013. Los resultados ponen de manifiesto que un número importante de adolescentes sufre elevados niveles de estrés, con sus correspondientes correlatos físicos (cansancio, problemas de sueño y alimentación) y psicólógicos (ansiedad, irritabilidad, falta de concentración, pensamientos negativos).

Además, un tercio de los adolescentes considera que no está haciendo frente a las situaciones estresantes de manera adecuada, pues no está empleando los recursos suficientes o empleaestrategias de afrontamiento del estrés poco útiles.

Los niveles de estrés a los que este grupo está sometido son equiparables, en sus repercusiones tanto físicas como emocionales, a los de los adultos.
Por desgracia, estos resultados son extrapolables al colectivo adolescente de nuestro país. Por ese motivo debemos tener presente la importancia de desarrollar formas saludables de afrontar y manejar el estrés ya desde la infancia. La APA nos proporciona algunas pautas para ayudar a los más pequeños a gestionar sus emociones yhacer frente a las situaciones estresantes de manera adecuada:

adolescentes

Imagen cortesía de ambro/FreeDigitalPhotos.net

  • Reconocer las señales y síntomas indicadores de estrés: enfado, irritabilidad, preocupación, problemas de sueño o de alimentación, consumo de alcohol o sustancias.
  • Mantener una buena comunicación: Sabemos que tratar de obligarles a compartir sus preocupaciones resulta completamente improductivo. Sin embargo, es muy útil, a la hora de mejorar los vínculos y favorecer una comunicación abierta, mostrarse comprensivo y disponible para nuestros adolescentes, permitiendo que sean ellos quienes elijan cómo y cuándo compartir con nosotros sus pensamientos, deseos y temores.
  • Enseñarles estrategias de afrontamiento eficaces: Debemos transmitirles la importancia que variables como la actividad física, el sueño y la alimentación tienen para su bienestar.
  • Ayudarles a gestionar sus preocupaciones relacionadas con el rendimiento académico y las relaciones sociales. Algun@s chic@ presentan elevados niveles de autoexigencia y se fijanmetas poco realistas. Los adultos de su alrededor no debemos resolver sus problemas, pero sí podemos ser una ayuda en la toma de decisiones. Nuestro objetivo: acompañarles en el proceso de desarrollo de su autonomía.
  • Establecer hábitos sanos: Las rutinas nos reconfortan, más aún en momentos de estrés. Nos proporcionan estabilidad y seguridad. No debemos olvidar que, además de fomentar esos hábitos, debemos también ejercerlos: debemos ser un ejemplo de prácticas saludables y tomar medidas para regular nuestro propio estrés.

 

Si la situación desborda a la familia y no te sientes capaz de gestionarla sin ayuda, no temas:puedes recurrir a un profesional. Los psicólogos podemos ayudaros

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