Aunque debido a la carga de trabajo esta temporada no estoy publicando tanto como me gustaría, he encontrado este vídeo en la red y no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirlo con vosotros.
Se trata del testimonio de un chico irlandés de 27 años que sufre depresión desde hace 10. Cuatro minutos y medio conmovedores en los que describe cómo es su vida, o mejor dicho, como durante estos años ha llevado dos vidas paralelas: la que ven los que le rodean y la que él ha mantenido hasta ahora en silencio.
No es necesario irse tan lejos para encontrarse con esta realidad: personas que sufren, que temen no ser comprendidos por su entorno, por lo que tratan de acallar su malestar, alimentando su soledad y creando una distancia aún mayor entre ellos mismos y quienes les rodean, cumpliendo así su mayor miedo: «Lo que más tememos los que sufrimos depresión es que nuestros amigos no nos entiendan, que los perdamos, que los colegas nos miren diferente o que incluso perdamos nuestro trabajo».
El vídeo va acompañado de un escrito en el que Doug refleja su nerviosismo ante la salida a la luz del vídeo y su intención de ayudar a los demás con su testimonio:
«No es frecuente que publique algo demasiado serio en las redes sociales. No estoy seguro de que esto sea lo que hay que hacer y, para ser honesto, estoy nervioso escribiendo este ‘estado’ (de Facebook), pero espero que ayude a los demás y espero también que compartas esto si piensas que puede ayudar a alguien. Hay algo que he querido sacar de mi pecho desde hace tiempo, unos 10 años, de hecho. Esto será una sorpresa para algunos de mis amigos más cercanos con los que no he podido hablar por miedo a perderles o a no ser aceptado. Pero después de pensar y considerarlo mucho, decidí hacer un video para sacarme este peso de encima y compartir mis experiencias con vosotros. Estoy hablando de la depresión y esto es algo de lo que todos tenemos que hablar más, por las personas que han sufrido tanto tiempo en silencio y a las que tanto les cuesta hablar de ella. No estoy diciendo que abrirte a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o incluso compañeros de equipo vaya a hacer que todo esté bien, pero sin duda te ayudará. A mis mejores amigos tengo que decirles que siento no haber tenido el valor de hacer esto antes. A mi familia tengo que darle las gracias por apoyarme durante los últimos 10 años. Ahora tengo 27 y estoy mucho mejor en mi vida. He pasado años visitando a médicos. He obtenido ayuda en distintos centros desde que tenía 16 años. Me encontraba en un lugar oscuro y sufrí solo, algo que no debería haber hecho. Este último año ha sido mucho mejor para mí y me encuentro en una posición cómoda para compartir esto. Y aunque me gustaría que no me hubiera tomado tanto tiempo para abrirme, así ha sido y no puedo cambiarlo, pero espero que pueda ayudar a muchos otros a hacer lo mismo. Supongo que estoy haciendo esto para tratar de animar a otros a hablar de sus problemas de salud mental con la familia, amigos o incluso organizaciones. Si piensas que esto podría ayudar a alguien, siéntete libre de compartirlo. Juntos podemos superar el estigma asociado con la salud mental, un problema que va en aumento con la gente de nuestra generación. ¡Recuerda que no estás solo!»
No, no estás solo. Por favor, no lo olvides.

También es frecuente que critiquen a aquellas personas que han logrado lo que ellas mismas ansían: una pareja estable, éxito en el ámbito laboral, buenas relaciones con sus hijos, apoyo social, hábitos saludables… Esta actitud tan crítica con las vidas ajenas puede hacer pensar que les molestan los logros y la satisfacción de los demás.
La obra, que gira en torno a una compleja trama amorosa que no desvelaremos aquí, tiene en los
La clave del síndrome de Otelo reside en el hecho de que el personaje confunde la causa de la expresión emocional de su mujer: Desdémona mostraba miedo, sí. Pero temía no ser creída por su marido, quien sospechaba que ella le engañaba. Éste, sin embargo, atribuyó a ese miedo un origen distinto: consideró que el miedo de su esposa era una prueba más de su infidelidad, que ella se mostraba aterrada ante la idea de ser descubierta y castigada por su flagrante adulterio.
Con frecuencia realizamos atribuciones erróneas sobre el origen de los estados de ánimo de las personas que nos rodean. Muchos factores interfieren en nuestra interpretación de una expresión emocional: nuestro propio estado de ánimo, nuestras actitudes, expectativas y prejuicios e incluso lo que queremos o no queremos creer (porque nos beneficia en el primer caso y podría perjudicarnos en el segundo).
Seguro que tú también recuerdas a ese niño aventurero que volaba gracias al polvo de hadas, odiaba el mundo de los adultos y vivía en el país de 
Aquí entra en juego nuestro segundo personaje: Wendy, la paciente, dulce y comprensiva niña que actúa como «mamá» de Peter y de los Niños perdidos.
Hablamos de que «estamos muy quemados», de «unas palabras que duelen», o de «historias que transportan a otro mundo». Pero sabemos que ni hemos sufrido quemaduras en nuestro cuerpo, ni un conjunto de letras mezcladas puede causar una herida ni podemos viajar a subidos en un dvd o a lomos de un libro, por bueno que éste sea. Estas expresiones nos permiten ilustrar, empleando sentidos figurados, ideas complejas que, de otro modo, sería difícil comunicar.





